Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

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Publicaciones de la categoría: Hispanoamérica. La verdad

Hispanoamérica. La verdad 124

24 lunes Jun 2019

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Sentido misionero de la conquista y colonización de América (44)

La conquista y colonización de América fue la vocación heroica y providencial de España, a la que generosamente supo ella corresponder

Virgen de Guadalupe - Rodeada de ángeles¡Y llegó el momento del desquite del Cielo! “Era la hora de Dios”, España se lanzó a los mares para llevar la buena nueva a los que vivían en las sombras de la muerte. Ese fue el destino, de España: “el de completar el planeta, el de borrar los antiguos linderos del mundo, evangelizando la mitad del orbe”.

En boca de Pío XII, será “vocación heroica y providencial de una estirpe”.

“Vuestra nación, hijos queridísimos, entre dos mares providencialmente colocada, por el mar recibió aquellas grandes aportaciones que fueron para ella las culturas griega y fenicia; y a través del mar comenzó bien pronto a lanzar sus bajeles para demostrar de lo que era capaz, unas veces en empresas puramente peninsulares, como la del gran almirante Bonífaz, y otras proyectando ya sus ímpetus al exterior, como con los dos Rogeres, el de Flor y el de Lauria (252).

(252) Ramón Bonífaz, marino burgalés, que a las órdenes de San Fernando de Castilla, mandó la escuadra que ascendió por el Guadalquivir para sitiar a Sevilla y arrebatarla a la Media Luna (1248).

Roger de Flor y Roger de Lauria, valientes marinos y guerreros catalanes, que durante el reinado de Jaime II de Aragón (1296-1327), acudieron en auxilio del Emperador bizantino Andrónico, acosado por los turcos. Su celebérrima expedición ha sido llamada con razón “cruzada catalanoaragonesa a Oriente”.

Después, al abrirse los tiempos, al caer la barrera de lo desconocido y quedar como centinela avanzado del mundo viejo, el mar se quedó pequeño ante el empuje de vuestras proas. Era la hora de Dios, cuando en la cota más alta de la nave campeaba siempre una Cruz, y cuando junto al descubridor no faltaba nunca el misionero. Vocación heroica y providencial de una estirpe, a la que ella supo tan generosamente corresponder”.

(Discurso a los guardiamarinas españoles del buque-escuela “Neptuno”. 17-XI-1955).

En resumen, podríamos decir, con el Cardenal Cicognani, que la vocación católica de España ha ido siempre ligada a la Cruz, de la que el pueblo español “se ha hecho paladín y defensor”.

“Propitius esto, Señor, al pueblo español, que se ha hecho paladín y defensor del signo de la Cruz; que en nombre de la Cruz ha emprendido y realizado las mayores hazañas, plantado la Cruz en medio de los pueblos que“ sedebant in mortis”, la muerte de la superstición y de la ignorancia, regalándoles generosamente el don de la fe.

La presente ceremonia coincide con las fiestas de Pentecostés, que nos recuerdan la entrada oficial de la Iglesia en el mundo. Con la Pentecostés empieza la marcha triunfal de los Apóstoles a la conquista del mundo; ayer despavoridos y miedosos, hoy decididos ya y resueltos. Aquella marcha, iniciada en el día de Pentecostés, no se ha detenido todavía; maravillosa es su historia, maravillosas son sus conquistas a través de los siglos. A esta marcha se asocia desde los primeros momentos la nación española con sus primeros mártires, con sus primeros obispos y doctores, con sus muchedumbres de fieles, hasta los tiempos legendarios y heroicos en que España llevaba la Cruz a otros continentes, al Nuevo Mundo, haciendo participantes de las gracias de la Redención divina y de la civilización humana a muchos pueblos que son hoy hijos fidelísimos de la Iglesia y hermanos en ideales y destino de España.

