Para obtener el amor de la vida interior

San José - Niño Jesús - Vida interiorSan José, vos habéis vivido en una intimidad tan grande con el Verbo hecho carne, con el Verbo por quien todas las cosas fueron hechas, y por quien, encarnándose, todas las cosas fueron restauradas en su principio. Este Verbo vive en nuestros corazones creados, salvados, santificados por Él en el Espíritu Santo para gloria del Padre. Él habla en nosotros, al Padre. Él actúa en nosotros por el Espíritu Santo. Por nosotros, Él querría abrazar este mundo, santificarlo y llevarlo a su glorificación. El Verbo está en nosotros, que hemos sido transfigurados en sus miembros por el bautismo. Pero lo conocemos tan poco. Lo olvidamos tanto. Nos alejamos con tanta frecuencia de Él. Lo exterior nos domina, nos acapara, nos oscurece, porque no vivimos del Verbo que habita en nosotros. Así, en lugar de dominar este mundo con amor para llevarlo al Padre, nos dejamos dominar por el mundo para ser arrastrados lejos de Dios.

San José, el Evangelio nos muestra cuánto iluminó la fe la mirada de vuestra alma. Todas vuestras acciones, tal como se perciben en la Revelación, parten de un silencio profundo que escucha respetuosamente lo que Dios os dice, parten de una reflexión pacífica que considera, juzga y decide delante de Dios, parten del alma perfectamente pacificada en Dios. Vuestro exterior es el espejo verdadero, el resultado lógico, la consecuencia fiel de la vida interior. Vivíais de Dios, de ese Dios hecho visible, que os guiaba desde lo interior para dejarse conducir por vuestra mano. Toda vuestra rica actividad estaba dominada y penetrada de esta vida interior vivida tan intensamente, semejante a la de vuestra Esposa Inmaculada, en el misterio del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, misterio que ilumina, santifica, fortalece vuestra alma, para que pueda realizar los actos más ricos y más perfectos.

San José, enseñadme a vivir de Dios que vive en mí, a vivir del Verbo por el Espíritu Santo en la gloria del Padre, como vos. Amén.

¡San José, hombre de vida interior según el corazón de Dios!

San José, quiero ser como vos: un hombre que no busca y no hace sino la voluntad de Dios, un hombre que no mira sino a Dios, un hombre que ama el silencio y obra en silencio, que piensa, que habla delante de Dios, que no discute jamás con Dios, que vive de lo interior, de un interior unido a Dios, que se eleva sin cesar hacia Dios con toda su mente, con toda su alma, con todo su corazón, con todas su fuerzas, que eleva el mundo hacia su Creador, un hombre que ama ardientemente a Jesús, que vive y muere por Él, que honra a su Madre Virginal y sabe respetar a cada mujer por amor a ella!