Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

Publicaciones de la categoría: P. Manuel Martínez Cano

Medios naturales y sobrenaturales para formar la conciencia

26 jueves Jul 2018

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano

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Padre Manuel Martínez Cano mCR.

Santa Teresita del Niño JesúsLa conciencia es la regla próxima de nuestros actos morales y, como la felicidad temporal y eterna depende de la moralidad de los actos humanos, tenemos la obligación de formarnos bien la propia conciencia.

No se trata de formar una conciencia simplemente honrada en el plano meramente natural, sino una verdadera y recta conciencia cristiana.

Los principales medios naturales para formar bien la conciencia son tres: la buena educación, la sinceridad y el estudio profundo de nuestros deberes y obligaciones.

El primero y más eficaz de los medios naturales para adquirir una verdadera conciencia es la buena educación, recibida ya desde la infancia. Los padres tienen una gran responsabilidad ante Dios.

Hay que inculcar a los niños desde su más tierna edad la distinción entre el bien y el mal y sus diferentes grados. Hay que acostumbrarlos a vivir en la presencia de Dios.

Debemos ayudar a los niños a contrarrestar el mal ejemplo de la calle, del colegio, de la televisión, etc. con sanos consejos y, sobre todo, con la eficacia del buen ejemplo.

Para formar bien la conciencia se ha de ser siempre sincero, decir siempre la verdad, cueste lo que cueste; presentándonos en todas partes tal como somos realmente, sin doblez alguno.

Para formar bien la conciencia nos ayudará mucho el examen de conciencia diario y la práctica de la verdadera humildad de corazón, ya que sólo el humilde se conoce perfectamente a sí mismo, porque la humildad es la verdad. Y la verdad es que en muchas ocasiones no hemos sido sinceros con Dios, ni con el prójimo, ni con nosotros mismos.

Para formar bien la conciencia es preciso hacer un esfuerzo para adquirir los necesarios conocimientos morales que nos permitan formar rectamente nuestra conciencia.

Hay que apartar de la mente toda clase de prejuicios a priori y estudiar con sinceridad los principios de la moral cristiana y aceptarlos sin discusión para ajustar nuestra conciencia a nuestros deberes y obligaciones.

Los principales medios sobrenaturales para formar la conciencia son tres: la oración, la práctica de la virtud y la frecuente confesión sacramental.

Para formar bien la conciencia es necesario levantar con frecuencia el corazón a Dios en la oración. Pedirle que nos ilumine en la recta apreciación de nuestros deberes para con Él, para con el prójimo y para con nosotros mismos.

La liturgia de la Iglesia está llena de peticiones, tomadas a veces de la Sagrada Escritura: «Dame entendimiento para aprender tus mandamientos» (Sal. 118, 73); «Enséñame a hacer tu voluntad, pues eres mi Dios» (Sal. 142, 10).

La práctica intensa de la virtud crea la rectitud de juicio y una conciencia delicada y exquisita. Por el contrario, no hay nada que aleje tan radicalmente de toda rectitud moral como el envilecimiento del vicio y la degradación de las pasiones.

San Pablo advierte que «el hombre animal no percibe las cosas del Espíritu de Dios; son para él locura y no puede entenderlas, porque hay que juzgarlas espiritualmente» (1ª Cor 2, 14).

La confesión frecuente es un medio sobrenatural eficacísimo para la cristiana formación de la conciencia.

La confesión frecuente obliga a practicar un diligente examen previo, para descubrir nuestras faltas, y aumenta nuestras luces con los sanos consejos del confesor, que disipan nuestras dudas, aclaran nuestras ideas y nos empujan a una delicadeza y pureza de conciencia cada vez mayor.

Comulga frecuentemente y nuestro Señor Jesucristo te irá formando perfectamente tu conciencia.

Conciencia delicada y laxa

19 jueves Jul 2018

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano

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Padre Manuel Martínez Cano mCR.

Cristo y San Ignacio de LoyolaConciencia delicada es la que juzga rectamente de la moralidad de los actos humanos hasta en los detalles más pequeños.

