Ildefonso Rodríguez Villar
Puntos breves de meditación
sobre la vida, virtudes y advocaciones litúrgica
de la Santísima Virgen María
26ª edición, Valladolid, 1965

inmaculado_corazon2Corona de flores. -Al contemplar la imagen del purísimo Corazón de María no podemos menos de fijarnos en la corona de: flores que la circundad y en el simbolismo que tiene esa corona. -Ante todo resalta la diferencia tan grande de la corona que rodea a la imagen del Corazón sacratísimo  de Jesús…, toda ella tejida de agudas y durísimas  espinas… y esta otra de flores y rosas del Corazón  de María.

Sin embargo, no hay tal diferencia. -Ya hemos dicho que los latidos de estos dos corazones sacratísimos eran al unísono…; los sentimientos del uno hallaban eco perfectísimo en el otro y, por, lo mismo, las espinas del Corazón de Jesús, no podían menos de lacerar el Corazón de su Madre. -La diferencia única está en el diverso simbolismo que se ha querido expresar con esas coronas… Corona de espinas que significa la -ingratitud del hombres para con el amor de Jesús… La corona de rosas y flores que simboliza la hermosura encantadora De las virtudes de la Virgen, que precisamente En su mismo Corazón tienen su asiento. -Pero Repara en que ni aquella corona de espinas se da Sin flores…, ni ésta de rosas sin espinas.

Todas las almas santas que han querido generosamente  abrazarse con el Corazón de Jesús, sin asustarse por las durezas de sus espinas, se ha quedado sorprendidas al ver que éstas han perdido su aspereza…; el amor divino las ha suavizado de tal modo, que precisamente esas espinas se convertían en flores riquísimas de aroma y perfume embriagador… No lo dudes… y si dudas, haz la prueba…, entrégate generosamente al amor de Jesús…, trata de introducirte en su divino Corazón… y a pesar de la cruz y las espinas que le rodean, sentirás dulzuras insospechadas…, una dicha y felicidad desconocida.

Ese es el «Tesoro escondido)…, tesoro infinito que enriquece y hace felices a las almas…, pero está escondido tras de esas espinas y de esa cruz. -Desgraciadamente, las almas que se acobardan y se asustan ante su vista…, nunca llegarán a paladear la miel riquísima que allí se encierra…

Pues, por lo mismo, el Corazón de la Virgen está rodeado de flores. -Nadie como Ella se abrazó con las espinas del Corazón de su Hijo… y esas espinas se convirtieron en flores y rosas encantadoras de las más sublimes virtudes. -¿Has entendido bien, entonces, lo que todo esto significa prácticamente para ti?…

Abrázate con las espinas del amor de Cristo y tu corazón se verá inmediatamente florecido con las flores que más adornen tu alma. -A la vista, pues, del Corazón de Ma­ría, di: ¡Ah, cuántas espinas interiores encierran esas flores…, cuántas punzadas lacerantes en el corazón han costado todas y cada una de esas flores… y al ver al Corazón de Jesús, di a tu alma: esas espinas se las clava tu indiferencia…, tu tibieza…, tu falta de correspondencia a su amor… Por eso, no a Él, sino a ti deben punzarte esas espinas…

Basta de espinas para Jesús…, todas para ti… Y esa generosidad en abrazarte con ellas por su amor, será, lo que llene de flores tu corazón, a semejanza del de la Virgen.

Así lo hicieron todos los santos. -Encuerda, si quieres, a la santita de las flores y de las rosas…, a Santa Teresita del Niño Jesús… ¡Cómo se enamoró ella de las flores del Corazón de la Virgen!… Pero, ¿quién podrá calcular el número de espinas…, esto es, de sufrimientos, de mortificaciones…, que cada rosa exterior le costaba en el interior de su corazón?.. Pide a la Santísima Virgen que seas como esta santita, muy amante de las flores y de las rosas, no del mundo, que para nada valen… y aunque parezcan hermosas son flores de apariencia nada más…, sino de las flores verdaderas…, de las únicas hermosas…, que son las que brotan en el corazón rodeadas de las espinas del sacrificio que exige siempre el amor.

La azucena virginal. -Y entre todas esas flores que forman la corona del Corazón de Ma­ría, destaca una que se eleva en el centro y sobresale por -encima de ese mismo Corazón. -Es una azucena blanquísima…: su simbolismo es claro. -Sí las flores de esa corona significan las virtudes del Corazón de la Virgen, ¿qué querrá decir esa azucena que así brota con más pujanza y lozanía en el centro mismo de su Corazón?… EI pueblo cristiano ha respondido a esto llamando al Corazón de la Virgen purísimo e inmaculado…; son las palabras con que siempre le califica. -¡Su pureza inmaculada!… Esto es lo más característico de Ma­ría…: esto debía de serlo también de su Corazón.

Ya hemos hablado, en varias meditaciones de esta virtud preciosa y del amor que la Virgen la tenía, pero no es posible meditar sobre el purísimo Corazón de Ma­ría y no volver a detenerse en esta materia tan hermosa e importante a la vez.

