Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

Publicaciones de la categoría: Hispanoamérica. La verdad

Hispanoamérica. La verdad 94

26 lunes Nov 2018

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Sentido misionero de la conquista y colonización de América (14)

Espíritu misionero de los descubridores y conquistadores

Vasco Nuñez de BalboaNúñez de Balboa tuvo un ademán de profundo creyente al encontrarse por primera vez al otro lado de América central, con un inmenso océano.

“Volvióse incontinenti la cara hacia la gente, muy alegre alzando las manos y los ojos al cielo, alabando a Jesucristo y a su gloriosa Madre, la Virgen Nuestra Señora; y luego hincó ambas rodillas en tierra… y mandó a todos los que con él iban que asimismo se hincasen de rodillas, y diesen las mismas gracias a Dios, y le suplicasen con mucha devoción que les dejase ver y descubrir los grandes secretos y riquezas que en aquella mar y costas había y se esperaban, para ensalce mayor y aumento de la fe cristiana y de la conversión de los naturales indios de aquellas partes australes… Todos lo hicieron así muy de grado y gozosos, y en el continente hizo el Capitán cortar un hermoso árbol, del que se hizo una Cruz alta, que se hincó y fijó en aquel mismo lugar y monte alto. Todos cantaron aquel canto de los gloriosos santos doctores de la Iglesia, Ambrosio y Agustín, así como un devoto clérigo, llamado Andrés de Vera, que en esto se halló, lo cantaba con ellos, con lágrimas de muy alegre devoción, diciendo: Te Deum laudamus”.

De Soto, el descubridor de Florida, a quien tan malparado deja Las Casas, sabemos por el mismo Fernández de Oviedo que, a poblado indígena que llegaba, a poblado que explicaba ardorosamente nuestros santos misterios.

“Llegaron al pueblo del señor, y pusiéronles en el cerro del pueblo una cruz, e informáronlos con la lengua (intérprete) de la santidad de la Cruz; y recibiéronla, con mucha devoción a lo que los mostraban. Desde allí envió mensajeros a llamar a Ocute, y él vino… y púsoles una cruz allí en Altamaha, y fue bien recibida… El viernes llegaron al pueblo de Ocute… y púsoles una Cruz; recibiéronla de rodillas, como veían que los cristianos lo hacen”.

Pero, ¿para qué seguir citando? En cada conquistador, por más libertino que le supongamos, encontramos siempre un cristiano convencido, hijo de una época y de un pueblo de fe, que no olvida nunca que la Redención es universal, y que el indio es un hermano, destinado, como él, a la vida eterna. De ahí la común y constante preocupación de los hombres de la conquista por llevar los indígenas al conocimiento de Jesucristo.

Tan cristianas disposiciones atribuía Pío XII a la serie de capitanes, “esforzados paladines”, que sometieron el reino de Nueva Granada.

“Colombia es un pueblo de vieja civilización cuya historia Nos mismo hemos unido muchas veces a la de aquellos antiguos y esforzados paladines—Quesada, Ojeda, De la Cosa, Belalcázar—, a cuyo impulso heroico cedieron las primeras puertas del Mundo Nuevo”. (Cf. Disc, y Radio- mensajes, 14-XI-1950.)

(Radiomensaje al I Congreso de Obras Católicas de Colombia, 20-VI-1952.)

 

Hispanoamérica. La verdad 93

19 lunes Nov 2018

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Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Sentido misionero de la conquista y colonización de América (13)

Espíritu misionero de los descubridores y conquistadores

Juan Vázquez de CoronadoA los costarriqueños les habla Pío XII del conquistador que se enlaza con su historia patria, Vázquez Coronado, de cuyas proezas y catolicidad fueron teatro las tierras de Costa Rica, allá por los años de 1562 (181).

(181) Juan Vázquez de Coronado (1528-1565), se distinguió en la conquista de Costa Rica, de la que fue nombrado Adelantado. Era entre todos sus colegas honrado y generoso.

“La histórica Costa Rica de la cuarta y última navegación colombina; la del gran Vázquez Coronado y tantos heroicos descubridores. Se trataba, sobre todo, de la catolicísima nación que recuerda siempre a su primer Obispo, Llorente Lafuente, verdadera gloria nacional (182).