Bien podemos aplicar a España el anuncio y la profecía de Isaías que predice ésta. Pentecostés y la dilatación del Reino de Dios en el mundo: “Ensancha el sitio de tu tienda y extiende las pieles de tus casas. No ahorres sacrificios para ello. Alarga tus cuerdas y refuerza tus clavos, porque te extenderás a derecha y a izquierda, y tu descendencia poseerá las naciones y poblará las ciudades desiertas” (Is., LIV, 2-3). Y para siempre estas naciones han sido ganadas a la civilización y a la Iglesia mientras resuene en ellas el ritmo cadencioso de la lengua española y mientras la Cruz de Cristo sea programa de conducta personal y cívica de sus habitantes. ¡Para siempre!”


“Bajo las bóvedas de esta Basílica se elevarán al Cielo sin cesar súplicas por la prosperidad y grandeza de España, para que continúe su obra apostólica y misionera, para que aumente en sus hijos el amor a aquella primera Pentecostés y sigan beneficiando al mundo con los beneficios de la Redención, para que no olviden el gesto, aprendido y ejercitado en otros tiempos con tanto éxito, de tremolar el estandarte de la Cruz por todas las latitudes del planeta”.


“Y cerca de la Cruz la sonrisa de María, la Virgen Madre Corredentora del género humano… El filial y genial acierto de los ideadores de este templo, quiso que seis altares con otros tantos títulos marinos, los más venerados por los fieles españoles y por ellos difundidos en el mirado hispánico, estuviesen presentes dentro de los muros de este sagrado recintos”.


“El Santo Padre, en fin, otorga con ánimo emocionado su bendición apostólica, dirigiéndose ante todo a la Jerarquía eclesiástica, llamada a tomar parte en el régimen de la Iglesia por la voluntad de su Fundador, “quos posuit episcopos regere Eeclesiain” (Act., XX, 28), bajo el magisterio supremo de Pedro; su bendición al Jefe del Estado y a los que coadyuvan en la grave tarea de regir los destinos de la nación; a todo el pueblo español para que continúe en su obra de amor y de aliento en la comunión de las naciones”.

(De la homilía del Cardenal Cayetano Cicognani, representante pontificio en la consagración de la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, en Cuelgamuros, 5-VI-1960)

 

 

 

 

 

 

Hispanoamérica. La verdad 123

17 lunes Jun 2019

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Sentido misionero de la conquista y colonización de América (43)

La conquista y colonización de América fue la vocación heroica y providencial de España, a la que generosamente supo ella corresponder

Hispanoamérica - Colón y los indiosOtra idea del Papa Pío XII, dentro de este capítulo, es la misión histórica que señala a España de “compensar” a la Iglesia en los tiempos de la escisión protestante.

El cristianismo amenazaba ruina en Europa hacía más de un siglo. Conatos de rebelión de Wiclefista y Husitas, relajación casi general del clero y pueblo, paganización de costumbres, presagio triste todo ello de la horrible hecatombe provocada por Lutero. Pero la Providencia de Dios preparaba su revancha. Por cada oveja que locamente y para su daño se separaba de su redil, la gracia divina aparejaba la entrada de otras diez. Si diez reinos iban a perder la Esposa de Cristo con la herejía luterana y el cisma de Inglaterra, otros tantos jóvenes pueblos adquirirían con la epopeya misionera que ya alboreaba. La cristiandad iba a cambiar de fronteras, pero no había de menguar. Gracias al ingente auge de las misiones americanas en el siglo XVI, el rebaño de Cristo consiguió mantener, a pesar de las defecciones, una constante de aumento.

La Iglesia católica, reina de las naciones, no decreció en esplendor externo de universalidad, gracias a la conquista espiritual de los pueblos transoceánicos.

No pocos pensadores habían señalado ya la providencial coincidencia (248).

