
Publicado por manuelmartinezcano | Filed under Artículos - Contracorriente
21 jueves Mar 2019
21 jueves Mar 2019
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China -bandera roja estrellada- es noticia un día sí y otro también. Se habla del «proceso de sinización» y de sus «frutos». Uno de ellos, en sazón, responde al programa de asimilación forzada de las religiones y cultura china, que incluye no sólo el sometimiento al Partido Comunista Chino, sino también, el «culto» a Xi Jinping como si fuera un dios.
Y no sólo eso, sino que también se han comenzado a reemplazar crucifijos e imágenes religiosas por las del líder máximo. Además, se ha decretado la obligación de colocar una imagen de Xi Jinping dentro de las iglesias.
El llamado proceso de sinización ahora obliga a las parroquias a colgar una bandera china, a rezar al Partido -no a Dios- para recibir beneficios en esta vida.
Todo esto recuerda el periodo maoísta, en el que la gente rezaba al líder del PCC con la esperanza de recibir buenas cosechas. Y también tiene reminiscencias del periodo imperial en el que el emperador bendecía los plantíos con el mismo propósito. La diferencia estriba en que el emperador se consideraba a sí mismo inferior a Dios, en todo caso, enviado por Él para gobernar.
Visto desde esta perspectiva -afirma AsiaNews, fuente de esta noticia-, no se trata del sometimiento político de la fe, sino de una guerra contra la religión, que tiene como fin erradicar a Dios y reemplazarlo con Xi Jinping.
En esta línea, se ha establecido un nuevo Reglamento, por el que la dictadura china piensa arreciar la opresión a todas las religiones, pero muy especialmente a los católicos fieles a Roma. El comunicado de este reglamento apareció una semana después del acuerdo entre el Vaticano y Beijing. Decreta multas ruinosas por “actividades religiosas ilegales” por parte de católicos u otros miembros de comunidades subterráneas. Entre ellas la “dependencia del extranjero” (o sea, la relación con el Vaticano). Prohíbe a los miembros del partido comunista practicar una religión, ni siquiera en privado. Dispone un control preciso sobre edificios, estatuas, cruces y controles rígidos en internet. Castiga el proselitismo… Como contrapartida, el Estado tiene todo el derecho de obligar y hacer asistir a lecciones de ateísmo y marxismo en las escuelas religiosas.
(AVE MARÍA)
20 miércoles Mar 2019
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20 miércoles Mar 2019
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Muy amadas en Jesús y María:
Nuestra Santa Madre, la Iglesia Católica, está empeñada en una gran empresa: el II Concilio Ecuménico Vaticano. Acaba de hablar el Sumo Pontífice, nuestro Santísimo Papa Juan XXIII, y no seríamos hijas de la Iglesia si la vibración que lanza el Vicario de Cristo no repercutiese intensamente en el alma de cada una de nosotras y de toda la Compañía.
Les copio lo que en un momento de efusión he escrito a nuestras novicias:
Quiero recomendarles mucho la oración por el éxito espiritual del Concilio. Así como un retiro espiritual y una revisión o examen hacen mucho bien al alma, así Dios nuestro Señor pide a la Iglesia de vez en cuando una revisión, un examen, una doctrina, unas consignas, que esto son los Concilios, y de ellos la Iglesia sale más según el Corazón de Dios, más enriquecida de verdad, de caridad y de vida sobrenatural. Y así como por el fruto de los Ejercicios pedimos -pedimos unas por otras y hacemos pedir a otras personas-, así para el fruto del Concilio hemos de pedir todos los cristianos, sobre todo las religiosas, que, vírgenes consagradas al Señor en la oración y el servicio de la Iglesia, tenemos por oficio ser mediadoras entre Dios y las almas e interceder principalmente por las que forman la Iglesia, como la reina Esther tenía por oficio interceder por su pueblo judío ante el rey Asuero.
Cuando se palpan los problemas sociales y la diversidad de corrientes religiosas, y se ven millares de hombres hambrientos, sin techo, embrutecidos por la miseria, engañados por los traficantes del odio, y más millares todavía sin religión y sin Dios, y a los pocos con religión y con Dios, divididos, separados entre sí, brota espontáneamente una sola oración: «Señor, que los frutos de tu Redención no se malogren. Que la Iglesia se reúna en Concilio; que nos muestre al Salvador del mundo, que eres Tú, y que el mundo no cierre los ojos a la Luz y a la Vida, a Ti, que eres su SALVADOR».