(182) Mons. Anselmo Llorente y Lafuente, nacido en 1799 en Cartago de Costa Rica, fue diputado en la Asamblea constituyente de Guatemala, sobresaliendo por su rectitud y justicia, caridad y abnegación.

Que no olvida nunca al que fue fundador de su futura universidad, el Prelado Nicolás García, y en cuyos oídos no se han extinguido aún los elocuentes acentos de aquel gran tribuno que fue el ilustre sacerdote don Florentino del Castillo” (183).

(183) Florentino del Castillo (1760-1834), fue elegido por su provincia representante en las Cortes de Cádiz, en 1811. Descolló en aquella Asamblea como uno de los oradores más elocuentes, abogando por el bienestar y la igualdad absoluta de indios, negros, mestizos, criollos y españoles. En 1813 ocupó la Presidencia de aquellas Cortes. Terminada su misión, regresó a América, donde desempeñó cargos políticos relevantes.

(Radiomensaje al II Congreso Eucarístico Nacional de Costa Rica, reunido en San José, 28-IV-1955.)

Pero, según Pío XII, no sólo Colón, Elcano y Legazpi, como ni tampoco únicamente Alvarado, Velázquez o Vázquez Coronado vivían el ideal misionero.

Se puede, en general, afirmar, con el llorado Pontífice, que toda la pléyade de aventurados navegantes que se adentraron en los mares inexplorados, y las falanges de conquistadores que los acompañaban o seguían en sus rutas, compartían con sus reyes el santo anhelo de extender la fe de Cristo entre los indígenas que encontraban. De ello dan testimonio las crónicas y cartas de la época.

De Valdivia, el brioso capitán que sometió a los araucanos en las llanuras de Chile, ha escrito esta memorable página el cronista de la época Pedro Marino de Lobera.

“Este capitán (Valdivia) tuvo con ellos (con los indios) tanta mano con pláticas discretas, que con mucha gracia les hacía, que en breve tiempo lo pacificó todo. Con esta seguridad concurría innumerable gente de los indios de paz a la ciudad cada día, tanto que los españoles temían ya verse rodeados de tan multitud de bárbaros, valientes y belicosos, y así estaban siempre a punto con las armas aprestadas y los caballos ensillados… Quedó entonces en paz toda ciudad y comarcas, y entró la fe en los estados de Arauco y Tucapel con tanto fervor, que dice el autor haber visto por sus ojos más de 40.000 indios, niños y niñas, que andaban con guirnaldas de flores en las cabezas, y cruces en las manos, cantando la doctrina cristiana, y esparciendo el dulcísimo nombre de Jesús y el de su Santísima Madre la Virgen Nuestra Señora: cosa de gran mérito para los fieles, píos y celosos de la honra de Dios y gloria de su Hijo Jesucristo”.

Y el mismo Valdivia nos ha dejado consignados sus ardientes sentimientos misioneros en una carta privada dirigida al rey:

“En lo que yo he tenido especial cuidado, trabajado y hecho lo último de potencia, después que a esta tierra vine, es en el tratamiento de los naturales, para su conservación y doctrina, certificando a V. M. ha llevado en este caso la ventaja esta tierra a todas cuantas han sido descubiertas, conquistadas o pobladas hasta el día de hoy en las Indias, como lo podrá V. M. mandar entender no solamente del mensajero, pero de las demás personas que de estas partes han ido hasta hoy y fueren de aquí adelante en nuestra España”.

Hispanoamérica. La verdad 92

12 lunes Nov 2018

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Sentido misionero de la conquista y colonización de América (12)

Espíritu misionero de los descubridores y conquistadores

Diego Velázquez de CuéllarDe nuevo habla el Papa de Alvarado, dirigiéndose al embajador de El Salvador. Rememora un ademán de “arraigado catolicismo” del heroico fundador del país salvadoreño: en 1524, cuando se dirigía a la región del Cuscatlán para posesionarse de aquellos territorios, puso confiadamente sus conquistas bajo la protección divina.