(248) Menéndez Pelayo escribe en su epílogo de los Heterodoxos: “Cada español, cual otro Josué, sentía en sí fe y aliento bastante para derrocar los muros al son de las trompetas o para atajar al sol en su carrera. Nada parecía ni resultaba imposible; la fe de aquellos hombres (nuestros viejos padre)] que parecían guarnecidos de triple lámina de bronce, era la fe, que mueve de su lugar las montañas. Por eso, en los arcanos de Dios, les estaba guardado el hacer, sonar la palabra de Cristo, en las más bárbaras gentilidades; el hundir en el Golfo de Corinto las soberbias naves del tirano de Grecia, y salvar, por ministerio del joven de Austria, la Europa occidental del segundo y postrer amago del islamismo; el romper las huestes luteranas en las marismas bátavas, con la espada en la boca y el agua a la cinta y entregar a la Iglesia romana cien pueblos por cada uno que le arrebataba la herejía”. (Historia de los heterodoxos españoles, B. A. C., vol. II, pág. 1194, Madrid, 1956).

El mismo León XIII, ya lo hemos visto, ve en el nacimiento providencial de Colón, el desquite divino contra las insidias de Satán (249).

(249) Quarto abeunte saeculo: “En cuanto es lícito al hombre apreciar, por los acontecimientos de la Historia, las vías de la divina Providencia, parece que verdaderamente vio la luz aquella gloria de Liguria, por singular designio de Dios, para reparar los males infligidos por Europa al nombre católico”.

Ahora Pío XII reasume y completa la idea, hablando de las “nuevas rutas abiertas a la Mística Esposa de Cristo” por España y Portugal, en momentos críticos para la romanidad y el Papado.

“Y precisamente cuando, a causa de funestos sucesos, no pocas naciones de Europa eran arrancadas del seno de la Iglesia, quien, como madre, las había educado con sabio y diligente cuidado, entonces se vio a vuestro pueblo, y a España, la nación hermana, abrir nuevas rutas a la Mística Esposa de Cristo, y ofrendarle un amplísimo campo de acción en las dilatadas regiones de África, Asia y América; y engendrar a la Iglesia en estas mismas regiones innumerables hijos, en lugar de los que se habían tristísimamente separado de su redil. Entonces se vieron surgir, casi en todas: partes, en aquellas tierras: diócesis, parroquias, seminarios, monasterios, hospitales y orfanatos, que pusieron de manifiesto la fuerza vital y el poder perenne de la Iglesia católica”.

(Encíclica Saeculo exeunte, dirigida al pueblo portugués, 13-VI-1940) (250)

(250) De nuevo el Papa celebra conjuntamente, como acabamos de ver, la obra colonizadora de Portugal y España. Es que en realidad ambos pueblos recibieron una misión paralela en orden a la extensión del Evangelio en Oriente y Occidente. Sería de inapreciable valor una colección de textos pontificios, similar a la presente, sobre la obra misionera de la nación hermana. Encontraríamos en ella preciosos elogios como el que sigue: “Y la vocación misionera (de Portugal) no sólo no aflojó esta intimidad de relaciones (con la Santa Sede), sino que la estrechó aún más. Pues apenas la nación portuguesa se lanzó a descubrir nuevas tierras para implantar en ellas la Cruz, su primer cuidado fue ofrecer al Vicario de Cristo las primicias de aquellas “cristianas proezas” (CAMOENS : Luisiadas, VII, 14), en una embajada memorable, que Nos mismo no hace muchos años recordábamos con gusto, cuando, al decretar la aureola de la santidad a un heroico misionero, gloria de Portugal (San Juan de Brito, 22-VI-1947), acogíamos otra embajada aún más memorable, pues Nos presentaba los preciosos frutos de la evangelización portuguesa en medio mundo” (Pío XII: Discurso al nuevo Embajador de Portugal ante la Santa Sede, 23-XI-1950).

