Isabel
Promover una organización
El Estado no debe “compensar” la existencia de desigualdades en la distribución de la riqueza recaudando de quienes poseen en exceso para supuestamente repartir entre quienes poseen en menor cuantía. Lo que el Estado debe hacer es promover una organización social que ya incorpore naturalmente un freno a la desigual distribución de la propiedad: “Partirnos del principio de que el impuesto no se ha hecho para reparar desde fuera los errores e injusticias de una economía desfallecida: su fin no es detraer y luego redistribuir los bienes mal repartidos en la base, sino proporcionar al Estado los recursos necesarios para la financiación de los servicios públicos”. (Javier de Miguel – VERBO)
Democracia demagógica
Hannah Arendt veía la democracia moderna como una variante del gobierno oligárquico. Pero lo cierto es que la crítica a la democracia es casi un tabú. En cambio, es muy popular la célebre frase de Lincoln “la democracia es el gobierno del pueblo para el pueblo y por el pueblo”. Se trata de un peligroso sofisma, pues omite la ley de hierro. Hasta Rousseau reconocía que jamás gobierna el pueblo: es mentira que la democracia sea el gobierno de la mayoría, sencillamente porque no es así ni es posible. El dictum de Lincoln constituye una prueba de cómo la omisión o ignorancia de la ley de hierro induce al engaño y al autoengaño y facilita el trabajo a la demagogia en que ha desembocado hace tiempo la democracia. (Dalmacio Negro – RAZÓN ESPAÑOLA)
La mujer
Edith Stein
Como madre de Dios y madre de todos los hijos de Dios ha sido elevada sobre todos los hombres en el trono de la gloria y santificada con ella la maternidad misma; como virgen muestra la belleza y lo agradable a Dios de manera incomparable, igualmente la fecundidad de la pureza virginal: como reina, el poder misterioso, el amor servicial y la pureza incorruptible. Toda mujer, que quiere realizar su misión, debe reflejar su imagen.
El problema político
Al respecto, es reconocida la tesis de Carl Schmitt (que tiene su raíz en Donoso Cortés y su afirmación de que en todo problema político hay una cuestión teológica), según la cual los conceptos políticos modernos son conceptos teológicos secularizados, que se han transferido de la teología a la política, de lo religioso a lo secular. La teología política (moderna) sería una forma secularizada aún cristiana y por lo tanto válida. (Juan Fernando Segovia – VERBO)
Un mal sacerdote (77)
Decía el santo obispo Claret: “Yo sé por experiencia que el castigo mayor que puede caer sobre un pueblo es un mal sacerdote. ¡Es preferible dejar los pueblos sin sacerdote, antes que enviarles un indigno! Si Dios no me envía varones verdaderamente llamados, el mismo Señor cuidará de los pueblos y de las almas por medio de ángeles. A Dios toca el llamar. ¡Yo no he de introducir indignos en el rebaño para que lo devoren, en lugar de apacentado!”. (Jaime Solá Grané)
Difusión de la propiedad
El ideal social de la Iglesia es la difusión de la propiedad, de la que es enemigo el capitalismo liberal y el supercapitalismo. “El derecho a poseer una parte de bienes suficientes para sí mismos y para sus familias es un derecho que a todos corresponde” (“Gaudium et Spes”, 69), nos dice el Vaticano II. Y a esta propiedad difundida, en que efectivamente muchos participan, se oponen el capitalismo liberal y el marxismo. Solamente la limitación del arrendamiento -negación y abuso en muchos casos, de la propiedad privada- , la justicia social y la práctica de la limosna o magnificencia, según los módulos de la moral, lo pueden lograr. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)
Familias católicas
En la noche del día 25 al 26 del pasado mes de enero, a los 95 años de edad, fallecía Arnaud de Lassus Saint-Geniès. Nacido en París el año 1921, casado en 1950 con Agnes de Chaumont Quitry, deja al morir siete hijos (entre ellos uno prior de la Gran Cartuja y una carmelita, veintiocho nietos y treinta y dos bisnietos (entre ellos tres sacerdotes, un seminarista y una religiosa). (Miguel Ayuso – VERBO)
La consagración de las comunidades políticas a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, reclamada reiteradamente y constantemente rechazada, salvo raras excepciones, no es sólo un acto de fe, sino la pública manifestación de la voluntad de obedecer a la ley de Dios, premisa y fundamento de todas las normas humanas, por parte de los pueblos. Es también indicación de un camino colectivo que debe emprenderse para la salud individual y pública, porque no haya diferencia alguna entre los individuos y el consorcio doméstico y civil, porque los hombres -unidos en sociedad- no están menos bajo la potestad de Cristo de cuanto lo están los individuos. (Danilo Castellano – VERBO)
Dicho en otras palabras, puesto que la producción de bienes de primera necesidad es relativamente estable, pues su consumo no está sujeto al capricho, ni tampoco al nivel de renta una vez éstas están satisfechas, no es rentable su fomento desde una perspectiva capitalista, a la cual no le interesa sino un crecimiento lo más vertical posible de la producción, cosa que solamente puede conseguirse mediante la creación de una infinitud de nuevos productos y servicios superfluos, y el acceso a ellas mediante la generalización del acceso al crédito. (Javier de Miguel – VERBO)
El “mundo” contemporáneo postula que la política no tiene deberes hacia Dios y que no debe pronunciarse, ni ocuparse, de las cuestiones éticas y menos aún de las religiosas. De ahí deriva que la política debe permanecer absolutamente indiferente frente a Dios. Lo sostiene no sólo el laicismo, sino también parte de la cristiandad contemporánea, tanto los que (por ejemplo el Partido Popular italiano) arrumbaron a Dios, Jesucristo y la Iglesia -por usar una expresión del cardenal Boggiani-, como los que propugnan una “laicidad positiva” (el cardenal Bertone) o una “nueva laicidad” (el cardenal Scola). Sor Lucía afirmó que el Señor pide, además de alejarse del pecado, la oración y la penitencia pública. Falta la paz, la paz verdadera, en la Iglesia, en las naciones, en las familias, porque falta la fe, la penitencia, la oración pública y colectiva. (Danilo Castellano – VERBO)
A esta combinación entre liberalismo económico e intervención estatal es a lo que se denomina “sistema mixto”, o “economía social de mercado” y que tanto ha contribuido a combatir el contagio marxista al mundo Occidental posbélico. Y en su nombre, se toleran las injusticias sociales en el origen, siempre y cuando sean corregibles por la institución paternalista estatal, o dicho de manera más simple: este tipo de sistemas híbridos deja en manos del mercado regido por leyes económicas la producción de riqueza, y en manos del Estado regido por leyes democráticas -paradójicamente, también liberales-, su distribución. (Javier de Miguel – VERBO)