EL DESARROLLO POLÍTICO, LAS ASOCIACIONES Y EL MOVIMIENTO

Francisco Franco2.jpgLa España que entre todos hemos ido forjando en estas casi cuatro décadas es, desde hace muchos años, un Estado de derecho, en el que todos los españoles encuentran iguales oportunidades de realización personal y cauce amplio para todas sus legítimas aspiraciones. Somos conscientes de que el acontecer diario y el pulso del país reflejan la existencia de una sociedad dinámica, que pide en cada momento y situación la respuesta adecuada a sus necesidades. Respondiendo a ello las Cortes de la Nación trabajan a pleno rendimiento y todos los años incorporan a la vida pública nuevas leyes trascendentales que demuestran su dinamismo y su espíritu de perfeccionamiento.

Las soluciones para las nuevas inquietudes también están atendidas en nuestras leyes y es la prudencia del gobernante la que aquilata y mide cada nuevo paso a dar, sin permitir que la división, el egoísmo, las ambiciones, lleguen de nuevo a adueñarse de la sociedad española. El desarrollo político de nuestras Leyes Fundamentales no sólo no puede significar una ruptura, sino, por el contrario, ha de ser la más rotunda afirmación de la vivencia y fecundidad de nuestro Movimiento Nacional, alumbrado con el heroísmo y el sacrificio de tantos españoles, que hicieron posible el rescate de unos supremos valores que, asistidos por todos los españoles, hemos de conservar y transmitir a las generaciones que nos sucedan.

Nuestro Movimiento y nuestras instituciones no son sistemas estáticos, sino, como he dicho tantas veces, un orden político, abierto y dinámico, con capacidad innovadora, basada en la vivencia creadora de su propia doctrina.

En esa línea que, desde el respeto al pasado, pretende potenciar nuestro sistema político, hay que enmarcar la nueva e ilusionada expectativa que va a ofrecer a todos los españoles, de buena y limpia intención, la oportunidad de una más activa participación política a través de las asociaciones, cuyo estatuto jurídico acaba de ser promulgado.