
Publicado por manuelmartinezcano | Filed under Artículos - Contracorriente
20 viernes Jul 2018
20 viernes Jul 2018
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Señor Jesús, en el camino de la esperanza, desde hace dos mil años, tu amor, como una ola, ha arrollado a muchos peregrinos. Ellos te han amado con un amor palpitante, con sus pensamientos, sus palabras y sus acciones. Te han amado con un corazón más fuerte que la tentación, más fuerte que el sufrimiento y más aún que la muerte. Ellos han sido en el mundo tu palabra. Su vida ha sido una revolución que ha renovado el rostro de la Iglesia.
Contemplando desde mi infancia estos fúlgidos modelos, he tenido un sueño: ofrecerte mi vida entera, mi única vida que estoy viviendo, por un ideal eterno e inalterable. ¡Lo he decidido! Si cumplo tu voluntad, Tú realizarás este ideal y yo me lanzaré en esta maravillosa aventura.
Te he elegido y nunca he tenido añoranzas. Siento que Tú me dices: “Permanece en mí. ¡Permanece en mi amor!”.
Pero ¿podría permanecer en otro? Sólo el amor puede realizar este misterio extraordinario. Comprendo que Tú quieres toda mi vida. “¡Todo! ¡Y por amor a Ti!”.
En el camino de la esperanza sigo cada uno de tus pasos.
Tus pasos errantes hacia el establo de Belén.
Tus pasos inquietos en el camino a Egipto.
Tus pasos veloces hacia la casa de Nazaret.
Tus pasos gozosos para subir con tus padres al Templo.
Tus pasos fatigados en los treinta años de trabajo.
Tus pasos solícitos en los tres años de anuncio de la Buena Nueva.
Tus pasos ansiosos que buscan a la oveja perdida.
Tus pasos dolorosos al entrar en Jerusalén.
Tus pasos solitarios ante el pretorio.
Tus pasos pesados bajo la cruz camino del Calvario.
Tus pasos fracasados, muerto y sepultado en una tumba que no es tuya.
Despojado de todo, sin vestidos, sin un amigo, abandonado hasta por el Padre pero siempre sometido al Padre. Señor Jesús, arrodillado, de tú a tú ante el sagrario, comprendo: no podría elegir otro camino, otro camino más feliz, aunque, en apariencia, hay otros más gloriosos. Pero Tú, amigo eterno, único amigo de mi vida, no estás presente en ellos. En ti está todo el Cielo con la Trinidad, el mundo entero y la humanidad entera.
Tus sufrimientos son los míos. Míos todos los sufrimientos de los hombres. Mío todo lo que no tiene paz ni gozo, ni belleza, ni comodidad, ni amabilidad. Mías todas las tristezas, las desilusiones, las divisiones, el abandono, las desgracias. Mío es todo lo tuyo, porque Tú lo tienes todo; lo que hay en mis hermanos, porque Tú estás en ellos. Creo firmemente en porque tú has dado pasos de triunfo. “Sé valiente. Yo he vencido al mundo”.
Tú me has dicho: “Camina con pasos de gigante. Ve por todo el mundo, proclama la Buena Nueva, enjuga las lágrimas de dolor, reanima los corazones desalentados, reúne los corazones divididos, abraza el mundo con el ardor de tu amor, acaba con lo que ha de ser destruido, deja en pie sólo la verdad, la justicia, el amor”.
Pero, Señor, ¡yo conozco mi debilidad! Líbrame del egoísmo, de mis seguridades, para que deje de temer el sufrimiento que desgarra. Soy tan indigno de ser apóstol. Hazme fuerte ante las dificultades. Haz que no me preocupe de la sabiduría del mundo. Acepto que me traten como loco por Jesús, María, José… Quiero ponerme a prueba, dispuesto a todas las consecuencias, despreocupado de todas ellas, porque me has enseñado a afrontarlo todo. Si me ordenas dirigir mis pasos valerosos hacia la cruz, me dejaré crucificar. Si me ordenas entrar en el silencio de tu sagrario hasta el fin de los tiempos, me dejaré envolver por él con pasos aventurados. Perderé todo: pero me quedarás Tú. Allí estará tu amor para inundar mi corazón. Mi felicidad será total… Y por eso repito: Te he elegido. Sólo te quiero a Ti y tu gloria.
