Papa Francisco

San Severo de Nápoles - ObispoLa Eucaristía es un acontecimiento maravilloso en el cual Jesucristo, nuestra vida, se hace presente. Participar en la Misa “es vivir otra vez la pasión y la muerte redentora del Señor. Es una teofanía: el Señor se hace presente en el altar para ser ofrecido al Padre por la salvación del mundo”.

Cardenal Raymond Leo Burke

La realidad de la secularización se ha vuelto tan grave que muchos ya no entienden que la vida es un don de Dios y, por eso, ya no respetan la dignidad inviolable de la vida humana, creada a imagen de Dios, y redimida por la preciosísima sangre de Dios Hijo encarnado. En una nueva evangelización que trate sobre la vida humana, el central e insustituible papel de la familia se ve con mayor claridad.

Cardenal Carlos Osoro Sierra

En las páginas del Evangelio dedicadas a la Anunciación y a la Visitación (cfr. Lc 1, 26-56), la misma Virgen María legitima nuestra presencia en medio del mundo y nos muestra los pasos necesarios para vivir como Ella y ser causa de la alegría. Son páginas que nos remiten siempre a pensar de nuevo y a relanzar con más profundidad, fidelidad y audacia la misión en las nuevas situaciones que vivimos.

Cardenal Robert Sarah

Queridos hermanos, cuando el buen padre de Montfort habla de la sabiduría humana utiliza palabras que hoy nos sorprenden por su violencia. Es que san Luis María ha experimentado el abismo que hay entre la sabiduría de la cruz por un lado y la lógica del mundo por el otro. No estamos llamados a ser sabios según el mundo. Nosotros no somos llamados a ser expertos, trabajadores sociales, activistas políticos. Nosotros no estemos llamados a tener éxito en este mundo. Al contrario, estamos llamados a perderlo todo, como Cristo en la cruz. Estamos llamados al despojo absoluto. Pues el amor total supone el don total.

Monseñor Luigi Negri, Arzobispo Emérito

La secularización es un hecho innegable. La tendencia de la cultura y de la sociedad ha sido poner cada vez más en el centro a un hombre que es autónomo, autosuficiente y autorreferencial, un ser humano cuya única referencia fundamental para su existencia es su conciencia privada. La religión no tiene ninguna relevancia pública u objetividad: estamos experimentando el modernismo práctico en acción, que hace imperar el relativismo gnoseológico y filosófico.

Obispo Giampaolo Crepaldi

Los hijos son de Dios, se pensaba antes. Era el reconocimiento de lo absoluto de su valor que se fundaba en la gratuidad del don. Sólo lo que no se paga tiene verdaderamente valor. La procreación debe ser un acto gratuito para que, así, se pueda pensar en la nueva vida como un don gratuito. Lo sabía bien la Humanae vitae de Pablo VI, que precisamente sobre una procreación verdaderamente humana fundaba no sólo la moralidad del acto conyugal, sino la moralidad de toda la sociedad. Si no hay gratuidad allí, en el acto inicial de la vida, ¿cómo podrá haber gratuidad en las otras y sucesivas relaciones sociales?

Obispo Demetrio Fernández

“La ideología de género -recuerda el Papa Francisco- niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer. Ésta presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia. Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer… No caigamos en el pecado de pretender sustituir al Creador. Somos creaturas, no somos omnipotentes. Lo creado nos precede y debe ser recibido como don” (Papa Francisco, Amoris laetitia, 56). He aquí uno de los retos más importantes en el campo de la familia hoy.

San PÍO X

  Pascendi Dominici Gregis  (40)

Los modernistas invierten sencillamente los términos: a los cuáles, por consiguiente, puede aplicarse lo que Gregario IX, también Predecesor Nuestro, escribía de ciertos teólogos de su tiempo: Algunos entre vosotros, hinchados como odres por el espíritu de la vanidad se empeñan en traspasar con profanas novedades los términos que fijaron los Padres, inclinando la inteligencia de las páginas sagradas… a la doctrina de la filosofía racional, no para algún provecho de los oyentes, sino para ostentación de la ciencia… Esos mismos, seducidos por varias y extrañas doctrinas, hacen de la cabeza cola, y fuerzan a la reina a servir a la esclava.