El 8 de marzo, Día de la Mujer, grupos feministas, políticos, intelectuales,… se llenan la boca de reflexiones y demandas, muchas de ellas «contra natura», reivindicando los derechos de la mujer.
Sin embargo, la identidad de la mujer, su dignidad, su distinción y complementariedad con el hombre, su realidad cotidiana; en definitiva, «¡por el hecho mismo de ser mujer!», no parece que sea un tema de profunda reflexión para este colectivo de «mentes pensantes y mediáticas».
De ahí que aproveche este blog para promover una gran iniciativa -«políticamente incorrecta»-mucho me temo que no verála luz en muchos medios de comunicación.
Setrata de la Declaración Women of the World puesta en marcha por Profesionales por la Ética en coalición con Femina Europa, Istituto di Studi Superiori sulla Donna y Woman Attitude.
Su objetivo es «mostrar al mundo entero que las Mujeres del Mundo están alzando su voz para romper con la…
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En presencia de la Santísima Trinidad, de la Santísima Virgen María y de los Ángeles y Santos del cielo, y ante mis superiores y hermanos de la Unión Seglar,
Hemos de lamentar de nuevo que la tiranía del espacio obligue a comprimir en un esquema una exposición que la abundancia de documentos y la experiencia privilegiada del autor permitirían desarrollar (1).
La dignidad de la persona humana hunde sus raíces en el hecho de ser creación de Dios, a su imagen y semejanza; de ahí arrancan también sus derechos, que nadie puede violar, así como sus deberes para con Dios, para con los demás y para con uno mismo. El Papa Pablo VI, en la Encíclica «Humanae Vitae», escribe: «La Iglesia enseña que cualquier acto matrimonial debe quedar abierto a la transmisión de la vida. Esta doctrina, muchas veces expuesta por el Magisterio, está fundada sobre la inseparable conexión que Dios ha querido, y que el hombre no puede romper por propia iniciativa, entre los dos significados del acto conyugal: el significado unitivo y el significado procreador». Anteriormente, el año 1956, el Papa Pío XII habló así al II Congreso Mundial de la Fertilidad y la Esterilidad: «El medio por el cual se tiende a producir una vida toma una significación humana esencial, inseparable del fin que se persigue y susceptible, si no es conforme a la realidad de las cosas y a las leyes inscritas en la naturaleza de los seres, de causar un daño grave a este mismo fin. También sobre este punto se nos ha pedido que demos algunas directrices. Respecto a las tentativas de la fecundación artificial humana «in vitro»,