19 jueves Jul 2018
18 miércoles Jul 2018
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¡Oh bienaventurado José! a quien Dios eligió para cumplir la misión de padre con respecto a Jesús, Dios os hizo esposo castísimo de María siempre virgen y jefe de la Sagrada familia en la tierra, el Vicario de Cristo os eligió como Patrono y Abogado de la Iglesia Universal fundada por el mismo Cristo Nuestro Señor; con la mayor confianza, imploro vuestro auxilio poderosísimo en favor de esta misma Iglesia que lucha en la tierra. Proteged, os suplico, con solicitud particular y amor verdaderamente paternal y ardiente, al Romano Pontífice, a todos los obispos y sacerdotes unidos a la Santa Sede de Pedro. Sed el defensor de todos los que sufren para salvar las almas en medio de las angustias y adversidades de esta vida. Haced que todos los pueblos se sometan espontáneamente a la Iglesia, que es el medio absolutamente necesario para conseguir la salvación. Tened también la amabilidad de aceptar y recibir, queridísimo San José, la entrega de mi ser que yo os hago plena y totalmente. Me consagro a vos, a fin de que queráis ser siempre para mí un padre, un protector y un guía, en el camino de la salvación. Obtenedme una gran pureza de corazón, un amor ardiente a la vida interior. Haced también que yo siga vuestros ejemplos y dirija todas mis acciones a la mayor gloria de Dios uniéndolas a los afectos del Divino Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de la Virgen Madre. Finalmente, rogad por mí, a fin de que pueda participar de la paz y del gozo que vos tuvisteis muriendo tan santamente. Amén.
17 martes Jul 2018
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Jorge Soley Climent
Después de esta devastadora exposición de los hechos, resulta indiscutible que una parte grande del clero catalán, probablemente mayoritaria desde los años finales del franquismo (aunque menguante entre los más jóvenes: no hay más que ver la media de edad de los sacerdotes que firmaron el manifiesto de apoyo al referéndum de secesión ilegal del 1 de octubre de 2017), ha abrazado el nacionalismo y la “construcción nacional”, dejando en un segundo plano su labor evangelizadora. ¿Cuáles han sido los resultados de esta apuesta?
La respuesta a esta cuestión es, al mismo tiempo, muy sencilla y muy compleja. Sencilla porque resulta evidente para cualquier observador que el nacionalismo clerical ha sido devastador para la Iglesia en Cataluña y ha contribuido muy poderosamente a la intensa secularización que ha sufrido en las últimas décadas. Nadie puede servir a dos señores y el culto a la Nación ha secado el culto al Dios verdadero. Pero si queremos apoyar esta afirmación con datos estadísticos la cuestión es algo más compleja, en buena medida porque no hay un solo factor, aislable y medible, que refleje el grado de secularización de una sociedad. No obstante, pensamos que la coincidencia de varios factores, todos en el mismo sentido, demuestran con creces que nuestra primera observación es acertada. Para ello revisaremos cinco factores que nos parecen suficientemente reveladores:
1) Pertenencia y práctica religiosa: solo el 60% de los catalanes se declaran católicos, por lo que Cataluña es la tercera región de España con menor porcentaje, solo por encima de otra de las regiones más castigadas por el nacionalismo clerical, el País Vasco, que registra dos puntos menos, y de Melilla, que posee una amplia población de religión musulmana. La media española se sitúa en el 73%, con picos por encima del 80% en Aragón, Castilla, Murcia, Canarias, Galicia y Extremadura. Pero si atendemos a quienes, dentro del grupo de los creyentes, dicen practicar regularmente, la caída es de una intensidad extrema: Cataluña se coloca en la cola en práctica dominical con solo un 5,8%, menos de la mitad de la media española, que se sitúa en un 12% (con puntas por encima del 20% en las dos Castillas y Navarra).