ORGANIZACIÓN DEL MOVIMIENTO

Franco y la IglesiaMe ha parecido útil recordar aquí conceptos que una y otra vez he pronunciado a lo largo de estos últimos años: el Movimiento es una organización, una doctrina, una disciplina y requiere una jefatura. Esta organización, de conformidad con el artículo 4º de la Ley Orgánica del Estado, sirve a la comunión de los españoles en los Principios del Movimiento, y tiene como misión fundamental, informar el orden político abierto a la totalidad de los españoles y, para el mejor servicio de la Patria, promueve la vida política en régimen de ordenada concurrencia de criterios.

La organización del Movimiento, a la altura de nuestro tiempo, exige de este Consejo Nacional un trabajo de estudio y esfuerzo para mantenerlo al día. Es cierto que el Movimiento Nacional ha ido creando en cada momento la situación política apropiada a las necesidades de nuestro proceso institucional. Ahora debe remozar sus estructuras y su organización, siendo absolutamente fiel a las raíces a las que responde; pero esforzándose por adecuar las estructuras de su organización a la compleja realidad de la sociedad que hemos logrado con nuestro esfuerzo en el caminar de estas décadas. Esto será posible en la medida en que, de acuerdo con la naturaleza de nuestras instituciones, el Consejo Nacional cumpla, con plenitud de exigencia, la alta misión que le confieren nuestras Leyes Fundamentales.

El Consejo Nacional sólo puede entenderse como representación colegiada del Movimiento; pero es, al mismo tiempo, el órgano más decisivo, bajo las directrices de la Jefatura Nacional, para dar al Movimiento, con la reactivación de sus instrumentos, estructuras y organizaciones, la adecuada vitalidad que exige la década de los setenta y el rumbo abierto y decidido hacia prometedores y sugestivos horizontes.