Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

Publicaciones de la categoría: Hispanoamérica. La verdad

Hispanoamérica. La verdad 189

03 lunes May 2021

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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  • Misionero evangelizando América

Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

 JUAN XXIII (3)

A juzgar por los últimos y significativos acontecimientos ocurridos en el continente iberoamericano, una fiera tempestad se cierne sobre aquellos queridos países. El designio de aquellos que la desencadenan es obvio: quieren hundir, en el mar del materialismo ateo, la tradición católica de los pueblos hispanos. Por eso, quizá, con renovada firmeza y claridad, S. S. Juan XXIII señala sin cesar a sus hijos americanos el verdadero y único horizonte que les puede salvar: la fe católica, “puntal firme de su pasado”, “dato fundamental de su personalidad”, “ruta luminosa de su historia”.

Aún arrastran las ondas los ecos de recientes radiomensajes pontificios a Hispanoamérica:

El Papa reinante parece a veces inspirarse en el Papa de la Hispanidad, como cuando dice:

“¿Quién más que María alentó el celo de los primeros misioneros españoles y de todos los que predicaron el evangelio en el Nuevo Mundo, cuya ruta abrió, entre la “Pinta” y la “Niña”, la nao “Santa María”? De los títulos y advocaciones de Nuestra Señora tomaron nombre las ciudades que se iban fundando en ese Continente, mariano por antonomasia. Y así la Reina de Cielos y Tierra aparece en vuestra historia como la Madre en cuyo regazo despertaron a la luz de la fe cristiana vuestros pueblos, esa fe, puntal firme de vuestro pasado, elemento básico de vuestra cultura y dato fundamental de vuestra personalidad”.

(Juan XXIII, radiomensaje al Congreso Mariano interamericano, celebrado en Buenos Aires, 13-XI-1960).

“Amamos al Paraguay, que se honra con la memoria de San Francisco Solano, de cuya muerte conmemoráis el trescientos cincuenta aniversario. Es honor insigne de Asunción el Beato Roque González, aquel heroico misionero cuyo corazón—la más significativa y preciosa reliquia suya—lo tenéis ya entre vosotros. ¿Quién duda de que la Virgen de Caacupé ocupa un puesto preferente en el corazón de cada paraguayo? A ella y a vuestros Santos Protectores, suplicamos que os asistan en la defensa de vuestro patrimonio católico, a fin de que, en la fidelidad y obediencia a vuestros legítimos Pastores, nada haya que temer para la unidad de la fe que señala la ruta luminosa de vuestra historia”.

(Juan XXIII, radiomensaje al Paraguay, con ocasión del XXV aniversario de Radio Cáritas, 27-XI-1960).

Hispanoamérica. La verdad 188

26 lunes Abr 2021

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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Sacerdote celebrando Misa de Campaña en Perú

Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

 JUAN XXIII (2)

Y en un discurso posterior, Juan XXIII volvía a posar su mirada en la epopeya misionera y en la Hispanidad, declarando que la fe es “la más preciada de las herencias legadas en los pasados siglos” a América, y que los pueblos hispanoamericanos, a quienes “Unen tantos vínculos fraternales”, quieren “servir a la gran causa de la paz en el mundo”.

“¡El Perú! Este solo nombre evoca la visión de un pueblo portador de una antigua y noble civilización; de un pueblo que, con un generoso impulso, afronta hoy los problemas que le plantea la vida moderna, y se muestra solícito por la seguridad y progreso, no sólo para sí mismo, sino para todo el continente sudamericano; de un pueblo, en fin, que de común acuerdo con los países con quienes le unen tantos vínculos fraternales, quiere servir a la gran causa de la paz en el mundo”.

“En primer lugar, Nos deseamos de todo corazón a vuestra querida patria que sepa guardar siempre intacta y que haga fructificar más cada día la más preciosa de las herencias, que le fue legada en los pasados siglos, la fe cristiana. Pues esta fe es la base de todo progreso real y de todo bienestar digno de este nombre, así como el fundamento de la paz y de la concordia nacional e internacional. Esta fe—que ha dado al Perú precisamente sus primicias de santidad en el continente americano—deseamos que penetre cada vez más profundamente en las conciencias y en las costumbres, en la vida de los individuos, de las familias y de toda la sociedad”.

(Juan XXIII, discurso a D. Manuel Prado, presidente del Perú, 22-II-1960.)

