Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

Publicaciones de la categoría: Hispanoamérica. La verdad

Hispanoamérica. La verdad 169

04 lunes May 2020

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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La Virgen del Lujan - Argentina

Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

La Hispanidad, firme y prometedora realidad (24)

Una fraternidad sincera en la verdad histórica (6)

Ante los argentinos tiene una palabra de simpático recuerdo para los dos grandes héroes de su independencia, Belgrano y San Martín.

“Y al entrar en aquellas espaciosas naves (de la Basílica de Nuestra Señora de Luján), al ver las banderas que Belgrano ganó en Salta o la espada que San Martín blandió en el Perú; al leer los mármoles que recuerdan la solemne coronación de 1887—la primera en América—o el reconocimiento de su patrocinio sobre las tierras del Plata, de 1930; al subir a aquel camarín, tan rico como devoto, entonces, sólo entonces, nos pareció que habíamos llegado al fondo del alma grande del pueblo argentino”.

(Radiomensaje al Congreso Mariano Nacional de Argentina, celebrado en Luján, 12-X-1947).

Colombia—ya lo hemos visto en otra parte—también puede estar orgullosa de los padres de la Patria, caballeros cristianos de pies a cabeza. “Bajo los auspicios de Nuestra Señora la Virgen María en el misterio de su Inmaculada Concepción, decretó la independencia absoluta el colegio electoral de Cuntinamarca; e igualmente bajo la especial protección de la Santísima Virgen Nuestra Señora, quedó constituido el Congreso federativo de las provincias unidas de la Nueva Granada”. Y más abajo, en el mismo discurso, añadía Pío XII:

“¡La Virgen del Carmen, reina de Colombia! Prometedle solemnemente absoluta fidelidad a la fe de vuestros padres; a la doctrina que ellos declararon fundamento de vuestra patria; a la religión católica, apostólica y romana, fuente profusa de las bendiciones del Cielo, como la llamó vuestro libertador el gran Simón Bolívar en un momento solemne de vuestra vida nacional”.

(Radiomensaje al Congreso Mariano Nacional de Colombia, 16-VII-1946).

Chile, no menos que sus hermanas, vio combatir en su suelo, por la libertad de la Patria, a capitanes que hacían honor a sus antepasados, y eran fruto, por lo demás, de tres siglos de civilización cristiana. De ningún modo se puede considerar a aquellos hombres desligados de su pasado. Es más, por defender la tradición cristiana instaurada por los conquistadores en América, y atacada ahora por los últimos Gobiernos peninsulares, que habían desviado el rumbo de la Hispanidad, se alzaron algunos de aquellos valientes.

“¿Qué corazón auténticamente chileno no siente acelerar sus latidos cuando oye nombrar, por ejemplo, a Nuestra Señora de Andacollo, y, muy especialmente, a la Madre Santísima del Carmelo, cuyo escapulario fue un día gloria sobre los pechos robustos de vuestros próceres y sigue siendo todavía hoy casi una patente de reconocimiento nacional?”

(Radiomensaje al Congreso Nacional Mariano de Chile, 31-XII-1950).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hispanoamérica. La verdad 168

27 lunes Abr 2020

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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Virgen de la Merced y santos Mercedarios

Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

La Hispanidad, firme y prometedora realidad (23)

Una fraternidad sincera en la verdad histórica (5)

¡La figura de los próceres! Pío XII ha exaltado no pocas veces el espíritu religioso de que estaban imbuidos algunos de los más destacados.

En un discurso dirigido al Perú, encomia la piedad mariana de los libertadores, que acudían a la Virgen antes de acometer sus “generosas empresas”.

“América, la de los próceres, padres de la patria que acudían igualmente ante Ella—un Belgrano, un San Martín, un Hidalgo o un Artigase-antes de acometer sus generosas empresas” (335).

(Radiomensaje al Congreso Eucarístico y Mariano del Perú, 12-XII-1954).