 

 

 

Hispanoamérica. La verdad 122

10 lunes Jun 2019

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Sentido misionero de la conquista y colonización de América (42)

La conquista y colonización de América fue la vocación heroica y providencial de España, a la que generosamente supo ella corresponder

Reyes Católicos y la rendición de Granada

“¡Excelsos destinos los de España en la Historia! Dios quiso probarla con el hierro y el fuego de la invasión sarracena; ocho siglos fue el baluarte cuya resistencia salvó a la cristiandad de Europa; y Dios premió el esfuerzo gigante dando a nuestro pueblo un alma recia, fortalecida en la lucha, fundida en el troquel de un ideal único, con el temple que da al espíritu el sobrenaturalismo cristiano profesado como ley de la vida y de la historia patria. El mismo año en que terminaba en Granada la reconquista del solar patrio, daba España el gran salto transoceánico y empalmaba la más heroica de las reconquistas con la conquista más trascendental de la Historia”.

(Cardenal Gomá, 12-X-1934.)

*     *     *

“Gracia singular”, “vocación heroica y providencial”, “nación elegida por Dios” son las principales expresiones que el Papa de la Hispanidad emplea para señalar la heroica misión de España en el Mundo Nuevo.

Cada pueblo—puede deducirse así de la economía, providencial del mundo—tiene una misión que cumplir dentro de la comunidad de naciones. A partir del pueblo judío, “semen Israel”, encargado por Dios de preparar el advenimiento del Mesías al mundo, todas las naciones católicas han recibido de Dios una vocación especial. La misión de España—según la enseñanza de Pío XII, que no hace en esto sino seguir las huellas de sus antecesores—está ligada a la fe, y parece ser la de defender, dentro y fuera de su solar patrio, la verdad católica, y la de haber dado a luz para la Iglesia nuevos pueblos y nuevas naciones.

Pío XII lo exponía ya con certera palabra en su primer contacto con España, pocos meses después de su elevación al Supremo Pontificado.

“Los designios de la Providencia, amadísimos hijos, se han vuelto a manifestar una vez más sobre la heroica España. La nación elegida por Dios como principal instrumento de evangelización del Nuevo Mundo y como baluarte inexpugnable de la fe católica, acaba de dar a los prosélitos del ateísmo materialista de nuestro siglo la prueba más excelsa de que, por encima de todo, están los eternos valores de la Religión y del espíritu”.

(Radiomensaje a España al acabar la Cruzada de Liberación, 16-IV-1939.)

Y dos años más tarde, Su Santidad volvía a hablar de la doble misión de España en el mundo, “gracia singularísima” que Dios le había concedido como premio a la fidelidad de su pueblo a los representantes de Dios sobre la tierra.

“Porque siempre, junto a los clarísimos Padres de los Concilios españoles y los Obispos sucesores suyos, florecieron nobilísimos sacerdotes formados en su doctrina y ejemplos, dignos de suma alabanza por la virtud de su piedad y el brillo de su ciencia; los cuales fueron, por cierto, sal y luz del pueblo español, a quien Dios, dador de todo bien, concedió la gracia singular de ser por muchos siglos el defensor de la fe y de la religión, y luego, el pregón del Evangelio para los pueblos nuevamente descubiertos; lo cual opinamos que fue precisamente un premio divino a la perpetua fidelidad que cuidadosamente guardaron los fieles a su clero”.

(Carta a los Obispos españoles sobre la reorganización, de los Seminarios, 29-VI-1941).

Hispanoamérica. La verdad 121

03 lunes Jun 2019

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Sentido misionero de la conquista y colonización de América (41)

España entera, llevada por su celo misionero, se propuso principalmente, al lanzarse a los mares, la conquista para Dios de nuevos pueblos

Virgen del Carmen - ChileA las “ansias misioneras” de la Madre Patria hay que atribuir: el alumbramiento de veinte pueblos, dirá también Su Santidad al embajador chileno (244).

(244) Don Raúl Irarrazábal pertenece a la distinguida familia Irarrazábal y Audi a, oriunda de Deva (Guipúzcoa). Entre sus progenitores se cuentan don Carlos Irarrazábal, segundo Capitán General de Chile, don Fernando, don Diego y otros destacados varones que, durante la colonización española, desempeñaron importantes cargos de gobierno en: Nueva Extremadura.