Y una manera de orar nos ha enseñado el Santo Padre en estos tiempos, en que más que nunca es necesario orar sin intermisión: ofrecer el trabajo ordinario que por obligación tengamos que hacer o el que emprendamos por caridad. Y, para que nos demos cuenta del valor santificador e impetratorio del trabajo, hasta ha indulgenciado con gran largueza el trabajo ofrecido.
Yo quisiera que de la Compañía saliese un gran apóstol del Concilio. ¿No dio la incipiente Compañía de Jesús, formada entonces por unos pocos, al gran apóstol de las Indias, a San Francisco Javier, Patrono de las Misiones? Y el pequeño y desconocido Carmelo de Lisieux ¿no ha dado en nuestros tiempos a la Copatrona de las Misiones, a Santa Teresita del Niño Jesús? Es que, en el orden sobrenatural, la medida de la grandeza y de la eficacia la da la medida del amor.
Un santo y feliz año nuevo. Para todas ha de ser un año de fervor extraordinario. Para la Compañía ha de ser el año del Concilio Ecuménico, esto es, año de aportaciones generosas, de trabajo y oración incesantes a favor de nuestra Iglesia para la salvación del mundo, a mayor gloria y amor de Dios nuestro Señor y de la Santísima Virgen María. De todas en Jesús y María,
María Félix, C.S.
19 martes Mar 2019
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La modestia modera, ordena todo el exterior del hombre. Pero esta virtud suele aplicarse de un modo especial a los vestidos y al ornato del cuerpo. En este sentido especialísimo tampoco es virtud superficial la modestia. Son las pasiones internas alborotadas las que ponen desorden en los vestidos y en el adorno corporal, y es necesario dominar las pasiones para que haya orden en el vestir y en el vestido y en el adorno. El orgullo interior se manifiesta en el lujo excesivo: vestidos costosos, joyas llamativas… La pereza se exterioriza en el abandono y desaliño de la persona. La vanidad, en seguir la última moda, aunque sea ridícula e indecorosa. La lujuria, en el nudismo exagerado, en las formas provocativas de la indumentaria y del maquillaje. Por eso el vestido y el adorno dicen lo que es interiormente la persona, con más elocuencia que las otras manifestaciones exteriores.
No es necesario que murmuren de ti. Eres tú misma la que vas pregonando lo que eres. Vestido y adorno provocativo: nudismo en los escotes, en los brazos y en las piernas, calados, transparentes, formas excesivamente ajustadas, pinturas excitantes, indicios son de mujer sensual. Vestido extravagante, adornos llamativos, estrafalarios, pinturas fuertes, recargadas; denuncian a la mujer de mal gusto, de poco juicio, de cabeza ligera, aunque no sea mala. Vestido elegante, decoroso, sobrio en adornos, va diciendo: mujer juiciosa, de buen gusto y sobre todo, alma pura. Vestido excesivamente lujoso, más de lo que tolera la posición social, aunque sea modesto; descubre a la mujer orgullosa y vanidosa, aunque sea pura.
Ya pueden gritar las jóvenes escandalosas: no vestir como nosotras es ñoñería. Repítanlo una y mil veces; que las personas juiciosas, las que conocen un poco la sicología femenina, saben a que atenerse. Lo saben las personas virtuosas y lo saben los hombres viciosos también. Éstos, ¿a quién respetan? ¿Con quién se atreven? ¿A quién se acercan con intenciones perversas? En el modo de presentarse una joven adivinan lo que pueden conseguir de ellas. ¡Y se preciará la joven escandalosa de ir escoltada por jóvenes lujuriosos! No quieras justificar tu inmodestia diciendo: visto así para no parecer ñoña. No digas eso; las personas virtuosas y las viciosas saben distinguir la elegancia y la ñoñería, la lujuria y la honestidad. Eres muy celosa de tu buen nombre. No toleras que tengan mal concepto de ti. Te irritas si sabes que han murmurado diciendo: que eres rara y extravagante, que eres sensual y escandalosa. Si te irrita eso ¿por qué lo vas pregonando tú misma con el modo de vestir y adornarte? Tendrás que ponerte un letrero a la espalda que diga: Yo no soy interiormente lo que parezco al exterior. Verán el letrero: eres como apareces. Joven, si no bastan para que seas modesta los mandatos de los Obispos y del Romano Pontífice, si no basta el temor del infierno que espera a todo el que escandaliza a los demás… Que baste por lo menos la estima que debes tener de ti misma, el deseo de que todas las personas tengan buen concepto de ti.