“…una nación (El Salvador), que lleva en su nombre la más alta evocación religiosa, y en su historia la huella indeleble del más arraigado catolicismo; pues… nadie puede ignorar que vuestras crónicas se abren con aquel Pedro de Alvarado, que en 1524 ponía sus conquistas bajo la protección de la Santísima Trinidad y en 1528 daba el nombre de San Salvador a vuestra capital…”

(Discurso a don Héctor Escobar Serrano, primer embajador plenipotenciario de la República de El Salvador ante la Santa Sede, 25-III-1952.)

Otro ejemplo: Diego Velázquez, primer gobernador de Cuba. Mandado por Diego Colón desde La Española, desembarca en la Perla de las Antillas con objeto de anexionarla a la Corona española. En seguida empieza la fundación de las ciudades, es decir, la construcción de unas cuantas casas de colonos y una iglesia de madera, y el nombramiento de un alcalde con su concejo. Caseríos, que hoy Velázquez denomina Nuestra Señora de la Asunción, Trinidad, Sancti Spiritus, Santa María del Puerto Príncipe, Santiago y La Habana, que mañana tendrán sus catedrales, iglesias, monasterios, calles y plazas, monumentos y edificios, y que siglos más tarde serán las florecientes ciudades que admiramos. Pío XII dedica unas líneas laudatorias al hidalgo de recia fe (180).

(180) Diego Velázquez de Cuéllar (1465-1522), militar y colonizador, luchó con el Gran Capitán en Italia, y acompañó a Colón en su segundo viaje. Colonizó la isla de Cuba, de la que fue primer Gobernador. Desde allí organizó las expediciones para la conquista de Nueva España. Como Gobernador, fue honrado, benévolo y protector de los indios.

“Corría a su ocaso el año de gracia de 1511. Cuba, que había ya visto consagrado su suelo al ofrecerse por primera vez el Santo Sacrificio en el segundo viaje del Gran Almirante, iba a contar ahora con la primera población estable en Baracoa; y cuando Diego Velázquez quiso ponerle un nombre, la llamó de Nuestra Señora de la Asunción. Hoy, a la vuelta de los siglos, los hijos de Cuba piden, henchida el alma de júbilo, la definición dogmática del misterio, porque piensan, sin duda, con el que con razón ha sido llamado Doctor Eximio, que “este privilegio… mira a la gloria de Dios y de Jesucristo Nuestro Señor, y sumamente conviene con la altísima dignidad, inocencia, pureza y caridad de la Virgen. (Suárez: Opera omnia, t. 19, p. 318.)”

(Radiomensaje al I Congreso Eucarístico Nacional de Cuba, 24-II-1947.)

Hispanoamérica. La verdad 91

05 lunes Nov 2018

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Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Sentido misionero de la conquista y colonización de América (11)

Espíritu misionero de los descubridores y conquistadores

Pedro de Alvarado y ContrerasEl mapa de América, para quien sabe leer a través de nombres muertos, es por sí solo un hermoso panegírico del sentido misionero que los conquistadores supieron dar a sus empresas. Naciones que tienen el honor de llamarse Santo Domingo y El Salvador; ciudades como San Francisco, La Asunción, Concepción y Rosario; ríos que fueron bautizados con los bellos, nombres de Madre de Dios y Magdalena; islas innumerables que llevan el nombre de Guadalupe o Trinidad; los cabos San Lucas o Gracias a Dios, y otros innumerables, son otros tantos argumentos del ideal religioso que animaba a aquellos hombres.

Pío XII no ha dejado de observar esta piadosa costumbre de los conquistadores, y hace referencia a ella en diversas circunstancias.

Pedro de Alvarado, uno de los lugartenientes de Hernán Cortés en la conquista de Méjico, y conquistador, por su cuenta, de Guatemala y EL Salvador, daba muestras de su arraigada fe religiosa y de su acendrada piedad en los nombres que iba poniendo a los montes y valles que descubría y a las naciones que tras sí dejaba conquistadas. La República de San Salvador, que tiene la dicha, única entre las naciones, de recordar con su nombre la adorable persona de Jesucristo, es el testimonió perenne de la fe de Alvarado y de la religiosidad de toda aquella noble generación.

