Isabel
Pecado del pueblo
las formas de gobierno aplicadas en y por la Modernidad están viciadas desde su origen y en su raíz, pues pretenden reivindicar los derechos de la soberanía y poder afirmar la voluntad humana como superior a la divina, exiliando a Dios de la política, reclamando el derecho al ejercicio de la libertad luciferina, que -hablando con propiedad- debe llamarse “libertad negativa”, que postula que el hombre puede regular sus propias acciones y disponer de la propia persona y de las cosas según su voluntad. Sin pedir permiso o depender de la voluntad de nadie y menos aún por tanto de la voluntad de Dios. (Danilo Castellano – VERBO)
Magisterio pontificio
Basta hojear el magisterio pontificio. Pío XII dice: “Vemos, de una parte, cómo ingentes riquezas dominan la economía privada y pública, y a menudo también la actividad civil; la otra, la innumerable multitud de quienes, privados de toda directa o indirecta seguridad de vida, no tienen ya interés por los verdaderos y altos valores del espíritu y se cierran a las aspiraciones hacia una genuina libertad”. (1-IX-1944). (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)
Turín (72)
También la pesada mano del Señor cae sobre los sacrílegos burlones de la Iglesia, de sus misterios y de sus ministros y miembros. Es conocida la muerte instantánea de aquel desgraciado que se burlaba de la piedad de los turineses cuando en 1803 celebraban la conmemoración del Milagro Eucarístico de 1453. Se había atrevido a llamar “la fiesta del mulo” a la festividad del Santísimo Sacramento que, en procesión, recorría la ciudad. (Jaime Solá Grané)
¡Enriqueceos!
Luis Felipe gritó al pueblo francés en 1848: “enrichissez vous”, ¡enriqueceos! Así colocó la virtud suprema, el valor absoluto de la vida humana, en la búsqueda de las cosas materiales de este mundo. Más tarde trataremos de indicar cómo esta doctrina liberal y calvinista produjo la reacción marxista. Aquí la citamos, simplemente, porque sería imposible encontrar una frase que más cínicamente simbolice el espíritu liberal emparentado con el calvinista. (Frederick D. Wilhelmsen – VERBO)
La mujer
Edith Stein
Esto se ha expresado de diferentes maneras, pero particularmente de manera que en el ser, en el conocimiento y en el amor se reflejan el Padre, el Hijo y el Espíritu. Si en el Hijo existe la persona divina de la sabiduría, en el Espíritu el amor -si por otra parte en la naturaleza masculina predomina la inteligencia, en la mujer el sentimiento, entonces uno lo entiende siempre como un nuevo intento de relacionar a la naturaleza femenina con una especial unión con el Espíritu Santo.
Leyes oligárquicas
Cuando las leyes oligárquicas pervierten la moral natural universal autorizando, protegiendo y fomentando por ejemplo, pero no únicamente, lo que se llama la cultura de la muerte y otras prácticas más o menos concomitantes; una suerte de moralidad nihilista acorde con lo que consideran políticamente correcto las oligarquías que mandan, pero no sólo no ordenan sino que desordenan. (Dalmacio Negro – RAZÓN ESPAÑOLA)
El dios socialista
Otros, los menos hoy día, dirán que el problema es del propio capitalismo, que es perverso per se, y que se requiere un traspaso general de propiedades y funciones, atribuidas a la iniciativa privada por el sistema liberal, al aparato burocrático estatal, que por obra y gracia del dios socialista convertirá la selva liberal en el paraíso comunista, a través de un “capitalismo de Estado”. (Javier de Miguel – VERBO)
Unos dirán que es un problema de defecto de aplicación de las políticas liberales; que a más liberalismo, mayor igualdad, por tanto que el despliegue de la libertad y el individualismo humanos son los dogmas de religión cuya profesión agrada al dios liberal, que por ello nos premiará con la gracia de una sociedad justa en el plano económico. Es el modelo del “zorro libre en el gallinero libre”, propio del americanismo. (Javier de Miguel – VERBO)
La traición que perpetran los regidores constituye sobre todo un daño para las almas. Los políticos, así, se engañan en primer lugar a sí mismos. La tentación del poder es satánica cuando se busca en sí mismo o con finalidades deshonestas. El poder, en este caso, no es autoridad, esto es, poder/deber de hacer crecer las cosas según sus fines intrínsecos. De este modo los políticos procuran también el daño del pueblo, al distraerlo de la única y verdadera finalidad del vivir juntos que es el bien común. Este, en efecto, se confunde erróneamente con el interés egoísta y con el placer individual, o bien con la afirmación de la voluntad colectiva de poder. Con “cosas”, en todo caso, distintas del bien común, que es el bien propio del hombre en cuanto hombre y, por eso, el bien de todo hombre, común a todos los hombres. (Danilo Castellano – VERBO)
Esta lapidaria definición no puede ser más contraria a los principios liberales, donde precisamente lo único que sire para su modelo de progreso social es la competencia, que no acaba siendo sino el demonio de las oligarquías poderosas sobre las muchedumbres modestas. (Javier de Miguel – VERBO)
La política, por lo mismo, como ciencia y arte del bien común, es servicio: servicio a Dios y a los hombres. Servicio a Dios en cuanto el amor al prójimo lleva consigo el saber guiar y el saber castigar: Sor Lucía respondió con decisión a quien le hizo notar que su madre era peor que las otras porque gritaba a sus hijos: “Peor, no. Mil veces mejor. (Porque) quien bien ama bien castigar”. (Danilo Castellano – VERBO)