Isabel

Santa EcolásticaLa mujer

Edith Stein

A la pregunta ¿qué formación requiere el alma de la mujer?, está unida esta otra: ¿A qué actividades está llamada la mujer según su naturaleza? No se trata aquí de un trabajo estadístico para saber a qué profesiones están más capacitadas las mujeres en la actualidad -para casi todas lo son todas- sino de encontrar la genuina profesión de la mujer. Para esto sirven de poco las estadísticas.

Materialismo visceral

El marxismo comunista es consecuente con su materialismo visceral: si sólo existe la materia, Dios no existe. El materialismo encierra el más feroz ateísmo. Marx tomó de Feuerbach la idea de que todas las manifestaciones del espíritu humano se originan en las necesidades materiales de la vida. La religión es una proyección de esas necesidades fuera del mundo material, es decir, en un orden sobrenatural; Dios, por tanto, es una creación del hombre que, al inventarlo, le transfiere cualidades que le pertenecen a él, a su humanidad: “El ser absoluto, el Dios del hombre es su propia esencia. El poder que el objeto ejerce sobre él es, por lo tanto, el poder de su propia esencia. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

  Pedir perdón (37)

Leemos en San Bernardo que Lucifer fue castigado porque esperó al tiempo de su rebelión que Dios no le castigaría. Amón, hijo de Manasés, viendo que Dios había perdonado los pecados a su padre, se abandonó él mismo al pecado con la esperanza del perdón; pero no hubo misericordia para él. San Juan Crisóstomo dice que Judas se perdió por esta vana esperanza, pues entregó Jesucristo a los judíos confiando en la benignidad del Señor. (Jaime Solá Grané)

Opciones compartidas

La convicción según la cual es bueno que no se busquen, propongan o consideren doctrinas (en el plano filosófico) y dogmas (en el plano teológico) se halla ampliamente difundida en el nivel de la cultura antropológica. Como subrogado de la metafísica se recurre siempre con más frecuencia a las “opciones compartidas”, que ofrecen verdades “Sociológicas”, siempre cambiantes y privadas de fundamento real. Se trata de huir del relativismo institucionalizándolo y haciendo depender así la “verdad” de las modas y los tiempos. A partir de estas premisas la Iglesia no tendría nada que decir a los hombres. (Danilo Castellano – VERBO)

Primer genocidio

El decreto de la Convención de 1 de agosto de 1793 decidió el considerado primer genocidio de la historia moderna. Buena parte del material que presenta Bárcena son confesiones de parte de los autores de las matanzas, que se sabían respaldados -no puede hablarse de excesos, sino de aplicación sistemática de una orden- y no temían escribir cosas asombrosas. “Por agotadas que estuvieran, nuestras tropas hicieron todavía ocho leguas, masacrando sin cesar y haciendo un botín inmenso. Nos hicimos con siete cañones, nueve cajas y una inmensidad de mujeres (tres mil fueron ahogadas en Pont-au-Baux)”, despacha el general Marceau, ofreciendo él mismo la cifra de su pericia asesina. (Carmelo López-Arias – RAZÓN ESPAÑOLA)

Política educativa

¿Cuál sería el ideal de una política educativa?

-Quizá se podría sintetizar así: la escolarización total. Reconocimiento de la enseñanza privada a todos los niveles. También para fundar Universidades. Exclusión del monopolio total en la enseñanza, aunque el Estado deba cumplir su papel como función social, a donde no pueden llegar los particulares. Pero el Estado, en sus centros educativos, debe dar facilidades y programas de enseñanza católica. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

Westfalia

La Europa de fines del XVII es la Europa de Westfalia, la que, tras una larga serie de guerras y desolaciones a troces, logra, al fin, en Münster y Osnabrück, su anhelo de aniquilar en definitiva esa pervivencia, que aún duraba, de los tiempos medievales. Y esto debe tenerse en cuenta si se quiere comprender, en parte por lo menos, ese giro de cobardías y claudicaciones, de tolerancia aparente y degradante tiranía, de entremezcla monstruosa, en fin, de la verdad con la mentira, que va asumiendo, hasta el punto de parecer hacer de ella su carácter distintivo, la época repulsiva que estamos viviendo. Westfalia significa el triunfo legal -legal, no legítimo, ¡por Dios!- de la revolución moderna luterano-cartesiana. (Osvaldo Lira – VERBO)