Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 252, julio de 2000

palba2Eventos de última hora

Queridos míos:

El mes anterior no pude glosar con calma los acontecimientos que acabamos de vivir. Perdonadme que insista ahora. El día de Ave María transcurrió en santa alegría. Pero hay latente una exigencia práctica: Ave María necesita nuevos suscriptores. Necesita ampliar su radio de influencia. Necesita la entrega de cantidades a fondo perdido y recibir donaciones y legados para constituir una base de capital aun de difundir la revista en muchos hogares, al principio gratuitamente durante un año. Los nuevos lectores, después de recibirla gratuitamente, quedarán aficionados al recuerdo personal de la Virgen y se animarán a suscribirse por su propia cuenta. Hay además una cosa importantísima con la que sueño. Si tuviéramos suficientes medios económicos podríamos seriamente preparar una emisora privada de TV o de radio, para difundir por las ondas el amor a María. En Toledo, en Alicante, lo han conseguido, ¿no puede lanzarse también Ave María? En Santander están dando los pasos para una TV local católica. ¿No querrá la Virgen que Ave María se ponga a trabajar por Ella con medios más modernos? Pidamos por esta intención a la Santísima Virgen. Hemos de hacer fructificar nuestro poco o mucho dinero para la cosecha de la vida eterna.

La divina misericordia se ha valido de santa Faustina Kowalska para difundir esta salvadora devoción en nuestro tiempo. El mismo Sagrado Corazón quiere que en la época actual, en la que se ha enfriado la caridad entre los hombres, resplandezca con renovado fulgor la divina misericordia. El Papa, al canonizar a la nueva santa el primer domingo de Pascua, fiesta escogida por la misericordia divina, ha querido proclamar el deseo de que esta fiesta nos enardezca a todos para vivir consagrados a la misericordia del Corazón de Jesús. ¡0h Jesús amantísimo, que toda la familia de Ave María se abandone en una confianza sin límites a tu Sagrado Corazón! Así entenderemos bien el sentido profundo del llamado tercer secreto de Fátima. ¿Cuál es el alma de ese secreto que ha querido el Papa hacer público después de permanecer oculto durante tantos años? Que desde el Sumo Pontífice hasta el último cristiano, recorriendo toda la Iglesia y toda la humanidad, tenemos en la mano la solución de todos los angustiosos problemas que agobian al mundo contemporáneo sacudido por la incredulidad y el culto al hombre sin Dios. Esa solución no viene cruzando ningún camino humano. Los individuos, las familias, las naciones, la Iglesia, deben volver a rehacer la vida desde la misericordia de Dios. La purificación que necesita la humanidad está al llegar; pues bien, tanto la purificación general, el ateísmo, la descristianización, la pérdida de la fe, la relajación de las costumbres, pueden desaparecer, con los castigos Merecidos, si la misericordia del Sagrado Corazón es el término de nuestras súplicas. Entonces se manifestará de una manera esplendorosa, jamás conocida, la misericordia del Señor que instaurará, entre los hombres sin rumbo, el reinado del Corazón Inmaculado de su bendita Madre, en donde se encierra toda la gracia de su misericordia infinita.