“Como descendiente de alguien que, con los audaces conquistadores, holló entre los primeros la tierra chilena y fue, consiguientemente, testigo, no sólo de la epopeya que mereció ser cantada en estrofas inmortales, sino también de la pacífica conquista realizada por los soldados de la Cruz, vuestra excelencia sabe comprender perfectamente la parte predominante que jugaron las ansias misioneras de la Madre Patria en la formación espiritual de aquellos numerosos países de América que, como el noble pueblo chileno, se precian de haber recibido de ella la verdadera Religión y la lengua y cultura hispánicas”.

(Discurso al nuevo embajador extraordinario y plenipotenciario de Chile ante la Santa Sede, doctor Raúl Irarrazábal, 29-XII-1951.)

Y en un precioso discurso que el gran Papa pronunció al recibir las cartas credenciales del nuevo embajador español, señor Ruiz Giménez, Su Santidad afirma sin rodeos que la religión y el espíritu misionero jugaron un papel de primer orden en aquel impulso al exterior que fue la conquista de América. Y ¿quién lo dudará un instante, por poco que advierta—como explica el Pontífice—que la verdad católica había hecho nacer en los pechos cristianos el deseo de acercarse a los pueblos que habían de existir al otro lado del mar desconocido, para llevarlos al conocimiento de Jesucristo? La doctrina católica, en efecto, enseñaba a aquellos cristianos convencidos que el Hijo de Dios había redimido a todos los hombres, pero que, de hecho, nadie se podía salvar sin la fe en su divina misión. De ahí el inmenso anhelo que invadió a multitud de navegantes y conquistadores de arriesgarlo todo a fin de poder atraer a nuestra santa fe a los hombres que habitaban al otro lado del Atlántico.

“A esta verdad (la verdad católica), como justamente se ha observado, le debe ésa Nación (España) la trabazón misma de su temprana nacionalidad, la inspiración de sus grandes artistas, las elucubraciones de sus profundos pensadores, los vuelos altísimos de sus místicos incomparables y, hasta una buena parte de aquel impulso, que la llevó a romper con el límite de lo conocido para poder llevar aquella doctrina y aquella salvación a un Mundo Nuevo, que Vuestra Excelencia acaba de recorrer y donde habrá podido constatar que la más preciosa herencia que la Madre Patria ha legado a sus hijas es la incondicional fidelidad a Cristo y a su Iglesia” (246).

(246) El señor Ruiz Giménez, profesor de Derecho Internacional en la Universidad Central de Madrid, fue elegido Presidente Internacional de Pax Romana, y como tal visitó—poco antes de su nombramiento de Embajador— los principales centros universitarios de Europa y América.

(Discurso a don Joaquín Ruiz Giménez, nuevo embajador de España ante la Santa Sede, 12-XII-1948.)

Todos los discursos de Pío XII rezuman estima por el valor espiritual de la obra colonizadora de España; pero quizá donde aparece más patente el elevado concepto que se había formado el Pontífice del espíritu misionero de esa gesta es en el famoso radiomensaje que dirigió al archipiélago filipino en 1950, con ocasión del Congreso Mariano Nacional. Las palabras que Pío XII pronunció en aquella fecha, explanando la esencia de la obra realizada por España, son grandemente expresivas, y constituyen, a no dudarlo, la carta magna de la Hispanidad.

Ya hemos utilizado en nuestras citas el trascendental documento, y más adelante volveremos a sacar extractos. Ahora, contentémonos con citar un trozo que interesa concretamente a lo que vamos probando.

En este pasaje, lleno todo él de sentido, se afirman principalmente tres cosas: el valor estratégico misional de Filipinas católica frente al Asia pagana; el mérito inigualado de una conquista que supo enlazar en uno, el ideal misionero y el ideal colonizador; y la fecunda unión de la Iglesia y del Estado en la realización de este cometido, unión simbolizada en la Cruz de Cristo que remataba siempre los estandartes reales de los conquistadores.

