Isabel

La educación sexual

San Etelberto de KentLa educación sexual debe responder a la naturaleza humana. Cada edad tiene sus exigencias, y cada niño su psicología. El cuerpo humano, el sexo, vienen de Dios. Pero la vida sexual no tiene su plenitud en la infancia, sino en la juventud. Uniformar, drogar obsesivamente con dosis masivas de materias sexuales a niños y niñas, es un auténtico atentado. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

Critica luciferina

Por eso, en la “Introducción” a la Critica de la filosofía del derecho de Hegel, Marx dirá que la crítica de la religión es la condición preliminar de toda crítica: la religión no es una teoría sobre el Ser Supremo sino de este mundo, que en ella se presenta como invertido; no es la religión la que hace al hombre sin o el hombre quien hace a la religión -esto es, las condiciones materiales de la sociedad producen la religión. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

  Placer y castigo (39)

La criatura que obstinada se procuró el placer contra la voluntad de Dios, ha de expiar su acto por la antítesis del goce: el dolor; porque el dolor, en todas sus formas, no es otra cosa que la privación sentida del placer. El dolor es, pues, el medio completamente apropiado y justo con que Dios castiga para restaurar el orden divino pervertido por la voluntad rebelde de la criatura, y devolverle el equilibrio. (Jaime Solá Grané)

La conciencia luterana

 La conciencia, pues, es exaltada. Aunque en realidad resulta humillada, reducida en última instancia a “pulsión e instinto” del espíritu entendido como subjetividad caracterizada por la “libertad negativa”. Una especie de vitalismo que hace del hombre una criatura sin razón, sin autonomía y sin responsabilidad: “auténtico”, en el sentido de la inmediata espontaneidad; un ser, pues, inocente. (Danilo Castellano – VERBO)

La mujer

Edith Stein

La mujer, que, según las palabras de la creación, fue puesta al lado del hombre, para que no esté solo sino que tenga una ayuda según su semejanza, cumplirá su vocación como esposa siempre que haga suyas las cosas de él. “Las cosas de él” suele ser generalmente y en primer lugar la profesión. La participación de la mujer en la profesión del hombre puede darse de muchas maneras. Primero, creando un hogar y una vida de familia que no estorbe al trabajo profesional, sino que lo favorezca: si este trabajo se realiza en casa, deberá alejar lo más posible las molestias; si se realiza fuera, favoreciendo en el hogar un clima familiar de descanso y de paz.

La llama y la muerte

El capitán Dupuy, del batallón de la Libertad, escribe así a su hermana: “Por todas partes donde pasamos, llevamos la llama y la muerte. La edad, el sexo, nada es respetado. Es atroz, pero la salvación de la República lo exige imperiosamente. No hemos visto un solo individuo sin fusilarle. Por todas partes la tierra está cubierta de cadáveres”. La Vendée perdió por la represión el 14,38 % de la población (dos tercios de las víctimas, campesinos; un tercio, comerciantes) y el 18,16 % de sus casas, saqueadas e incendiadas. Hubo zonas donde ambas cifras se aproximaron al ochenta por ciento. Todo ello, bajo la divisa Libertad, Igualdad, Fraternidad y en nombre de los Derechos Humanos. Así nacía el paraíso de los revolucionarios. (Carmelo López-Arias – RAZÓN ESPAÑOLA)

Europa luterana

Con esa Europa, luterana en religión, cartesiana en su pensamiento humano, establece contacto la Rusia de Pedro el Grande. Y como no había entrado aún España, felizmente para ella, a formar parte de esa Europa, porque no habían tampoco venido aún a gobernarla los Borbones, resulta que para el pueblo ruso quedó sumida en las tinieblas de lo ignoto la única nación que, por experiencia propia, habría podido darle lecciones eficaces acerca de lo que constituye para el cristiano la auténtica cultura. (Osvaldo Lira – VERBO)