San Rafael Arnáiz Barón
Más aún… todo eso es poco.
Dios me quiere tanto que los mismos ángeles no lo comprenden.
¡Qué grande es la misericordia de Dios! ¡Quererme a mí…, ser mi amigo…, mi hermano…, mi padre, mi maestro…, ser Dios y ser yo lo que soy!
¡Ah!, Jesús mío, no tengo papel ni pluma. ¡Qué diré!… ¿Cómo no enloquecer?… ¿Cómo es posible vivir, comer, dormir, hablar y tratar con todos? ¿Cómo es posible que aún tenga serenidad para pensar en algo que el mundo llama razonable, yo que pierdo la razón pensando en Ti?
¡Cómo es posible, Señor!… Ya lo sé, Tú me lo has explicado…, es por el milagro de la gracia.
Si el mundo que busca a Dios…, supiera. Si supieran esos sabios que buscan a Dios en la ciencia, y en las eternas discusiones… Si supieran los hombres dónde se encuentra Dios…, cuántas guerras se impedirían…, cuánta paz habría en el mundo, cuántas almas se salvarían.
Insensatos y necios, que buscáis a Dios donde no está.
Escuchad, y… asombraos. Dios está en el corazón del hombre… yo lo sé. Pero mirad, Dios vive en el corazón del hombre, cuando este corazón vive desprendido de todo lo que no es Él. Cuando este corazón se da cuenta de que Dios llama a sus puertas, y barriendo y limpiando todos sus aposentos, se dispone a recibir al Único que llena de veras.
Qué dulce es vivir así, solo con Dios dentro del corazón. Qué suavidad tan grande es verse lleno de Dios. Qué fácil debe ser morir así.
Qué poco cuesta…, mejor dicho, nada cuesta, hacer lo que Él quiere, pues se ama su voluntad, y aun el dolor y el sufrimiento, es paz, pues se sufre por amor.
Solo Dios llena el alma…, y la llena toda.
En el año de 1682, unos mercaderes se encontraban en las riberas del Mar del Sur, vieron en la playa una caja de madera que había sido posiblemente arrojada por la fuerza de las aguas. Los mercaderes trataron de abrir la caja para ver su contenido, pero estaba sellada y les fue imposible abrirla, por lo que optaron por dejarla abandonada en el mismo lugar.
Si tenemos que fijar el momento en el que la Cristiandad empieza a decaer de forma palpable, habría que fijar, precisamente, el momento de mayor esplendor. En plena Edad Media, empiezan a parecer herejías como la de los bogomilos, esta fue una de las muchas herejías que empezaron a socavar la Cristiandad. La más importante fue la de los cátaros, herejía que, para erradicarla, hubo de predicarse una cruzada contra ellos.
Lluis Companys elaboró una ley que prohibía todo festejo relacionado con la Navidad, simplemente por sus raíces religiosas, como la Misa del Gallo, la Cabalgata de los Reyes o «Cagar el Tío». En Lérida, en enero del 36, era Paer en Cap (alcalde) Joan Rovira Roure del partido La Lliga Catalana, de orientación catalanista y católica. Ingenuamente, el alcalde pensó que un hecho tan inocente y relacionado con la infancia como la Cabalgata no podía hacer daño a nadie. Lérida sería la única ciudad de Cataluña que en el año 1936 celebró la Cabalgata de los Reyes. Quin pecat! 