Isabel

La educación moral

Santa Catalina TekakwithaConsciente, además, la Iglesia del gravísimo deber de procurar cuidadosamente la educación moral y religiosa de todos sus hijos, es necesario que atienda con su afecto particular y con su ayuda a los muchísimos que se educan en escuelas no católicas, ya por medio del testimonio de la vida de los maestros y formadores, ya por la acción apostólica de los condiscípulos, ya, sobre todo, por el ministerio de los sacerdotes y de los seglares que les enseñan la doctrina de la salvación, de una forma acomodada a la edad y a las circunstancias, y les prestan ayuda espiritual con medios oportunos y según la condición de las casas y de los tiempos… (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

Algún entusiasmo

La caída del muro de Berlín, en noviembre de 1989, y la disolución de la Unión Soviética, en diciembre de 1991, propiciaron algún entusiasmo transitorio sobre la efectividad de la consagración de Rusia al Corazón de María, pero los hechos sucesivos conspiraron contra esas opiniones poco fundadas en la realidad de las cosas. (Ricardo Dip – Verbo)

  Ceguera de la conciencia, castigo Divino (59)

Consecuencia de los errores difundidos por muchos eclesiásticos ha sido la deserción de los jóvenes: la Iglesia no les interesa. Se ha abandonado la confesión porque ya nadie peca, mejor dicho, se ha perdido el sentido del pecado. Los que en otras partes del mundo hemos contemplado escenas de arrepentimiento y llanto de gente sencilla -en Cuzco por ejemplo- podemos creer que la ceguera de la conciencia sea un castigo divino a herejías encubiertas. (Jaime Solá Grané)

Una decisión terrible

La decisión de condenar o de salvar por parte de Dios, no tiene nada que ver con una supuesta libertad humana, puesto que el hombre no tiene absolutamente nada de libertad. Los malos son malos porque Dios quiere que sean así, y los buenos lo son porque Dios quiere que sean así. Es una decisión terrible, una decisión identificada con el mismo Ser de Dios. Él manda eternamente que la gran mayoría de los hombres vayan al infierno y que un puñado de escogidos vayan al Cielo. Todo lo que haga yo no puede influir en este acto de libertad divina, debido a que mi libertad (que no existe) no participa de la de Dios. (Frederick D. Wilhelmsen – VERBO)

La mujer

Edith Stein

Quisiera también demostrar que las mujeres pueden actuar en la administración de la comunidad y del estado y en los parlamentos como “Madres del pueblo”, y ya lo han hecho. Se debe haber logrado ya una mirada sobre las muchas personas que, buscando socorro a diario, personalmente y en cartas, por medio de diferentes solicitudes se dirigen a tales mujeres, y convencerse del campo tan rico que se descubre para un trabajo auténticamente femenino y los cuidados inmediatos de servicio que hay aquí. Ciertamente existe aquí también el peligro de la complacencia, de la vanidad y del deseo de dominio, del favoritismo.

Movimiento histórico

El Estado cristiano, lo que Soloviev denomina la Iglesia en cuanto cuerpo viviente de Dios, viene a ocupar así en la mente del gran ruso la posición excepcional de tránsito desde el templo de Dios hasta la esposa de Dios, con lo cual estas dos últimas realidades quedan, a su vez constituidas, por lo mismo, en principio y término, respectivamente, de un gigantesco movimiento histórico: el de la Humanidad predestinada en marcha hacia su divinización. (Osvaldo Lira – VERBO)

Desconfianza

Como todo gobierno está supeditado al régimen es evitablemente oligárquico, de modo que la gente -los gobernados, que no es exactamente lo mismo que los “administrados” o los súbditos- debiera desconfiar tanto del gobierno como de los partidos, aunque sean los suyos. (Dalmacio Negro – RAZÓN ESPAÑOLA)