“Quiso la Divina Providencia, para distinguir unos de otros los hombres y los pueblos, disponer que cada uno recibiera un nombre, “palabra breve—si hemos de definirlo con los exactos términos usados por uno de los príncipes de vuestra hermosa lengua—, que se sustituye por aquello de quien se dice y se toma por ello mismo” (Fray Luis de León: Los nombres de Cristo, 1. 1, e. 2); y entre todos los que hubieran podido darse a vuestra tierra, fue escogido el más hermoso que se hubiera podido pensar… República de San Salvador, República del Salvador. Porque no fue solamente—queremos pensarlo así—la acendrada piedad de Pedro de Alvarado la que, en los albores de la conquista americana, tan altamente os bautizó, sino más que nada ¡la providencia misma de Dios!” (179).

(179). Pedro de Alvarado (1486-1541), segando de Hernán Cortés en la campaña de Méjico, conquistó, al frente de 300 infantes y 160 jinetes, parte de la América Central: Guatemala, Nicaragua, El Salvador (1524).

 (Radiomensaje al I Congreso Eucarístico Nacional de El Salvador, 26-XI-1942).

Hispanoamérica. La verdad 90

29 lunes Oct 2018

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Sentido misionero de la conquista y colonización de América (10)

Espíritu misionero de los descubridores y conquistadores

Juan Sebastián ElcanoLos reyes habían pensado en todo. Si el requerimiento, como sucedía a menudo, no era entendido o aceptado por los indios, que no estaban hechos a semejantes actos diplomáticos, para poderles predicar el Evangelio y salvar sus almas se había de proceder de esta manera:

“Mandamos a nuestros gobernadores y pobladores que en las partes y lugares donde los naturales no quisieren recibir la doctrina cristiana de paz, tengan el orden siguiente en la predicación y enseñanza de nuestra santa fe: Conciértense con el cacique principal, que está de paz y confina con los indios de guerra, que los procure atraer a su tierra a divertirse o a otra cosa semejante; y para entonces estén allí los predicadores con algunos españoles e indios amigos; y cuando sea tiempo, se descubran a los que fueron llamados; y a ellos, junto con los demás, por sus lenguas e intérpretes, comiencen a enseñar la doctrina cristiana: y pura que la oigan con más veneración y admiración, estén revestidos, a lo menos, con albas o sobrepellices y estolas y con la Santa Cruz en las manos, y los cristianos la oigan con grandísimo acatamiento y veneración, porque a su imitación los infieles se aficionen a ser enseñados. Y si para causarles más admiración y atención pareciere cosa conveniente, podrán usar de música, de cantores y ministriles, con que conmuevan a los indios a ser juntar, y de otros medios para amansar y pacificar y persuadir a los que estuvieren de guerra”

*    *     *

Representantes típicos de estos exploradores pacíficos, que se limitaban a “abrir para el mundo las rutas de la civilización y de la fe”, son Elcano y Legazpi, a quienes Pío XII reúne en un común recuerdo, hablando al pueblo de Guipúzcoa, de donde eran originarios los dos célebres navegantes.

“La Providencia ha hecho que desde esa atalaya (Monte Urgull) se descubra también parte de ese ancho mar a través del cual gente vuestra—un Elcano, un Urdaneta, un Legazpi—abrieron para el mundo las rutas de la civilización y de la fe; como si quisiera prometeros su protección para todas vuestras empresas futuras” (178).

(178) Juan Sebastián Elcano (1476-1526), en la nao Victoria concluyó el primero la vuelta al mundo (1522), con 31 supervivientes de la expedición que había comenzado Magallanes. Carlos I le concedió un escudo nobiliario en el que había un globo terráqueo con esta inscripción: “Primus circumdidisti me”.

Fray Andrés de Urdaneta (1498-1568), primero militar y marino, participó en numerosas campañas y expediciones guerreras en Europa, América y Asia. Ingresado en la Orden agustiniana en las Indias, fue puesto a la cabeza de la primera expedición colonial a Filipinas, al lado de Legazpi. En su cargo demostró sus especialísimas condiciones de colonizador y gobernante. Más tarde renunció al mando, y murió santamente en su convento.

Miguel López de Legazpi (+ 1572), dirigió la primera expedición desde Méjico a Filipinas para colonizar el archipiélago. Fue muy querido de los nativos, a los que se atraía blandamente.

(Radiomensaje a los católicos de Guipúzcoa, en la inauguración de una monumental estatua al Sagrado Corazón sobre la cima del monte Urgull, 19-XI-1950.)

 

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