La modestia en el vestido

Santa Ana enseñando a rezar a MaríaLa modestia modera, ordena todo el exterior del hombre. Pero esta virtud suele aplicarse de un modo especial a los vestidos y al ornato del cuerpo. En este sentido especialísimo tampoco es virtud superficial la modestia. Son las pasiones internas alborotadas las que ponen desorden en los vestidos y en el adorno corporal, y es necesario dominar las pasiones para que haya orden en el vestir y en el vestido y en el adorno. El orgullo interior se manifiesta en el lujo excesivo: vestidos costosos, joyas llamativas… La pereza se exterioriza en el abandono y desaliño de la persona. La vanidad, en seguir la última moda, aunque sea ridícula e indecorosa. La lujuria, en el nudismo exagerado, en las formas provocativas de la indumentaria y del maquillaje. Por eso el vestido y el adorno dicen lo que es interiormente la persona, con más elocuencia que las otras manifestaciones exteriores.

No es necesario que murmuren de ti. Eres tú misma la que vas pregonando lo que eres. Vestido y adorno provocativo: nudismo en los escotes, en los brazos y en las piernas, calados, transparentes, formas excesivamente ajustadas, pinturas excitantes, indicios son de mujer sensual. Vestido extravagante, adornos llamativos, estrafalarios, pinturas fuertes, recargadas; denuncian a la mujer de mal gusto, de poco juicio, de cabeza ligera, aunque no sea mala. Vestido elegante, decoroso, sobrio en adornos, va diciendo: mujer juiciosa, de buen gusto y sobre todo, alma pura. Vestido excesivamente lujoso, más de lo que tolera la posición social, aunque sea modesto; descubre a la mujer orgullosa y vanidosa, aunque sea pura.

Ya pueden gritar las jóvenes escandalosas: no vestir como nosotras es ñoñería. Repítanlo una y mil veces; que las personas juiciosas, las que conocen un poco la sicología femenina, saben a que atenerse. Lo saben las personas virtuosas y lo saben los hombres viciosos también. Éstos, ¿a quién respetan? ¿Con quién se atreven? ¿A quién se acercan con intenciones perversas? En el modo de presentarse una joven adivinan lo que pueden conseguir de ellas. ¡Y se preciará la joven escandalosa de ir escoltada por jóvenes lujuriosos! No quieras justificar tu inmodestia diciendo: visto así para no parecer ñoña. No digas eso; las personas virtuosas y las viciosas saben distinguir la elegancia y la ñoñería, la lujuria y la honestidad. Eres muy celosa de tu buen nombre. No toleras que tengan mal concepto de ti. Te irritas si sabes que han murmurado diciendo: que eres rara y extravagante, que eres sensual y escandalosa. Si te irrita eso ¿por qué lo vas pregonando tú misma con el modo de vestir y adornarte? Tendrás que ponerte un letrero a la espalda que diga: Yo no soy interiormente lo que parezco al exterior. Verán el letrero: eres como apareces. Joven, si no bastan para que seas modesta los mandatos de los Obispos y del Romano Pontífice, si no basta el temor del infierno que espera a todo el que escandaliza a los demás… Que baste por lo menos la estima que debes tener de ti misma, el deseo de que todas las personas tengan buen concepto de ti.