José Guerra Campos

D. José Guerra Campos
El octavo día
Editorial Nacional, Torrelara, Madrid, 1973

En el último sínodo de obispos se presentó un balance de estos años posconciliares. De los fenómenos negativos “el que más preocupa es, ciertamente, la aguda crisis de fe, al menos en lo que se refiere a la aceptación de su contenido objetivo; y la difusión de teorías, afirmaciones e hipótesis que están en clara oposición con la enseñanza tradicional de la Iglesia… La difusión de tales teorías y afirmaciones entre el pueblo cristiano, por medio de la prensa y de los otros medios de comunicación social, ha provocado un grave confusionismo en los fieles, y en algunos una verdadera crisis de fe y de comportamiento moral” (3).

Entre las manifestaciones de obispos españoles, espigamos unas pocas (4):

“Me siento obligado a salir al paso de algunas desviaciones que se airean en ciertas revistas y escritos, en algunas conversaciones y lecciones, y que pueden afectar a la fe y a la moral” (Mons. Añoveros, obispo de Bilbao) (5).

“Si el Papa ha velado las armas en defensa del depósito de la revelación, como fiel y autorizado maestro, no se podría hablar así de los pastores en general. Mientras por una parte se ha guardado un silencio excesivamente prudente, habiendo obligación de hablar, por la otra se ha intentado construir un catolicismo sin fe y una vida sin religión” (Mons. Barrachina, obispo de Orihuela-Alicante) (6).

 Notas:

(3) Relación leída al comienzo del III sínodo, octubre de 1971.

(4) Véanse los textos publicados en los boletines oficiales de las diócesis correspondientes.

(5) Carta pastoral, abril de 1972.

(6) Ídem, enero de 1971.