(335) Son conocidos los cristianísimos rasgos del libertador BELGRANO. En Tucumán encargaba funerales por los caídos de ambos ejércitos en pugna, y distribuía a los jefes, oficiales y soldados de su tropa, antes de la batalla de Salta, cuatro mil escapularios de la Virgen del Carmen. Y al General San Martín escribía el 6 de abril de 1814: “Mi amigo: Acuérdese Vd. que es un general cristiano, apostólico, romano. No deje de implorar a Nuestra Señora de las Mercedes, nombrándola siempre Nuestra Generala. El ejército se compone de hombres educados en la fe católica que profesamos… No olvide los escapularios a la tropa. Se lo dice a Vd. su verdadero y fiel amigo, Manuel Belgrano”.

San Martín, por su parte, “era un católico no sólo práctico, sino además ferviente y apostólico” (GUILLERMO FURLONG, S. J.). Es sabido que se señalaba por su devoción a la Santísima Virgen, a quien imploraba antes de sus batallas, y cuyo cuadro llevaba continuamente en su equipaje de guerra. Entre sus soldados imponía los cumplimientos religiosos, y suprimió del mismo Código Militar español lo referente al duelo, como contrario a la doctrina católica. El primer artículo del Código Militar, redactado por este caudillo en Mendoza (1816), reza así: “Todo el que blasfemare el Santo Nombre de Dios o de su adorable Madre e insultare la Religión, por primera vez sufrirá cuatro horas de mordaza atado a un palo en público por el término de ocho días; y por segunda vez, será atravesada su lengua con un hierro ardiente y arrojado del Cuerpo”. (Véase TRIANA, ob. cit., pág. 251.)

Dirigiéndose al Uruguay, “pueblo orgulloso de su historia”, le exalta la figura de su héroe nacional, Artigas, y del primer, insurrecto, el cura Silverio A. Martínez.

“Obrando así, os proclamáis hijos legítimos de aquel grande Artigas, tan devoto siempre de la Virgen del Carmen y que tanto se consolaba rezando el santo rosario en sus últimos años de vejez y de forzoso retiro; hermanos auténticos de aquellos próceres que el 14 de junio de 1825 inclinaban sus banderas ante la Virgen del Pintado o Virgen de los Treinta y Tres, como si quisieran reconocerla capitana de sus futuras empresas. Obrando así, os parecerá que cumplís su glorioso testamento: “Honorem habebis matri tuae ómnibus diebus” (Honra siempre a tu madre todos los días de tu vida) (Tob., 4, 3)”.

“Sois, finalmente, un pueblo orgulloso de su historia; pues bien: en esa historia, donde las letras han florecido a la sombra de las armas, no se pueden olvidar los nombres del párroco Silverio Antonio Martínez, que lanzó el primer grito de independencia”.

(Radiomensaje al Congreso Mariano Nacional del Uruguay, celebrado en Montevideo, 13-X-1954).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hispanoamérica. La verdad 167

20 lunes Abr 2020

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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Celebración de la Santa Misa

¡Viva Jesús Sacramentado!
¡Viva y de todos sea amado!

¡Viva María Santísima! ¡Viva!

Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

La Hispanidad, firme y prometedora realidad (22)

Una fraternidad sincera en la verdad histórica (4)

Pero el Soberano Pontífice está muy lejos de ver por ello, con malos ojos la independencia americana. No, Pío XII sabía muy bien que esta independencia, de pueblos que avanzaban poco a poco hacia la edad madura, tarde o temprano había de llegar irremisiblemente; aunque, como toda separación, fuera dolorosa para ambas partes.

También conocía el sagaz Pontífice que muchas causas de tipo político y humano estaban en el origen de todas aquellas guerras secesionistas. Pío XII no olvidaba, sobre todo, y en varios discursos lo enaltece delante de los católicos de América, que no pocos de sus próceres estaban animados de las mejores intenciones para con la Iglesia. A menudo aquellos valientes se sublevaron precisamente para defender a la religión que el Gobierno central injustamente oprimía. Tales reacciones cristianas y antigubernamentales se patentizaron con ocasión de la cruel expulsión de los jesuitas, decretada por Carlos III, de las leyes liberales dictadas por las Cortes de Cádiz, de la traidora inteligencia de algunos de los ministros de Fernando VII con las tropas revolucionarias de Napoleón, y de otros sucesos desgraciados de índole político-religiosa.

