Jorge Soley Climent

Jesús Divina MisericordiaEn este proceso de extensión de la ideología nacionalista en Cataluña la educación ha jugado un papel determinante. Quien esto escribe recuerda la confidencia de un antiguo conseller de Pujol que, espantado ante las ideas y mentalidades imbuidas desde las escuelas en los jóvenes catalanes, advertía a Pujol de que estaban entregando la educación a revolucionarios radicales, a lo que el patriarca del nacionalismo moderno contestó, sin inmutarse, que no era momento de preocuparse por eso, sino de “fer país”. Todo valía si avanzaba la causa del nacionalismo.

Mención especial merecen las Escoles cristianes, los colegios propiedad de las congregaciones educativas católicas que en la actualidad engloban al 60% de los colegios privados de Cataluña, con 264.000 alumnos y 434 centros. Aunque no han sido los únicos en abrazar con entusiasmo la misión que el nacionalismo les encomendó, no se puede negar que estas escuelas, que llevan el nombre de “cristianas”, han sido particularmente eficaces en la labor de imbuir de nacionalismo a los alumnos que pasan por sus aulas mientras que han fracasado estrepitosamente en transmitir a esos mismos alumnos una visión cristiana de la vida.

Ha sido Oriol Trillas, en un reciente artículo, quien ha desvelado el carácter de la Fundación Escola Cristiana y su imprescindible papel en el procés separatista que ha llevado a Cataluña a una crisis y fractura como no se veía desde hace décadas. Explica Trillas que “La Fundación está dirigida por el jesuita Enric Puig. Este miembro de la Compañía de Jesús fue director general de Juventud de la Generalitat desde 1980 a 1989. Sí, parece mentira, pero un cura era director general de los primeros gobiernos de Pujol. Un sacerdote fue designado por Pujol para cuidarse de la política juvenil. Ese director general pasaría con el tiempo a dirigir la escuela concertada cristiana en Cataluña. Y su número dos, hasta hace casi un año, fue Carles Armengol Siseares, un pedagogo barcelonés cuya carrera se desarrolló a la sombra del jesuita. Cuando este fue designado director general de Juventud de la Generalitat en el primer Gobierno convergente, Armengol fue nombrado, con 22 años, jefe de la sección de Comunicación, Relaciones y Estudios. Tras el largo paso de Puig por aquella dirección general (1980-1989), fue designado director de la Escola de l’Esplai del Arzobispado de Barcelona y después director de la Fundación Pere Tarrés y secretario general adjunto de la Fundación de Escuelas Cristianas y vicepresidente de la Fundación de Escuelas Parroquiales. Hoy en día, Armengol es el promotor del grupo Cristians perla Independencia, que organizó una velada de oración a favor de la independencia en el Santuario de Pompeya el pasado 28 de septiembre, utilizando la nave central del templo para rezar por el éxito del referéndum”.

(Razón Española)