En otra ocasión, Juan XXIII expresaba de nuevo su confianza en el porvenir del continente hispano:

“El futuro de la Iglesia en los extensos territorios latinoamericanos se revela rico de inefables promesas y una firme convicción Nos dice que el espíritu y la vida católica en los países de América Latina tienen en sí energías suficientes para proporcionar las más hermosas esperanzas para el futuro. Los tesoros de bienes espirituales, derramados con tanta abundancia en el pasado y los que en el futuro se sembrarán a manos llenas, harán sin duda germinar excelentes frutos de santidad y de gracia, muy gratos para la Iglesia de Dios”.

(Discurso a los Superiores Generales Religiosos, sobre la necesidad de operarios apostólicos en Iberoamérica, 25-III-1960.)

Y Juan XXIII continúa derramando luz clarísima sobre la colonización hispánica.

“Cultivad vuestra fe, aquella fe que os trajeron heroicos misioneros de la católica España, y mantenedla siempre viva con una adecuada instrucción religiosa. Supla en este campo a la escasez de obreros evangélicos el uso inteligente de los medios de difusión de la verdad, a fin de que los embates insidiosos del “inimicus homo” hallen la puerta cerrada a la siembra de ideas que pudieran escindir la unidad de vuestra herencia católica”.

(JUAN XXIII, II radiomensaje a Costa Rica, 29-V-1960).

Pocos días después de este radiomensaje escribía todavía el Pontífice reinante:

“Amamos a España, cuya pureza de costumbres, lo mismo que sus bellezas y tesoros de arte, hemos podido admirar en los gratos viajes con que hemos recorrido sus tierras. Por eso Nos alegramos de que la España que llevó la fe a tantas naciones quiera hoy seguir trabajando para que el Evangelio ilumine los derroteros que marcan el rumbo actual de la vida, y para que el solar hispánico, que se ufana justamente de ser cuna de civilización cristiana y faro de expansión misionera, continúe y aun supere tales glorias, siendo fiel a las exigencias de la hora presente en la difusión y realización del mensaje social del cristianismo, sin cuyos principios y doctrina fácilmente se resquebraja el edificio de la convivencia humana.»

(JUAN XXIII, mensaje al Cardenal Cayetano Cicognani, representante pontificio en la consagración de la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, 6-VI-1960.)

Hispanoamérica. La verdad 187

19 lunes Abr 2021

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

 PARTE QUINTA

JUAN XXIII (1)

“Admirable actividad, en verdad, doctrinal y pastoral que asegura el nombre de Pío XII en la posteridad. Aun por encima de toda declaración oficial, que sería prematura, bien conviene a la memoria bendita del Pontífice de nuestra era afortunada el triple título de DOCTOR OPTIMO, LUZ DE LA SANTA IGLESIA, AMANTE DE LA DIVINA LEY”.

(Juan XXIII, Radiomensaje navideño, 23-XII-1959).

Habíamos pensado acabar con Pío XII esta recopilación de la doctrina pontificia sobre América, pero no resistimos al deseo de publicar unos hermosos textos del Papa Juan XXIII, que vienen a corroborar magníficamente la doctrina brillante de su predecesor Pío XII sobre la Hispanidad. Juan XXIII, pocos meses después de su elevación a la Silla Romana, proclamó la grandeza del mensaje doctrinal de su predecesor. El mismo no se apartará de la ruta trazada.

Los Papas cambian; la verdad y la luz permanecen siempre en el Faro Romano. Juan XXIII, al igual que Pío XII, ha proclamado, sobre todo, “la parte decisiva que Hispanoamérica puede tener en los destinos del mundo”.

Porque el Papa sabe que el bloque hispánico se distingue por la “adhesión de sus poblaciones a la fe católica”, y que en sus tierras brilla esplendorosa la devoción eucarística, y la devoción mariana, “que parece hacer de América la tierra de María”. Fe católica que, como antorcha potente, “desde los primeros tiempos ilumina su historia», gracias a la fidelidad misionera de las dos naciones ibéricas.

Y, cual vigilante pastor, Juan XXIII advierte una vez más a esos 160 millones de americanos de abolengo ibérico—unidos por la tierra, la sangre, la lengua, la tradición y la historia— que el “factor de más íntima y profunda unidad” en la Hispanidad es el “estandarte de la Cruz”. De ahí la importancia de que Hispanoamérica pelee sus batallas “animada de un espíritu y de propósitos dictados por la Verdad, que sola hace libres a los hombres y grandes a las naciones”.

“Afectuosísimamente solícitos (por Iberoamérica) hemos dicho; con solicitud particularísima. Quisiéramos insistir sobre estos superlativos, porque ellos responden a la realidad.

No podía ser de otra manera. El puesto, en efecto, que la América Latina y sus problemas tienen en la Iglesia, no pueden dejar de ocupar también el corazón de aquel que, por mandato divino, tiene la terrible, bien que dulce, responsabilidad de la Iglesia y de su suerte.