Con algunos de los pasajes laudatorios que Pío XII dedica a los próceres completaremos, en todos sus aspectos, la doctrina, pontificia sobre la Historia del Nuevo Mundo. Y al mismo tiempo se advertirá, que la unión entre España y los países americanos deseada por el Papa, y que cada día aparece más conveniente para el bien de toda la catolicidad, no podrá realizarse sino en el mutuo reconocimiento de la verdad histórica por ambos sectores. América tendrá que desechar la Leyenda Negra de la conquista y colonización, sin verse por eso constreñida, por supuesto a crear una leyenda rosa. Y España, por otro lado, tendrá que borrar, de algunas de sus historias, páginas objetivamente infundadas o al menos incompletas sobre el movimiento escisionista americano.

El prudente Pontífice Pío XII sabía armonizar a las mil maravillas todas las realidades históricas, dentro de la verdad. El mismo año de 1954, y aun con escasa diferencia de días, proclamaba a los españoles la grandeza de su epopeya misionera (12-X-1954), mientras encomiaba al Uruguay la catolicidad de los prohombres que le independizaron de España (13-X-1954). Más aún, en un mismo discurso a Colombia, se sucedían en los labios laudatorios del Papa los nombres gloriosos de los conquistadores hispanos y las proezas de los libertadores de América (12-XII-1954). Mostrando así claramente con su ejemplo que una verdad no se opone a la otra, y que las glorias de un pueblo no son en desdoro de las ajenas. Para hacer patriotismo, un americano no necesita denigrar a la Madre Patria. Para escribir la gloriosa historia del Imperio, un español no debe acudir al baldón de aquellos hombres a quienes las naciones hermanas reverencian merecidamente como Padres de la Patria. ¡No! ha habido ya demasiadas incomprensiones para mal de todos. Ha llegado el momento de que los pueblos católicos se unan en la verdad siempre caritativa y en la caridad siempre objetiva.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hispanoamérica. La verdad 166

13 lunes Abr 2020

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Apología de la Hispanidad

¡Viva Jesús Sacramentado!
¡Viva y de todos sea amado!

¡Viva María Santísima! ¡Viva!

La Hispanidad, firme y prometedora realidad (21)

Una fraternidad sincera en la verdad histórica (3)

Hagamos una última consideración con vistas a los lectores, de la península.

Lo dicho sobre la influencia masónica en la escisión americana es verdad; pero lo que no hay que hacer tampoco -fácil, halago para el patriotismo español—es creer que los que buscaron la ruptura de los lazos entre la metrópoli y las Américas eran todos poco menos que diablos, y que han de permanecer perpetuamente excomulgados en nuestras historias católicas. Contra esta actitud errada, que ha cundido tanto en España como en ciertos medios de América, se ha levantado hoy una aguda crítica histórica que está demostrando la buena voluntad y el acendrado catolicismo de no pocos de los “rebeldes”.

Alberto J. Triana, hablando concretamente de los prohombres de Argentina, escribe:

“En lugar de la mitología patriótica de la Argentina laicista con sus próceres de la “guardia vieja”—venerados como semidioses en el Olimpo liberal de la historia mistificada por las fábulas masónicas oficializadas como oráculos— veneremos más bien—o por lo menos junto a ellos, exhumándolos del olvido y ubicándolos donde corresponde—a los que, al independizarnos de la Madre Patria —como dijo Avellaneda—tomaron todas las precauciones para no independizarnos de su Dios y de su culto, de su tradición y de su legislación cristiana.