Se distingue de la conciencia escrupulosa en que ésta ve pecado donde no lo hay, mientras que la conciencia delicada lo ve donde existe realmente, aunque sea muy pequeño.

Todo buen cristiano debería procurar tener una conciencia delicada, pues evitando los pecados más pequeños, el alma se eleva fácilmente hacia las grandes alturas de la perfección cristiana.

Conciencia laxa o relajada es la que, por superficialidad, o razones insuficientes, considera que no es pecado lo que es pecado o que es pecado venial lo que es pecado mortal.

La causa principal que conduce a este estado lamentable de la conciencia laxa es la falta de fe viva en la grandeza de Dios y el olvido de la gravedad del pecado.

Causas secundarias de la conciencia laxa son: la vida cómoda y sensual que embota la sensibilidad del alma, el descuido de la oración mental, la excesiva solicitud por las cosas mundanas y terrenas (espectáculos, diversiones, negocios, etc.), el ambiente frívolo, el trato con personas superficiales y ligeras, la lujuria, que entenebrece la claridad del juicio, la falta de humildad para confesar cuando se ha cometido un pecado.

La conciencia laxa conduce poco a poco a un estado espiritual que hace muy difícil su curación y pone en grave peligro la salvación eterna.

Los medios eficaces para reformar la conciencia laxa son: una sólida formación religiosa, huir de las ocasiones peligrosas y del trato con personas superficiales, examen diario de conciencia, lectura de libros piadosos, meditación de los novísimos, fomentar el temor de Dios, por medio de la oración, y la frecuencia de los sacramentos.

Conciencia cierta, dudosa, perpleja y escrupulosa

12 jueves Jul 2018

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano

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Padre Manuel Martínez Cano mCR.

San Francisco de Sales - OraciónSigamos con el tema de la conciencia, ha despertado cierto interés:

Conciencia cierta es la que juzga de la bondad o malicia de un acto con firmeza y sin miedo a  equivocarse.

Sólo la conciencia cierta es norma legítima del bien obrar, porque el que duda si lo que va a hacer es bueno o malo acepta la posibilidad de ofender a Dios y, por lo mismo, peca realizando con duda esa acción.

Para juzgar de la bondad o malicia de un acto no es necesario tener certeza absoluta, que excluya toda duda, basta la certeza moral.

Conciencia dudosa es la que vacila sobre la licitud o ilicitud de un acto sin determinarse a emitir un juicio.

Propiamente hablando, no es verdadera conciencia, puesto que se abstiene de emitir un juicio, que es el acto esencial de la conciencia.

Los principios fundamentales que regulan la conciencia dudosa son los siguientes: No es lícito obrar con duda, pues se aceptaría la posibilidad de ofender a Dios y cometer un pecado mortal o venial.

¿Qué debe hacer el que se encuentra en duda de la licitud de un acto? Una de dos: elegir la parte más segura, que es la favorable a la Ley, (si dudo si hoy obliga la Misa y no puedo salir de la duda, voy a Misa); o llegar a una certeza práctica sobre la moralidad de la acción que va a realiz.ar por el estudio diligente del asunto; consultando a las personas competentes, etc.

Conciencia perpleja es la que cree pecar tanto si realiza como si omite un determinado acto.

Quien tiene este tipo de conciencia debe consultar a quien esté bien formado para ir saliendo de ella, pues siempre se ha de obrar con conciencia verdadera y cierta: cuando no es posible consultar antes de hacer un acto concreto, debe escoger lo que le parezca menos malo, y si ambas cosas le parecen igualmente malas, no peca al elegir cualquiera de ellas.

Conciencia escrupulosa es la que con insuficientes e insignificantes motivos cree que hay pecado donde no lo hay, o que es pecado mortal lo que sólo es pecado venial.

La mayoría de las veces, los escrúpulos obedecen a causas puramente naturales, de tipo físico o moral. Pero algunas veces proceden de una disposición del mismo Dios (valiéndose de causas naturales o preternaturales) para ejercitar al alma en la paciencia, humildad, y obediencia, o para efectos purificadores de sus pasadas faltas, o en vistas a un mayor grado de santidad, como ocurrió a San Ignacio de Loyola, San Francisco de Sales o Santa Teresita del Niño Jesús.