¿Cómo no recordar, a este propósito, que en las inmensas regiones del Continente americano, al sur del Río Grande, viven hoy en día más de ciento sesenta millones de católicos—la casi total población latinoamericana—, que constituyen poco menos de la tercera parte del mundo católico; que por la continuidad geográfica de las naciones en que habitan, por la unidad o semejanza de idioma, por la comunidad de sangre, de tradiciones, de historia, parecen realmente constituir un bloque compacto, sobre el cual resplandece—signo y factor de una más íntima y profunda unidad—el estandarte de la Cruz enarbolado allí desde hace siglos por la Iglesia Católica, Apostólica y Romana?

Su número siempre creciente, su dicha solidez, unida al tradicional amor a la religión de sus antepasados, hacen del catolicismo latinoamericano un elemento de grandísimo peso para la vida de la Iglesia toda y de su suerte futura.

No es necesario decir la importancia que tiene a este respecto el que en América Latina, lejos de vacilar, resplandezca con luz siempre más viva la antorcha de la fe que desde los primeros tiempos ilumina su historia; que esta noble familia de naciones, la cual con admirable desarrollo demográfico, civil, cultural y económico, va siempre engrandeciéndose y parece estar impaciente en los umbrales de los destinos del mundo para tomar en él una parte decisiva, se presenta profundamente animada de un espíritu y de propósitos dictados por la Verdad, que sola hace libres a los hombres y grandes a las naciones”.

“Debe ser para vosotros verdaderamente confortador —como lo es para la Cabeza de la Iglesia—el considerar la adhesión de vuestras poblaciones a la fe católica: adhesión que ni las penosas vicisitudes nacionales, ni las asechanzas de doctrinas y de movimientos contrarios a las enseñanzas o a los derechos de la Iglesia, ni la violencia de las luchas o de las persecuciones, han conseguido debilitar.

Llenan el ánimo de santo gozo las grandiosas manifestaciones religiosas que de continuo se repiten en una u otra parte del Continente: Congresos Eucarísticos internacionales, nacionales, diocesanos; Congresos y peregrinaciones marianas: signo de aquella filial devoción a la Santísima Virgen que parece hacer de América la tierra de María; solemnes reuniones de Acción Católica y de otros benéficos movimientos del apostolado seglar.

¿Y cómo podría no alegrarse Nuestro corazón, al admirar el continuo desarrollo de la organización eclesiástica en vuestros países, la apertura de nuevos seminarios y de escuelas católicas, el fervor de las iniciativas en los más diversos campos del apostolado?

¡Cuán lejos de la verdad aparecen—a quien considera todas estas cosas—los que se preguntan asustados o con júbilo no disimulado: “La América Latina, ¿es aún un continente católico?”.

(JUAN XXIII, discurso a la Asamblea del Episcopado latinoamericano, reunida en Roma, 15-XI-1958.)

Hispanoamérica. La verdad 186

12 lunes Abr 2021

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

 La Hispanidad, firme y prometedora realidad (41)

“El Pilar de una dilatada y gloriosa estirpe” (7)

Precioso resumen y eco de la palabra pontificia sobre la conquista y colonización de América, fue la alocución que Radio Vaticano transmitió—bajo el Pontificado de Pío XII—al mundo de habla española.

Era el 12 de octubre de 1948, día de la Hispanidad. En tan señalada fecha, la Radio del Papa quiso unirse a la fiesta que en cuatro continentes celebraban más de ciento setenta millones de católicos. Antes de cerrar la emisión diaria en lengua española, Radio Vaticano transmitió a toda la Hispanidad el siguiente mensaje:

“Queridos radioyentes de lengua española: No podemos cerrar esta emisión sin unir nuestra voz al canto de la gesta que conmemora este día.

12 de octubre de 1492. Fiesta de la Virgen del Pilar, Año de la rendición de Granada. Día de la gran epopeya de los mares. Hoy se cumplen 446 años de que las proas de las naves españolas besaban, en nombre de la cristiandad, la tierra virgen de América, Colón, el adelantado de los Reyes Católicos, con carabelas de España, con marinos de España, con recursos de España, tendía el primer puente entre ambos continentes. Y cuando el primen descubridor terminó su misión, una pléyade de navegantes españoles siguió, siglo tras siglo, realizando el ideal de la conquista, formulado en el testamento de Isabel la Católica: “Atraer los pueblos de las Indias y convertirlos a la santa fe católica”. El mismo ideal en boca del gran conquistador de Méjico será dar: “Al rey, infinitas tierras; a Dios, infinitas almas”.

