Presentación - Dolores y Gozos de San José

ACTO DE CONSAGRACIÓN A SAN JOSÉ

¡Oh Santo amabilísimo, digno entre todos los santos de ser venerado, invocado y obsequiado con particular amor, tanto por la excelencia de vuestras virtudes como por la eminencia de vuestra gloria y el poder de vuestra intercesión! Yo, N. N., en presencia de Jesús, que os escogió por padre, y de María, que os aceptó por esposo y como a tal os honró y sirvió cariñosamente, os tomo por mi padre, mi protector y abogado para con entrambos. Propongo firmemente no olvidaros nunca, antes bien honraros todos los días de mi vida y procurar que otros os honren y glorifiquen. Os suplico que os dignéis concederme vuestra especial protección y admitidme en el número de vuestros devotos siervos. Asistidme en todas mis acciones, sedme favorable para con Jesús y María, protegedme en la vida y no me desamparéis en la hora de mi muerte. Amén.

PRIMER DOMINGO

El aviso del Ángel¡Oh esposo purísimo de María Santísima, glorioso San José! Así como fue grande el trabajo y la angustia de vuestro corazón en la perplejidad de abandonar a vuestra purísima Esposa así fue inexplicable vuestro gozo cuando el ángel os reveló el soberano misterio de la Encarnación.

Por este vuestro dolor y por este vuestro gozo os rogamos que consoléis a nuestra alma ahora y en los últimos dolores, con la alegría de una buena vida y de una santa muerte, semejante a la vuestra en medio de Jesús y María.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

SEGUNDO DOMINGO

Gozo de verle adorado por pastores¡Oh felicísimo Patriarca, glorioso San José! que fuiste escogido entre todos para el oficio de padre putativo del Verbo humanado. El dolor que sentiste al ver nacer al Niño Jesús en tanta pobreza se cambió luego en alegría celestial oyendo la armonía angélica y viendo la gloria de aquella noche tan resplandeciente.

Por este vuestro dolor y por este vuestro gozo os suplico que nos alcancéis que, después del camino de esta vida, pasemos a oír las alabanzas de los Ángeles y a gozar de los resplandores de la gloria celestial.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

TERCER DOMINGO

La Circuncisión del Niño Dios¡Oh ejecutor obedientísimo de las leyes divinas, glorioso San José! La sangre preciosísima que derramó el Niño Redentor en la circuncisión os traspasó el corazón, pero el nombre de Jesús os reanimó, llenándoos de gozo.

Por este vuestro dolor y por este vuestro gozo alcanzadnos que, quitado de nosotros todo vicio en vida, expiremos gozosos con el santísimo nombre de Jesús en el corazón y en la boca.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

CUARTO DOMINGO

Profecía de Simeón¡Oh fidelísimo Santo, que tuvisteis parte en los Misterios de nuestra Redención, glorioso San José! Si la profecía de Simón de lo que habían de padecer Jesús y María os causó un desmayo de muerte, también os colmó de un dichoso gozo la predicción de que de ahí se seguiría la salud y resurrección de innumerables almas.

Por este vuestro dolor y por este vuestro gozo, alcanzadnos que seamos del número de aquellos que, por los méritos de Jesús y por la intercesión de María, han de resucitar gloriosamente.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

QUINTO DOMINGO

San José la Huida a Egipto¡Oh vigilantísimo Guarda, familiar íntimo del Hijo de Dios Encarnado, glorioso San José! ¡Cuánto penasteis para sustentar y servir al Hijo del Altísimo, particularmente cuando tuvisteis que huir a Egipto; pero cuánto también gozasteis teniendo siempre con Vos al mismo Dios, y viendo caer a tierra los ídolos de Egipto!

Por este vuestro dolor y por este vuestro gozo alcanzadnos que, teniendo lejos de nosotros al tirano infernal, y especialmente huyendo de las ocasiones peligrosas, caiga de nuestro corazón todo ídolo de afecto terreno, y ocupados en servir a Jesús y a María, para Ellos vivamos solamente y muramos felizmente.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

SEXTO DOMINGO

El anuncio del Ángel de volver a Nazaret¡Oh ángel de la tierra, glorioso San José, que os admirasteis viendo al Rey del Cielo sujeto a vuestras órdenes! Si vuestro consuelo al volverle de Egipto se enturbió con el temor de Arquelao, sin embargo, asegurado por el Ángel, habitasteis alegre en Nazaret.

Por este vuestro dolor y por este vuestro gozo alcanzadnos que, libre nuestro corazón de temores nocivos, gocemos de la paz de la conciencia, y viviendo seguros con Jesús y María, Ellos nos asistan en nuestra agonía.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

SÉPTIMO DOMINGO

Jesúa perdido y hallado en el Templo¡Oh ejemplar de toda santidad, glorioso San José! Perdido que hubisteis sin culpa al Niño Jesús, para mayor dolor hubisteis de buscarlo por tres días, hasta que, con sumo júbilo, gozasteis de vuestra vida, hallada en el templo entre los doctores.

Por este vuestro dolor y por este vuestro gozo os suplicamos de lo íntimo del corazón que por vuestra intercesión jamás suceda que nosotros perdamos a Jesús con culpa grave, y que si por desgracia le perdiésemos, le busquemos con sumo dolor para hallarlo piadoso, particularmente en nuestra muerte, a fin de que lleguemos a gozarle en el Cielo, y a cantar allí con vos eternamente sus divinas misericordias.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

ORACIÓN FINAL

¡Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por esposo de tu santísima Madre! Te suplicamos nos concedas la gracia de que, venerándole en la tierra como a nuestro protector, merezcamos tenerle por intercesor en el Cielo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.