“Vuestro pueblo, situado en un punto vital del globo terráqueo, representa en el sudeste asiático la única gran nación católica que, por su posición como barrera natural entre dos inmensos mares, zona de fricción de civilizaciones y de gentes, nudo vital de rutas y de corrientes, no puede menos de estar llamado a desempeñar un papel providencial en el teatro de la historia.

Por eso el ímpetu evangelizador y colonizador de la España misionera, uno de cuyos méritos fue el saber fundir en una ambas finalidades, no pudiéndose contener ni siquiera en las inmensidades del Nuevo Mundo, saltó aquellas cordilleras inaccesibles, se lanzó a las soledades del Pacífico y llegó de arribada a vuestras playas, enarbolando una Cruz sobre el pendón morado de Castilla; la primera misa en Butrian, el 30 de marzo de 1521; los primeros religiosos de la familia agustiniana, el 13 de febrero de 1565; y, en esta última expedición, aquél gran Legazpi, “el gobernador más celoso de la honra de Dios” (247).

(247) Miguel López de Legazpi (+ 1572) conquistó pacíficamente las Filipinas en 1565. En su expedición, que partió de Méjico, iban los cinco primeros misioneros de Oceanía.

Y aquel genial Urdaneta, primera planta de una generación apostólica, a cuya sombra se plasmó el alma nacional de vuestro pueblo”.

(Radiomensaje al Congreso Mariano Nación de Filipinas, 5-XII-1954.)

*   *   *

Pasemos a analizar, siempre bajo la luz radiante de Pío XII, otro aspecto cautivador de la obra realizada en Indias: La sublime vocación misionera, de España, origen y fuente de todas sus realizaciones y aciertos en la extensión del Evangelio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hispanoamérica. La verdad 120

27 lunes May 2019

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Sentido misionero de la conquista y colonización de América (40)

España entera, llevada por su celo misionero, se propuso principalmente, al lanzarse a los mares, la conquista para Dios de nuevos pueblos

Nuestra Señora del Santo Rosario, en FilipinasSírvanos este preámbulo para introducir los hermosos textos de Pío XII que aluden a este espíritu misionero colectivo del pueblo español, inspirador preeminente de su obra colonizadora. En frases llenas de lirismo, el santo Pontífice deja bien sentado este aliento apostólico, sin el cual quedarían sin explicación satisfactoria no pocos capítulos de gloria en la historia americana.

Unas veces, el Papa califica de celo aquella “epopeya gigante”. Es dirigiéndose a los españoles en el centenario del Apostolado de la Oración en España: Este apostolado de la Oración—dice el Papa—cuya única fuente es el celo, arraigado tan bien “en la entraña generosa del rico terruño español, dispuesto siempre para todo lo bueno y todo lo grande”, porque esta nación ha sido siempre arrastrada por el celo religioso en sus grandes gestas, y particularmente en la mayor de ellas: la generación espiritual de una cuarta parte del orbe católico.

“Porque había sido ya celo la defensa de la integridad de vuestra fe en los siglos primeros, y celo después la Cruzada multisecular durante la dominación árabe, y celó, finalmente, la epopeya gigante con que España rompió los viejos límites del mundo conocido, descubrió un continente nuevo y le evangelizó para Cristo…”

(Radiomensaje a España en el centenario del Apostolado de la Oración, 18-XI-1945)

Ahora habla Pío XII a Venezuela. En una encantadora evocación descubre, asociadas en la persona de uno de los conquistadores, las “ansias expansivas y apostólicas” de España y Portugal, los dos pueblos a quien la Divina Providencia encargó la singular misión de rodear al mundo, y de ser medio—como dice el Cardenal Gomá—para que se realizara pieriamente la profecía de Malaquías: “Que desde el Oriente al Occidente es grande mi nombre entre las naciones, y en todo lugar se sacrifica y se ofrece al nombre mío una ofrenda pura (Malaquías I, 11) (238).

(238) Julio II, como hemos visto, declaraba ya en vías de cumplirse, con el descubrimiento de América, aquella otra profecía bíblica: “ln omnem terrean exivit sonus eorum”, “Su voz llegó a toda la tierra, y sus palabras hasta los confines de ella” (Salmos, XVIII, 5).

