Xi Jinping, el nuevo Mao obliga a los cristianos de China sustituir las imágenes de Cristo por su retrato

dt.common.streams.StreamServerChina -bandera roja estrellada- es noticia un día sí y otro también. Se habla del “proceso de sinización” y de sus “frutos”. Uno de ellos, en sazón, responde al programa de asimilación forzada de las religiones y cultura china, que incluye no sólo el sometimiento al Partido Comunista Chino, sino también, el “culto” a Xi Jinping como si fuera un dios.

Y no sólo eso, sino que también se han comenzado a reemplazar crucifijos e imágenes religiosas por las del líder máximo. Además, se ha decretado la obligación de colocar una imagen de Xi Jinping dentro de las iglesias.

El llamado proceso de sinización ahora obliga a las parroquias a colgar una bandera china, a rezar al Partido -no a Dios- para recibir beneficios en esta vida.

Todo esto recuerda el periodo maoísta, en el que la gente rezaba al líder del PCC con la esperanza de recibir buenas cosechas. Y también tiene reminiscencias del periodo imperial en el que el emperador bendecía los plantíos con el mismo propósito. La diferencia estriba en que el emperador se consideraba a sí mismo inferior a Dios, en todo caso, enviado por Él para gobernar.

Visto desde esta perspectiva -afirma AsiaNews, fuente de esta noticia-, no se trata del sometimiento político de la fe, sino de una guerra contra la religión, que tiene como fin erradicar a Dios y reemplazarlo con Xi Jinping.

En esta línea, se ha establecido un nuevo Reglamento, por el que la dictadura china piensa arreciar la opresión a todas las religiones, pero muy especialmente a los católicos fieles a Roma. El comunicado de este reglamento apareció una semana después del acuerdo entre el Vaticano y Beijing. Decreta multas ruinosas por “actividades religiosas ilegales” por parte de católicos u otros miembros de comunidades subterráneas. Entre ellas la “dependencia del extranjero” (o sea, la relación con el Vaticano). Prohíbe a los miembros del partido comunista practicar una religión, ni siquiera en privado. Dispone un control preciso sobre edificios, estatuas, cruces y controles rígidos en internet. Castiga el proselitismo… Como contrapartida, el Estado tiene todo el derecho de obligar y hacer asistir a lecciones de ateísmo y marxismo en las escuelas religiosas.

(AVE MARÍA)