Por lo que es de los Romanos Pontífices, admiremos el equilibrio y tacto exquisito de que dieron prueba al desmembrarse América de España. Después de una prudente reserva, que les aconsejaba la inesperada precipitación de los sucesos, tomaron; una posición francamente conciliadora con los sublevados, estableciendo negociaciones directas con los nuevos países independientes, y proveyendo de obispos a las sedes vacantes sin contar, para ello, por primera vez en la historia de Hispanoamérica, con la Corte de Madrid. Su deber pastoral, que está por encima de todos los intereses de este mundo, les exigía tan noble y cristiana postura.

Pío XII, por su parte, es verdad que no ha dejado de señalar a los católicos americanos el hecho cierto de que a partir de la secesión del Nuevo Mundo, las jóvenes naciones han caído en una crisis social y religiosa a todos evidente. De ella son muestras inequívocas las múltiples revoluciones, las persecuciones y vejámenes contra la Iglesia, en Méjico y en todos los demás países del continente, pues ninguno de ellos se ha visto libre de estas dos plagas en algún período del último siglo y medio.

Su Santidad no ignora tampoco la parte importante que las sociedades secretas, fueran o no estrictamente masónicas, pero en cualquier caso bien vistas por los «hermanos tres puntos», tuvieron en la lucha de las colonias hispanas contra la metrópoli.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hispanoamérica. La verdad 165

06 lunes Abr 2020

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Nuestra Señora de los Treinta y Tres ▬ Uruguay

¡Viva Jesús Sacramentado!
¡Viva y de todos sea amado!

¡Viva María Santísima! ¡Viva!

La Hispanidad, firme y prometedora realidad (20)

Una fraternidad sincera en la verdad histórica (2)

América se independizó por múltiples causas, muchas de ellas de tipo puramente político o económico. Y la principal no hay que buscarla, a nuestro parecer, fuera del deseo natural de independencia que embriaga a todos los pueblos adolescentes. Y es cierto, por otra parte, que no pocos de los patriotas y próceres sudamericanos fueron sinceros católicos, que pretendían precisamente con la separación de España preservar incólumes en sus territorios los principios tradicionales y católicos que los gobernantes liberales de la metrópoli afrancesada conculcaban despóticamente en la península y trataban de inocular después en las colonias. Ramiro de Maeztu dice en este sentido (Defensa de la Hispanidad).

“La aristocracia americana reclama el poder, como descendiente de los conquistadores y por sentirse más leal al espíritu de los Reyes Católicos que los funcionarios del siglo XVIII y principios del XIX”.

“América—en frase del gran, literato católico del Uruguay, Zorrilla San Martín—se emancipó de su metrópoli, no para interrumpir su historia, sino para continuarla, para seguir viviendo su propia vida orgánica secular”. Y el escritor argentino García: Mellid añade: “La revolución emancipadora no fue, como quisieran los liberales, un movimiento insurreccional contra las esencias católicas e hispánicas que configuran nuestra personalidad”.

Buena prueba de esta verdad es que gran parte del clero sano de Indias estuvo por la independencia. En el Congreso de Tucumán la mayoría de los parlamentarios eran clérigos y frailes. Entre los orientales del Uruguay, el primer grito de independencia—como narrará Pío XII—lo lanzó un cura, don Silverio Martínez; y lo mismo acontecía en otras varias regiones de América.

Es indudable, no obstante, que las sectas, en combinación con países interesados en la desmembración del Imperio español, con mirada más inteligente que la de los candorosos patriotas americanos, adivinaban que el fruto sería finalmente para ellos, y por eso se mezclaron decididamente en el movimiento de autonomía con el secreto designio de corregir el rumbo de la; insurrección según sus propios derroteros. Consiguieron al fin sus intentos empezando por sembrar sus errores liberales entre los cabecillas y apoderándose más pronto o más tarde de las riendas políticas de toda Hispanoamérica, la cual ha caminado tristemente durante, más de un siglo bajo su látigo inflexible. Las consecuencias de esta intromisión masónica en el movimiento separatista las vemos en el cúmulo de desgracias, revoluciones y guerras de que ha sido y es víctima el infeliz continente hispano, desde su más temprana edad en el ámbito de la independencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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