TRES GRANDES FUNCIONES

el pueblo con francoComo decía al comienzo de estas palabras, las atribuciones del Consejo Nacional pueden ser sintetizadas en tres grandes funciones: una función de defensa institucional, una predominante función de acción política, consecuente con la naturaleza dinámica de nuestro Movimiento, y una función concretadora de los criterios políticos que de nuestro ideario se derivan. De una parte, cuida y promueve la acomodación de las leyes y disposiciones generales a los Principios del Movimiento Nacional y demás Leyes Fundamentales del Reino; y de otra, cuida de que, en todo momento, nuestro Derecho, nuestras leyes y disposiciones generales se ajusten en todo a los Principios y a las Leyes Fundamentales. Vela así por la estricta constitucionalidad de nuestro sistema legal, y para ello ejerce el recurso de contrafuero.

En esta grave función de defensa institucional, le corresponde cuidar de la permanencia del espíritu de nuestra Cruzada, y ello no sólo en función del orden legal ordinario, sino incluso con respecto al mismo orden legal fundamental. Ha de cuidar que cualquier proyecto o modificación de Ley Fundamental se ajuste al espíritu del 18 de Julio, y así le corresponde, de conformidad con lo que determina el apartado b) del artículo 23, conocer e informar antes de su remisión a las Cortes, de cualquier proyecto o modificación de una Ley Fundamental. No sólo vela por los Principios, no sólo cuida la supremacía de las Leyes Fundamentales, sino que cela también por la permanencia de su espíritu.

Pero nuestro Movimiento, aunque siempre fiel a sus raíces esenciales, no se detiene en la contemplación del pasado, sino que se encara valiente y decididamente con un futuro de ambiciosos empeños. La obra de estas décadas ha sido siempre una obra abierta hacia el futuro, y al lado de esa grave y honrosísima defensa institucional de los Principios, como dinámica consecuencia de su propia naturaleza, se abre hacia el porvenir en clara acción política.