Muchas glorías tiene que reivindicar España en su conquista de América. Pero la mayor que nos toca exaltar en este día desde los micrófonos del centro de la cristiandad es su epopeya de catolicismo; el hecho colosal de que al siglo del descubrimiento América era virtualmente católica. Cesaron los sacrificios humanos de la barbarie idólatra; paseó el Santísimo Sacramento por las selvas vírgenes del Paraguay. Se predicó desde los pulpitos la confraternidad del blanco con el indio. España puso al servicio de la Iglesia lo más selecto de sus sacerdotes; franciscanos, dominicos, agustinos y jesuitas enviaron a América hombres de fama europea. Los monarcas y los conquistadores colaboraron con los Papas, por medio de las Leyes de Indias, con aquel su pensamiento central de la enseñanza del catolicismo y la conservación y defensa de los aborígenes. Pueblos dilatados de raza indígena se educaron en Universidades españolas, cantaron los himnos de la fe católica en magníficos templos y catedrales como la de Méjico, Las virtudes del Evangelio germinaron en aquellos pueblos, en los que España transfundió su sangre, y puso al servicio del Pontificado triple número de almas, nuevas ovejas, en lugar de las que habían arrebatado las falsas religiones.

Catolicismo es el denominador común de los pueblos hispanoamericanos que en este día celebran su encuentro el Papado romano, la forma concreta por derecho divino e histórico de la civilización, de la religión cristiana de Hispanoamérica. La unión que se exalta en este día entre las veinte naciones que constituyen la Hispanidad ha de ser para hacer prevalecer siempre los derechos de Cristo en todos los órdenes: defensa del pensamiento de Jesucristo, difusión del pensamiento de Cristo, del viejo y del nuevo, de las tradiciones exaltadas ya en tiempos pasados y de la verdad nueva que dicta el oráculo de la Iglesia a medida que el nuevo vivir crea nuevos problemas de orden doctrinal y moral. La misma moral católica que ha formado los pueblos más perfectos y más grandes de la Historia, los derechos y el prestigio de la Iglesia el amor profundo a su cabeza visible, el Papa, como único baluarte en el que encontrarán recurso y defensa los verdaderos derechos del hombre y de la sociedad. Estas son las esencias profundas que constituyen el legado de la Hispanidad”.

Hispanoamérica. La verdad 185

05 lunes Abr 2021

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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Nuestra Señora del Pilar (ZARAGOZA)

Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

 La Hispanidad, firme y prometedora realidad (40)

“El Pilar de una dilatada y gloriosa estirpe” (6)

Es verdad que la doctrina de Pío XII en este particular no es nueva. Sus ideas sobre la conquista y colonización de América siguen el curso de una corriente de revalorización iniciada ya hace algunos decenios. Y a nadie se le oculta que el mundo va abriendo los ojos ante la realidad de la obra española, y que se levantan voces en todas partes que reconocen lealmente la obra de España y Portugal católicos. Así el Padre Petters, misionero holandés de Oceanía, confesaba ya en 1931 haberse “convertido” al palpar con su mano los resultados de la misión de Filipinas. Esté ilustre sacerdote, admirado de la profunda obra apostólica realizada por los españoles en países tan alejados como Filipinas, y en medio de las dificultades de aquella época, ha dejado escrito:

“Españoles y portugueses han sido los grandes propagandistas de la fe y de la cultura cristiana en todas las partes de la tierra, y hubieran acabado por conquistar para Jesucristo, no solamente el Nuevo Mundo, sino Asia, África y Australia, si los enemigos de Roma y España, los protestantes holandeses e ingleses, no hubiesen sembrado la cizaña en los campos del Padre de Familia. Hubo Un tiempo en que el sol no se ponía en los dominios españoles, ni el sol del firmamento, ni el sol de la fe cristiana”.

Pero el florilegio de Pío XII echa la contera al largo proceso de rehabilitación. Sus ideas serán en adelante el arsenal donde todo católico de buena voluntad, deseoso de conocer la verdad de la conquista y colonización de América, encontrará el material variado y selecto para formarse, en primer lugar, él mismo; un criterio sólido y equitativo, y para combatir definitivamente después, a su alrededor, las calumnias de Ja Leyenda Negra.

En lo futuro gracias en buena parte al Papa de la Hispanidad, españoles y portugueses, instrumentos de la Divina Providencia para alumbrar la gran epopeya, no sólo dejarán de ser considerados “los más indignos de llevar el nombre de cristianos”, como afirma la Leyenda Negra, sino que podrán levantar sus frentes serenas ante el mundo católico, y tributar reconocida alabanza a la Iglesia Católica, fecunda madre de hazañas, que alentó y dio espíritu a sus antepasados para ejecutar la que ahora celebramos.

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