VOCACIÓN

Durante la guerra mi preocupación era poder comulgar, no se podía salir de casa a ciertas horas por el peligro de los bombardeos, pero Jesús me concedió la gracia de poder comulgar todos los días. No me asustaban los peligros. Cuando tocaban las sirenas la gente corría a los refugios, debajo de sus casas y yo me quedaba en la iglesia y me pegaba más al sagrario donde estaba mi refugio y fortaleza.

Te voy a enseñar una comunión espiritual para que te la aprendas, y la digas todos los días:

Madre Rafaela Mª de Jesús Hostia - 14Quiero Señor amarte

Quiero hacerte sonreír,

Quiero Jesús consolarte

¡Ven y descansa en mí!

Venga, vamos a repetirla tres veces seguidas, con voz fuerte ¿vale?