“Estamos en los primeros capítulos de la colonización, segunda mitad del siglo XVI. Juan Fernández de León -una recia personalidad donde una vez más se hermanan las ansias expansivas y apostólicas de España y Portugal—funda la Ciudad del Espíritu Santo, del Valle de San Juan de Guaguanare… (239).

(239) El Capitán Fernández de León, mandado por el Gobernador Diego Osorio, funda a orillas del Guaguanare, la Ciudad del Espíritu Santo, que había de servir de puente entre otras dos poblaciones ya establecidas (1593). El resto de la historia lo sabéis perfectamente…: una Venezuela idólatra transformada en un país cristiano por la intervención maternal de María Santísima…”

(Radiomensaje a Venezuela en la coronación de la Virgen de Coromoto 12-IX-1952).

Semejante recuerdo de las dos naciones misioneras viene de nuevo a los labios del Papa cuando se dirige a aquellas islas Filipinas, donde se dieron la mano, llegados por opuestos caminos, españoles y portugueses (240).

(240) Ponemos a la misma altura, nótese, bien, la colonización española y -la portuguesa, en estas líneas introductoras a un delicioso texto de Pío XII en, que se recuerdan, pon estima pareja, el ideal misionero de las dos naciones ibéricas. Aunque el objeto del presente estudio ha sido exclusivamente la colonización española, la mayor parte de lo que decimos alcanza pleno valor en la obra portuguesa realizada en Brasil y en otros parajes.

Con este avance de la cristiandad en el Oriente quedó abierta el Asia a las misiones católicas, pues no se ha de olvidar que las Filipinas fueron durante muchos siglos, y aún lo son hoy día, un centro de misioneros para la conquista espiritual del Japón y del continente asiático (241).

(241) Así, por ejemplo, encontramos entre los veinticinco mártires de Nagasaki (Japón), canonizados por Pío XI, a seis franciscanos provenientes de Filipinas. Y entre los veinticinco mártires de Tonkín, beatificados por Pío XII en 1951, se hallaban, junto con veintitrés naturales, dos obispos dominicos de Filipinas. Igualmente los cinco mártires de China, beatificados por León XIII en 1893, provenían de Manila. Sería larga la lista…

El “ímpetu misional” de ambas naciones colonizadoras fue, al sentir de Pío XII el que preparó aquel apostólico encuentro en las antípodas de su propio territorio. He aquí las palabras del Papa, dirigidas al primer embajador filipino, en el Vaticano (242).

(242) El embajador filipino, al entregar sus cartas credenciales a Su Santidad, pronunció su discurso en castellano, y en la misma lengua le respondió el Santo Padre.

“Vuestro catolicismo, señor embajador; no es precisamente de ayer, puesto que, sin contar la visita a algunas de vuestras islas del gran apóstol de Oriente, San Francisco Javier, bastaría recordar el 1521 como fecha de la primera Misa celebrada en vuestro territorio (243)

(243) Esta primera bajada de Jesucristo al archipiélago filipino tuvo lugar al ser descubiertas las islas por Fernando de Magallanes. Era el 7 de abril de 1521. Días más tarde, Magallanes y seis de sus compañeros encontraron la muerte por una villana traición de los indígenas. Elcano abandonó el archipiélago en la nao “Victoria” con los menguados restos de la expedición (17 hombres), acabando la primera vuelta al mundo.

Y el 1565 como data de la llegada de los primeros misioneros estables capitaneados por el gran fray Andrés de Urdaneta. A sus esfuerzos apostólicos, en un territorio donde el ímpetu misional de las dos naciones ibéricas parecía unirse de nuevo para abrazar la tierra, los hijos de vuestro suelo supieron corresponder de modo admirable y sois hoy en el Extremo Oriente una nación predominantemente católica”.

(Discurso a D. Manuel Morán, primer embajador de Filipinas ante la Santa Sede, 4-VI-1951).

 

 

 

 

 

 

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