Tan hermosa es esta pureza inmaculada de la Virgen, que la Iglesia no duda en aplicarla las mismas palabras que las Sagradas Escrituras dicen de la inmaculada pureza de la sabiduría divina así dice de Ella que es «el resplandor de la luz eterna…, la imagen de la bondad de Dios el espejo sin mancha de la santidad infinita»…

De dos maneras podemos concebir esta pureza del Corazón de la Santísima Virgen: una negativa en cuanto que significa negación de toda clase de pecado… y así Ma­ría aparece bajo este aspecto ante nuestros ojos sin la más pequeña mancha…. sin la más leve sombra…, sin la más insignificante imperfección…

Aún las almas muy santas no pudieron verse libres de estas pequeñas miserias, hijas de nuestra debilidad…; no quita nada a su santidad el que tuvieran esos defectos, muchas veces involuntarios, que nacen y mueren con el hombre…, pero no fue así en el Corazón de la Santísima Virgen…; ni faltas involuntarias siquiera…, ni accidental o casualmente cayó jamás sobre aquel Corazón algo que lo mancillara y lo hiciera ni por un instante desagradable a los ojos de Dios… Él Señor la defendía para que el enemigo nada pudiera contra Ella.,..¡Qué Corazón el suyo tan hermoso…, tan limpio…, tan cándido e inmaculado!

Pero aún penetra más en la raíz de esta pureza encantadora… y esta raíz es la otra manera, de concebirla…, es la que llamamos pureza positiva, porque no consiste en algo negativo…, en la mera ausencia dé manchas…, sino en la participación positiva de la misma pureza de la divinidad. -La carencia de pecado es condición necesaria para que Dios se complazca en un alma…, pero lo grande…, lo maravilloso…, lo divino para esa alma será cuando Dios se entregue a ella…, se comunique a ella… y la haga partícipe, por medio de la gracia, de su misma vida”

La gracia santificante inundando al alma, es la belleza positiva…, es la pureza verdadera que refleja limpia y claramente la imagen de Dios. Piensa, pues, en la Virgen y en su pureza…, cómo sería aquel Corazón que «Dios poseyó desde el principio»… -Comprende el alcance de las palabras del Ángel: «Él Señor está contigo.» -Dios mora y vive permanentemente en el Corazón de la Virgen y por eso ese Corazón es Purísimo e Inmaculado negativa y positivamente…; no tiene sombras…. no tiene manchas…, en cambio, tiene la «plenitud de la gracia de Dios» tiene positivamente la misma pureza de Dios tiene a Dios mismo.

Todavía hay más…, mucho más…; no concibas esta pureza únicamente como una gracia: recibida de Dios, de tal suerte que Ma­ría se portara exclusivamente de una manera pasiva…; no fue un espejo muy limpio y muy claro, pero muerto, que se limita a reflejar los rayos muchos o pocos que caen sobre él. -Ma­ría recibía los rayos de luz…, de gracia…, de santidad que la enviaba Dios y a cada uno de ellos correspondía, en su Purísimo Corazón, con un nuevo acto de amor de Dios…, de suerte, que este Corazón maravillosamente activo, era el que al recibir cada gracia excitaba con su amor, siempre en aumento al Corazón del mismo Dios… ¿Comprendes bien la parte que correspondió al Corazón de Ma­ría en la adquisición y conservación de su pureza inmaculada?…

Tu corona. -Esa es la corona que debes buscar para tu corazón…, corona de espinas por el sacrificio…, por la mortificación de tus pasiones que alejen de él, todo pecado… y así adquirirás la pureza negativa, que será la primera rosa que brotará de esas espinas. -Y Dios al verte así, al contemplar tu corazón con esa pureza… y, por lo mismo, con esa preparación necesaria e indispensable para darse y comunicarse…, se dará y comunicará gustosa y generosísimamente a tu corazón.

Corresponde a ese amor de Dios con tu trabajo…, con tu esfuerzo…, con tu cooperación y serán entonces innumerables las rosas que de aquellas espinas brotarán…, innumerables las virtudes que cada día más sólidamente arraigarán en tu corazón…, y así, finalmente, tu corazón será semejante al de Jesús por las espinas del sacrificio del amor…, y al de Ma­ría por las rosas de sus virtudes que has copiado en tu alma.

Y todo esto lo conseguirás por la pureza negativa, con la que, a imitación de la Virgen, arrojaste al pecado muy lejos de tu corazón…; por la pureza positiva, llenándole de la gracia de la vida de Dios…, y por la pureza activa, por la que tu corazón correspondió fielmente a esa misma gracia. -Examínate en estas clases de pureza delante de la Virgen Santísima…; mira cuál de ellas es la que más falta hace en tu corazón… y pide y suplica con gran insistencia a tu Madre querida, que si en todas las virtudes quieres parecerte a Ella, pero muy especialmente en ésta de la pureza inmaculada…, que quieres una corona de rosas de virtudes como la suya…, pero sobre todas ellas, apeteces la flor de la azucena que se eleva en medio de su Purísimo e Inmaculado Corazón.