Padre Manuel Martínez Cano mCR.

La santidad, objetivamente considerada, es la vida de gracia santificante.

San Juan dice que Cristo “Está lleno de gracia…; y de su plenitud recibimos todos, gracia tras gracia”.

La santidad es cumplir la voluntad de Dios. Voluntad de Dios que se manifiesta a los religiosos en las Reglas y Constituciones de sus fundadores, aprobadas por la Iglesia y, a los seglares, en el plan de vida, aprobado por el director espiritual. Plan de vida cristiana, plan de santificación.

San Pío VEl Papa San Pío V, afirmó: “Dadme un religioso fiel cumplidor de su Regla y sin más lo canonizo”. Santa Teresa de Jesús decía a sus monjas: “Hijas mías y señoras mías, por amor de Dios las pido tengan gran cuenta con la guarda de la Regla y Constituciones, que si la guardan con la puntualidad que deben, no es menester otro milagro para canonizarlas”.

San Francisco de Sales enseñaba a sus dirigidos la misma doctrina: “En cuanto a las almas que, ardientemente ganosas de adelantamiento, quisieran aventajar a todas las demás en la virtud, harían mucho mejor con sólo seguir a la Comunidad y observar bien sus Reglas; pues no hay otro camino para llegar a Dios”.

Vive tu plan de vida cristiana y serás santo.

Normas de vida cristiana

De uno de los mejores devocionarios que conocemos, “El Manual del Pueblo de Dios”, editado por la Unión Seglar de San Antonio María Claret, transcribimos las siguientes normas de vida cristiana:

No pases:

. Ningún día sin ofrecer tus obras a Dios; si puedes, Misa, comunión, visita al Santísimo, rosario, examen de conciencia, oraciones de la mañana y de la noche.

. Ninguna semana sin confesión, comunión y lectura espiritual.

. Ningún mes sin retiro espiritual y primer viernes.

. Ninguna cuaresma sin siete domingos de San José, ni sin Vía Crucis, ni mayo sin mes de María, ni junio sin mes del Sagrado Corazón, ni diciembre sin novena a la Inmaculada.

. Ningún año sin ejercicios espirituales de San Ignacio.

. Ningún año sin haber leído varios libros de formación.

. Ninguna mañana sin una oración fervorosa.

. Ningún día sin muchas jaculatorias.

. Ningún trabajo sin buena intención.

. Ninguna alegría sin una mirada agradecida a Dios.

. Ningún sufrimiento sin un acto de sumisión a la voluntad divina.

. Ninguna ofensa sufrida sin un perdón indulgente.

. Ninguna culpa sin arrepentimiento y confesión.

. Ninguna falta observada en los demás sin un juicio atenuante.

. Ninguna buena acción sin humildad.

. Ninguno que sufra sin procurarle alivio.

. Ninguna noche sin examen de conciencia.

. Ningún día sin una obra de apostolado.

. Yo añado: ningún día sin mortificaciones. Vosotros podéis añadir muchas más.