Mercè Morer Vidal
Dios creó el ser humano a su imagen. Como hombre y mujer los creó. Compañeros y aliados. Complementarios física y espiritualmente.
Edith Stein, en su obra La mujer. Su papel según la naturaleza y la gracia, que recoge ensayos y conferencias de su época de profesora católica, escribe:
Si Dios “a los seres humanos no los dispuso en el mundo como especie única, sino doble, también a su existencia debe pertenecerle, junto a uno común, un sentido diferente. Ambos son formados a imagen de Dios. Y así como cada criatura en su finitud sólo puede reflejar un aspecto de la divina esencia, y en la pluralidad de criaturas aparece la unidad infinita y la simplicidad de Dios en una multitud de manifestaciones diferenciadas, así también el género humano masculino y el femenino podrían entenderse (hablando desde la perspectiva humana) como siendo de distinto modo imagen de la proto-imagen”. Sigue leyendo