El escrupuloso debe actuar contra sus escrúpulos enérgicamente porque si no le invadirán vanos temores. El escrupuloso debe obedecer al director espiritual, sin consultar a otros confesores ni consejeros, y renunciar a sus propios criterios aunque le parezca ver claro lo contrario de lo que el director espiritual le manda. Ya sonará la hora de Dios cuando Él lo estime conveniente y el alma escrupulosa saldrá de su dolorosa prueba vigorizada y purificada.

Conciencia verdadera y errónea

05 jueves Jul 2018

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano

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Padre Manuel Martínez Cano mCR.

Jusucristo Yo soy la verdad y el caminoEn nuestros días se habla mucho de la conciencia y, en torno a ella, se dicen disparates y aberraciones.

Conciencia psicológica es el conocimiento intelectual, íntimo, que la persona tiene de sí mismo y de sus actos. Sí yo dijera que soy Napoleón, no estaría en mis cabales, estaría loco. 

Conciencia moral es la misma inteligencia humana que hace un juicio práctico sobre la bondad o malicia de sus actos. Si mato a todo aquel que se me pone por delante, sería un asesino; como los que asesinan a los niños en las entrañas de sus madres.

 La conciencia es la norma subjetiva de la moralidad de nuestros actos. 

La norma objetiva de nuestros actos es la Ley natural gravada por Dios en nuestras almas.

La conciencia se manifiesta antes del acto (conciencia antecedentes), durante el acto (conciencia concomitante) y después el acto (conciencia consiguiente). 

Antes del acto la conciencia nos dice lo que debe o no debe hacer, y en consecuencia, lo permite, lo ordena o lo prohíbe. Durante el acto la conciencia es testigo de la buena o mala acción; después del acto la conciencia aprueba el acto bueno, llenándonos de paz y de tranquilidad; o reprueba el acto, con el remordimiento, si fuere malo.

Si se diera el caso de que, sólo después de realizado un acto, la persona se diera cuenta de que ha hecho un acto malo, no habría cometido pecado. Ha cometido una acción materialmente mala, pero no atribuible a la persona, porque le ha faltado la advertencia de la mente y la decisión de la voluntad.

La conciencia moral puede ser verdadera, errónea, cierta, dudosa, perpleja, y escrupulosa, dedicada, laxa…

Conciencia verdadera es aquella que juzga los actos humanos en conformidad con la Ley natural, grabada por Dios en nuestros corazones.

Conciencia errónea es la que juzga los actos humanos en desacuerdo con la Ley natural.

Actuaría con conciencia verdadera quien dijera: «He faltado al respeto a mis padres, luego he cometido un pecado contra el cuarto mandamiento». Obraría con conciencia errónea el que dijera: «He mentido, pero no he pecado».

La conciencia verdadera es la regla subjetiva de los actos humanos, porque solo ella capta el verdadero y auténtico valor de la Ley eterna, origen y fuente de toda moralidad.

«La alegría de la buena conciencia es como un anticipo del paraíso» (San Agustín).

La constitución democrática y la política de Franco

28 jueves Jun 2018

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano

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Padre Manuel Martínez Cano mCR.

General Franco y CrucifijoLa propaganda política que diviniza la Constitución española, pergeñada por siete políticos democráticos, merece una anotación sencilla para no dejarnos manipular por ciertos medios de comunicación social, portavoces de una ideología pagana y anticristiana.

Una constitución que ha dado vía libre a leyes impías y anticristianas como el divorcio, el aborto y experimentos con embriones humanos, no pude ser buena, es mala; es una constitución liberal, antinatural. Es un pecado social legitimar el divorcio, autorizar el aborto, tolerar la pornografía, construir la sociedad como si Dios no existiera. «La justicia engrandece a las naciones, el pecado es la decadencia de los pueblos» (Prov 14, 34). La Constitución democrática española ha engañado y pervertido a muchos católicos españoles que han asumido un liberalismo político que es pecado, porque promueve leyes anticristianas y está condenado por la Iglesia. Sigue leyendo →

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