Madre Rafaela Mª de Jesús Hostia - 15La vida de las monjas de clausura me atraía mucho. Solía acompañar a mi madre por navidad a algún convento de clausura para comprar dulces, estaba segura de que esa era la vida que tenía que vivir yo, pero no veía con claridad a qué convento debía ir.

Un día le dije a mi íntima amiga, que se llamaba Mª Luisa que me acompañara a Sevilla porque allí vivía un sacerdote el P. Alfonso Torres, Jesuita, y quería que me concertara una entrevista con la Madre Maravillas de Jesús, Priora de las Carmelitas Descalzas del Cerro de los Ángeles, que por cierto ya es santa Maravillas, para ver si me dejaba entrar en su convento, pero cuando llegamos a Sevilla, no pudimos hablar con el Padre por lo que volvimos a Granada, sin haber solucionado mi problema. Recuerdo que hacía mucho calor y tenía mucha sed, por lo que le dije a Mª Luisa que si le parecía bien, nos podíamos tomar algo para refrescarnos. Ella me dijo: “bueno…” pero de pronto me acordé de que a Jesús le gusta que le ofrezcamos algún sacrificio por lo que le dije “será mejor dejarlo y ofrecérselo a Dios, porque alguna cosilla tenemos que hacer…” y no tomamos ningún refresco.

Tú también puedes ofrecer alguna cosilla a Jesús ¿Qué te parece si hoy o mañana no juegas con el móvil, o no ves en la tele algo que te gusta mucho y le dices: Jesús por hoy no voy a ver esto que me gusta tanto y te lo ofrezco por todos los niños del mundo que no tienen qué comer, qué vestir, y no tienen tantas cosas como yo tengo?