Papa Francisco

Por este motivo era necesario sobre todo realizar, con la guía del Espíritu Santo, una adecuada renovación de la Liturgia, porque la Iglesia continuamente vive de ella y se renueva gracias a ella. Un tema central que los Padres conciliares subrayaron es la formación litúrgica de los fieles, indispensable para una verdadera renovación. Y es precisamente este también el objetivo de este ciclo de catequesis que hoy empezamos: crecer en el conocimiento del gran don que Dios nos ha donado en la Eucaristía.

Cardenal Robert Sarah

Celebrando con ustedes la misa aquí, cerca de la tumba de san Luis María Grignion de Montfort, ¿cómo no podemos dejar de pensar en sus vigorosas llamadas a ser “amigos” de la cruz? Pues la Misa no es más que esto: la cruz hecha presente, la cruz renovada, la cruz ofrecida de nuevo para que pudiéramos hacerla nuestra. Para san Luis María, la cruz es la sabiduría suprema, es la perfecta expresión de esta sabiduría del amor divino.

Cardenal Carlos Osoro Sierra

Hoy, en las circunstancias en las que vivimos, las situaciones por las que están pasando hombres y mujeres, ancianos, adultos, jóvenes y niños, en diversas latitudes de la tierra, nos preocupan y ocupan a quienes creemos en Cristo y sabemos que el misterio de la Encarnación nos mete de lleno en el mundo para dar sabor y luz a la humanidad.

Cardenal Raymond Leo Burke

Uno de los cruciales frutos evangelizadores de la oración y el culto en familia es el testimonio del evangelio de la vida. El papa San Juan Pablo II nos enseñó que es esencial para una nueva evangelización proclamar el evangelio de la vida, y cómo la familia es el primer locus de la proclamación.

Monseñor Luigi Negri, Arzobispo Emérito

Monseñor Luigi Negri, Arzobispo EméritoSi el diablo existe, entonces también existe el infierno. Sin embargo, aumenta la creencia, incluso dentro de la Iglesia, de que no es una posibilidad real y trágica. Más bien al contrario, se está difundiendo una imagen de Jesucristo acorde con todo el mundo, y de una divina misericordia que al final lo borra todo. Nuestra Señora de Fátima mostró el infierno a los tres pastorcillos y hay innumerables referencias de Nuestro Señor a la condenación eterna. ¿Por qué parece que está desapareciendo de los novísimos y del catolicismo?

Obispo Demetrio Fernández

Dios ha creado al hombre, “varón y mujer los creó” (Gen 1, 27). “La pareja que ama y genera la vida es la verdadera “escultura” viviente capaz de manifestar al Dios creador y salvador” (AL 11). Cuando la ideología de género afirma que no hay diferencia entre el varón y la mujer y que cada uno puede elegir para sí lo que quiera en este orden de cosas, está ignorando esta realidad honda de la persona humana, que tiene arraigo biológico, existencial e incluso religioso. Ninguna persona debe ser discriminada por su orientación. Todos tenemos un lugar en el corazón de Dios y de Dios nos sentimos amados, sean cuales sean las condiciones de nuestra vida. Pero ese Dios que nos ama ha trazado un plan para la felicidad del hombre, y nosotros los humanos no podemos enmendar la plana a Dios.

Obispo Giampaolo Crepaldi

La cuestión es que las democracias hacen todo esto sin que se vea. La educación de estado habla de inclusión cuando quiere decir uniformidad; de tolerancia cuando quiere decir inmoralidad; de igualdad de oportunidades cuando quiere decir indiferentismo sexual; de libertad de elección cuando quiere decir sexualización forzada desde el jardín de infancia, según las directrices emanadas por un despacho cualquiera de funcionarios del estado uniformados en el pensamiento único dominante. De este modo se deja fuera a los progenitores, que incluso se alegran de ello. La Iglesia también se queda fuera y el niño es deformado incluso antes de que oiga por primera vez la palabra “Dios”, si alguna vez la oye.

San PÍO X

  Pascendi Dominici Gregis  (39)

Todo lo cual, Venerables Hermanos, es enteramente contrario a lo que Pío IX, Nuestro Predecesor, enseñaba cuando dijo: “Es propio de la Filosofía, en lo que atañe a la religión, no dominar, sino servir; no prescribir lo que se ha de creer, sino abrazarlo con racional homenaje; no escudriñar la profundidad de los misterios de Dios, sino reverenciarlos pía y humildemente”.