Obra Cultural

misaapocalipsis-700x389Un oficio que realiza Nuestro Señor Jesucristo es el de Sacerdote.

No tenemos más que repasar la carta a los Hebreos, y podemos tomar estos capítulos con los exactos versículos:

3, 1: Jesús es Sumo Sacerdote de nuestra religión,

4, 14: nuestro gran Sumo Sacerdote,

5, 10, proclamado por Dios,

6,20, Sacerdote eterno,

7,24, posee el sacerdocio definitivo.

7,26, Sumo Sacerdote santo, inocente, inmaculado, segregado de los pecadores.

Ahora bien, un sacerdote ofrece a Dios un acto llamado SACRIFICIO.

-Todo sumo sacerdote está nombrado a fin de que ofrezca dones y sacrificios por los pecados. 5,1 y 8,3.

Y, ¿cuál es ese sacrificio que ofrece Jesús?

Lo tenemos también en estos pasajes de la carta a los Hebreos:

-9,26: Se ha manifestado una sola vez para anular el pecado mediante su sacrificio.

-10, 10: Hemos sido santificados, gracias a la oblación del cuerpo de Jesucristo, de una vez para siempre.

-1,3: Purificó los pecados; 2,9: Probó la muerte en favor de todo el género humano.

Entonces, ¿ya no tienen los sacerdotes ningún sacrificio que ofrecer?

Según las citas que señalamos para consulta en dicha carta a los Hebreos, afirmamos esto:

1) Jesús es sacerdote como Melquisedec (5,10);

2) que intercede por los hombres CONTINUAMENTE (7,25);

3) con el sacrificio de su vida realizado de UNA SOLA VEZ (7,27);

4) desde el templo de los cielos (8,1);

5) mediante su sangre (9,12);

6) mediante sí mismo como hostia (9,24) que se presenta en sacrificio;

7) en favor de los que, SUCESIVAMENTE, van siendo santificados (10,14);

8) por un Jesucristo que SIEMPRE ES el de la Cruz (13,8);

9) a través de quien hemos de ofrecer CONTINUAMENTE a Dios el sacrificio único (13,16).

Comparemos, pues, esos puntos con la Misa:

1) Melquisedec ofreció pan y vino (Génesis 14,18). de pan y vino se sirvió Jesús en la última Cena. De pan y vino se sirve la Iglesia en la Misa.

2) Cristo intercede continuamente ante el Padre. La Misa se celebra continuamente.

3) La Misa no puede ser sacrificio más que si es el mismo único sacrificio de Cristo.

4) La Misa sólo puede valer si es el mismo misterioso acto del templo que consideramos levantado en el cielo.

5) La Misa tiene que ser la sangre de Cristo.

6) Y el ofrecimiento personal de Cristo.

7) La Misa, al IR haciéndose día tras día, es el modo de IR santificando.

8) La Misa, al repetirse, hace que Jesús siga haciendo el sacrificio de la Cruz.

9) En la Misa únicamente hay un Sacerdote, que es Cristo; como hay una Hostia ofrecida, que también es Cristo.

La Misa consigue realizar a la vez varios puntos bíblicos:

-Se cumple en la Misa el anuncio de una oblación pura en honor de Dios en todas las naciones, reservada (por ser en todas las naciones) a los tiempos mesiánicos (Malaquías 1,11). Se lee en el profeta la palabra «es ofrecida», que significa un sacrificio, pues dicha palabra se emplea para significar sacrificios; como se comprueba en el verso 7, en el 8, y en estos lugares del mismo profeta: 2, 12 y 3,3.

Pasa lo mismo con la palabra «oblación» del verso 11. Palabra que, además, se refiere a sacrificio incruento, sin derramar sangre.

¡Ahí está el único sacrificio, que es el cruento de la Cruz, misteriosamente perpetuado incruentamente en la Misa!

-Siendo la Misa el mismo suceso de la Cena, en aquélla se cumple el sacrificio de la Cruz. Porque en la Cena «se derrama sangre», «se ofrece el cuerpo». Y esto sólo pasa en la Cruz. Y en la Cena, (que lo afirma Cristo). Véanse los Evangelios y la primera a los Corintios.

-La Misa cumple el mandato de Jesús de hacer la Cena (Lucas 22, 19). Gracias a la Misa, podemos cumplir el poder comer el Cuerpo y beber la Sangre (Juan 6). Y es suficiente comulgar el Pan o Beber el Vino para recibir el Cuerpo Y la Sangre de Cristo; puesto que basta (1 Corintios 11,27) con comer «el pan» O beber «el cáliz» indignamente para ser reos del Cuerpo Y de la Sangre del Señor.

-La santa Misa es el sentido pleno de algunos otros puntos de la carta a los Hebreos:

En ella son exhortados los cristianos en el «HOY» nuevo que dio el Señor para salvarse en el tiempo final (3,12).

La Misa reúne a los cristianos especialmente en el nuevo 7.º día, el del Señor (4,4).

Ella es el nuevo descanso sabático del pueblo de Dios (4,9).

-La Misa nos anticipa el Cielo (la parte de allá de la cortina), a donde entró Jesús por nosotros (6,18).

-La Misa nos permite acercarnos con sincero corazón lleno de fe, limpios de mala conciencia (10,22); nos facilita la unión física para estimularnos a la caridad y buenas obras (10,24); nos impide abandonar nuestras reuniones cristianas (10,25);

Rechazarla sería profanar la Sangre que nos santifica (10,29).

-La Misa nos acerca a una reunión festiva, a las multitudes de ángeles, a la Asamblea de inscritos en el Cielo, a los santos, a Jesús, a su Sangre derramada, a Dios (12,22-24).

-En la Misa se hace presente Cristo, porque dijo: «Esto es mi cuerpo», «Esto es mi sangre» (1 Corintios cap. 1O y 11; Mateo 26; Marcos 14 y Lucas 22).

-En la Misa tenemos el sacrificio de alabanza a Dios (Hebreros 13,16), tenemos la gran acción de gracias a Dios, pues obramos lo que Él obra en nosotros y es agradable a sus ojos (13,21); tenemos el modo de alcanzar los favores de Dios, que se ha olvidado de los pecados del arrepentido, gracias al que murió por nosotros (10, 10; 17,23; 4, 16).

-Gracias a la Misa, la Comunión nos une a Cristo (1 Corintios 10-16-21), nos da prenda de vida eterna (Juan 6,48-59), nos une a unos cristianos con otros (1 Corintios 10,17).

GRANDE RELIGION ES EL CATOLICISMO, EN EL QUE TODA NUESTRA SALVACION NO PASÓ; SINO QUE ES.

La misa es bendición, honor y gloria al Padre, al Cordero DEGOLLADO Y VIVO, y al septiforme Espíritu. ¡AMEN! (Apocalipsis 5,6. 13. 14).

«OID LOS QUE DESEÁIS LOS REINOS DE LOS CIELOS: HONRAD A MARÍA Y HALLARÉIS LA VIDA Y LA LUZ», dice San Buenaventura. Y se honra a María con el rezo cada mañana y cada noche de las TRES AVEMARÍAS.