Obra Cultural
El 27 de noviembre es la fiesta de la Medalla Milagrosa, que la Santísima Virgen entregó a Santa Catalina Labouré en 1830, para recordar a los hombres su maternal intercesión. Esto ayer, hoy y siempre.
«Nací en Finlandia de una familia protestante luterana. En la mentalidad del mundo protestante, la Madre de Cristo es una buena mujer, buena madre de familia, esposa de José, con varios hijos…y nada más.
Cuando llegué a Italia, tenía en mi mente aversión a la Iglesia Católica y confusión en el corazón. En Milán conocí a un joven universitario, propagandista de la Juventud Católica. Cuando me vio comenzó a rezar por mí y a ofrecer su comunión diaria por mi conversión. Yo ignoraba todo esto, pero después de algunos meses, mientras me hospedaba en casa de una amiga mía de Verana, fue a encontrarnos e hicimos en grupo una excursión al Monte Baldo. Reímos y nos divertimos, incluso a costa de esta extranjera que sólo balbuceaba algunas palabras en italiano. Sigue leyendo
No os llamará la atención, queridos míos, mi silencio ante vuestras cartas, pero es que verdaderamente no las puedo responder y muchas veces, ni siquiera leer. Tal es mi estado de debilidad.
Convenio sobre nombramiento de Obispos.—Sobre esto, Franco mostró al principio su aversión: «no quiero ser como los políticos del antiguo régimen que hacían obispos» (13). Después el Gobierno y los juristas de la España Nacional pensaron que debía mantenerse el derecho de presentación vigente en el Concordato de 1851. La Santa Sede prefería dar por muerto ese Concordato. Las negociaciones de 1940 fueron difíciles, complicadas además con los recelos que suscitaban la guerra mundial en curso y las incógnitas de un posible orden europeo guiado por Alemania. Finalmente,
Pueden hacerse en los nueve días que preceden, a una fiesta de la Virgen para prepararse a celebrarla mejor.
El pueblo, como los hombres, no inventa su destino: lo sirve. Y nosotros estamos sirviendo el destino de la grandeza histórica de España y nos mantendremos en este propósito con mayor tenacidad de la que pueden oponer las fuerzas que tratan de obstaculizar nuestro camino. Y así, seguiremos fieles a los principios que constituyen el lema de nuestra política, es decir, manteniendo esa base de convivencia entre los españoles que se funda en la firme unión de lo nacional con lo social bajo el imperio de lo espiritual. Estamos contra la dialéctica de la lucha de clases, que enfrenta a los hombres en una actitud de permanente violencia, y proclamamos que sólo el sentido de solidaridad entre los españoles asegurará la continuación de la paz que busca nuestra política de desarrollo, nuestro auge económico y ese resurgimiento social que constituye un claro signo positivo de la salud de nuestro Régimen.