Papa Francisco
Y estas lecturas, en la Misa, ¿por qué están ahí? ¿Por qué se leen el domingo tres lecturas y los otros días dos? ¿Por qué están ahí, qué significa la lectura de la Misa? ¿Por qué se leen y qué tiene que ver? O, ¿por qué en un determinado momento el sacerdote que preside la celebración dice: “Levantemos el corazón”? No dice: “¡Levantemos nuestro móviles para hacer una fotografía!”. ¡No, es algo feo! Y os digo que a mí me da mucha pena cuando celebro aquí en la plaza o en la basílica y veo muchos teléfonos levantados. ¡Pero por favor! La Misa no es un espectáculo: es ir a encontrar la pasión y la resurrección del Señor. Por esto el sacerdote dice: “Levantemos el corazón”. ¿Qué quiere decir esto? Recordadlo: nada de teléfonos.
Cardenal Robert Sarah
Hermanos míos, yo creo que este es el sentido más profundo de lo que Montfort llama la consagración de sí mismo a Jesucristo por medio de María. Pues, ¿qué es consagrarse si no darse todo a Dios, a Dios solo, como dice san Luis María? Él encontró este camino dándolo todo a María, incluyendo sus riquezas interiores, de esta manera podemos despojarnos perfectamente. María nos toma, nos empobrece de todo lo que nos estorba. Nos lleva a la cruz. Nos configura al Crucificado, nos lo quita todo, para que no nos carguemos con nada.
Cardenal Raymond Leo Burke
El divorcio ya es común en nuestra sociedad, al igual que lo es la pretensión de eliminar de la unión conyugal, por medios mecánicos o químicos, su esencia procreativa. Y ahora la sociedad se atreve a llegar todavía más lejos en su enfrentamiento con Dios y su ley al pretender llamar “matrimonio” a una relación entre personas del mismo sexo.
Cardenal Carlos Osoro Sierra
María, elegida y preservada de todo pecado por Dios, lo ha escogido siempre, ya que es el único que nos propone caminos que nos conducen a la vida y eliminan los de muerte. Dios creó todo, también al hombre y a la mujer, y ellos, en la libertad que Él nos da, optaron por construir un mundo sin Dios y en muchas ocasiones contra Dios, animados por ídolos sustitutivos. María es la mujer nueva que va a dar a luz a quien es Camino de vida verdadera y plena. Ella puso en este mundo a Cristo. Mantener viva la presencia de Dios entre los hombres fue su gran reto, ¡qué grande es nuestra Madre! Aprendamos de la Virgen María a mantener viva la presencia de Dios en la historia, contemos con Ella para hacerlo.
Cardenal Carlo Caffarra
Una Iglesia sin doctrina no es una Iglesia pastoral, sino una Iglesia arbitraria y esclava del espíritu del tiempo: «praxis sine theoria coecus in via» (la praxis sin la teoría es ciega en el camino), decían los medievales. Esta trampa es grave, y si no la vence causa graves daños a la Iglesia. Al menos por dos motivos. El primero es que, al ser la «Sacra Doctrina» nada más que la Revelación divina del proyecto divino sobre el hombre, si la misión de la Iglesia no se arraiga en ella, ¿qué le dice la Iglesia al hombre?
Monseñor Luigi Negri, Arzobispo Emérito
La Iglesia está claramente llamada a salir de ese complejo afirmando con fuerza la Verdad natural, que permite que nos veamos como criaturas ante el Creador. Pero, sobre todo, la Iglesia necesita afirmar con fuerza la novedad de la Verdad revelada, que nos permite mirar a Cristo como el Redentor de los hombres; es decir, como Aquel que devuelve los hombres a los hombres devolviendo los hombres a Dios.
Obispo Giampaolo Crepaldi
Platón deseaba una fuerte cohesión interna entre ciudadanos y por este motivo el estado que él había pensado le quitaba los hijos a los padres desde su nacimiento. Sin embargo, lo suyo era, claramente, una utopía. Pero después, los sistemas políticos de la comunidad de mujeres, de la planificación centralista de la procreación, de la eugenesia de estado, del género enseñado en todas las escuelas, no han producido, y no producen, ninguna cohesión social; más bien, hacen de nuestros niños, cuando son adultos, individuos débiles, aislados y llenos de temor. Expropiar a los hijos los reduce a cosas.
San PÍO X
Pascendi Dominici Gregis (43)
Confesando, en fin, que la fe ha de subordinarse a la ciencia, a menudo y abiertamente censuran a la Iglesia, porque tercamente se niega a someter y acomodar sus dogmas a las opiniones filosóficas; por lo tanto, desterrada con este fin la teología antigua, pretenden introducir otra nueva que obedezca a los delirios de los filósofos.
Intentemos ahora plantearnos algunas preguntas sencillas. Por ejemplo, ¿por qué se hace la señal de la cruz y el acto penitencial al principio de la Misa? Y aquí quisiera hacer un paréntesis. ¿Vosotros habéis visto cómo se hacen los niños la señal de la cruz? Tú no sabes qué hacen, si la señal de la cruz o un dibujo. Es necesario enseñar a los niños a hacer bien la señal de la cruz. Así empieza la Misa, así empieza la vida, así empieza la jornada. Esto quiere decir que nosotros somos redimidos con la cruz del Señor. Mirad a los niños y enseñadles a hacer bien la señal de la cruz.
¡Es el Señor! El Señor está ahí con nosotros, presente. Muchas veces nosotros vamos ahí, miramos las cosas, hablamos entre nosotros mientras el sacerdote celebra la Eucaristía… y no celebramos junto a Él. ¡Pero es el Señor! Si hoy viniera aquí el presidente de la República o alguna persona muy importante del mundo, seguro que todos estaríamos junto a él, querríamos saludarlo. Pero pienso: cuando tú vas a Misa, ¡ahí está el Señor! Y tú estás distraído. ¡Es el Señor! Debemos pensar en esto. “Padre, es que las misas son aburridas”. – “Pero, ¿qué dices, el Señor es aburrido?”. – “No, no, la Misa no, los sacerdotes”. – “Ah, que se conviertan los sacerdotes, ¡pero es el Señor quien está allí!”. ¿Entendido? No lo olvidéis, participar en la Misa es vivir otra vez la pasión y la muerte redentora del Señor.
La Eucaristía es un acontecimiento maravilloso en el cual Jesucristo, nuestra vida, se hace presente. Participar en la Misa “es vivir otra vez la pasión y la muerte redentora del Señor. Es una teofanía: el Señor se hace presente en el altar para ser ofrecido al Padre por la salvación del mundo”.
Si el diablo existe, entonces también existe el infierno. Sin embargo, aumenta la creencia, incluso dentro de la Iglesia, de que no es una posibilidad real y trágica. Más bien al contrario, se está difundiendo una imagen de Jesucristo acorde con todo el mundo, y de una divina misericordia que al final lo borra todo. Nuestra Señora de Fátima mostró el infierno a los tres pastorcillos y hay innumerables referencias de Nuestro Señor a la condenación eterna. ¿Por qué parece que está desapareciendo de los novísimos y del catolicismo?