El Santuario de la Consolata o de la Virgen de la Consolación – Turín (ITALIA)

El Santuario de la Consolata tiene una historia muy antigua. Junto a la basílica se encuentran los restos de una de las torres de las murallas de la antigua Julia Augusta Taurinorum (nombre que los romanos dieron a la ciudad de Turín). Aquí, en el siglo V, el obispo Maximus erigió (probablemente sobre los restos de un antiguo templo pagano), una pequeña iglesia dedicada a San Andrés Apóstol, con una capilla dedicada a la Virgen, en el que se colocó una imagen de la Virgen María.​ La tradición aseguraba que el templo era el más antiguo monumento arquitectónico de Turín, después de los restos de los edificios romanos.

Más de mil años más tarde, fue construida una nueva iglesia en estilo románico con tres naves y siendo sede de una abadía. La gran devoción que une a la ciudad con este santuario se origina a partir de una pintura de la Virgen, de la que todavía se conserva una copia póstuma en la cripta del santuario. La historia cuenta que el icono durante las diversas alteraciones de la iglesia se había perdido. Un hombre ciego, llegó a Turín en peregrinación afirmando haber recibido en sueños mensajes de la Virgen, con indicaciones precisas de dónde buscar la sagrada imagen. Tras el hallazgo de la pintura, el hombre recobró la vista y como resultado de este hecho milagroso, la iglesia fue restaurada, elevada al rango de Basílica menor y siendo el icono solemnemente colocado en el interior. La actual imagen que se venera en el templo, no es la original, el cuadro que hoy se venera es una obra de finales del siglo XV que se atribuye a Antoniazzo Romano y está inspirada en la Madonna del Popolo de Roma.

En 1448, la Orden Benedictina encargó una mayor expansión del templo, a esta orden perteneció la basílica durante más de dos siglos, hasta que fue transferida a la Orden de los Cistercienses en 1589. La basílica se convirtió en la pieza central de la fe y la religión en Turín durante los duros días del asedio franco-español. La ciudad se encomendó a la Virgen de la Consolación para su propia salvación y se realizaron ofrendas votivas. Su posición geográfica, tan cerca de los muros de la ciudad, hizo al santuario vulnerable a los fuertes bombardeos del Asedio de Turín de 1706, pero, a pesar de esto, el templo se salvó de la destrucción. Tras este evento, la Virgen de la Consolata fue proclamada «Patrona de Turín» conjuntamente con San Juan Bautista (el histórico patrono de la ciudad).

Más tarde, el decreto napoleónico de 1802 impuso la supresión de las órdenes religiosas y los monjes de la Orden Cisterciense se vieron obligados a abandonar el santuario, y por un corto período de tiempo, el templo fue convertido en cuartel. En 1815, el santuario una vez más se convirtió en un lugar sagrado y su regencia fue confiada a Orden de los Oblatos de la Virgen María.

En el siglo XIX, el famoso fotógrafo Secondo Pia, célebre por ser el primero en fotografiar la Sábana Santa, destacando las propiedades del negativo fotográfico, fue el encargado de fotografiar el retrato antiguo de la Virgen, con el fin de reproducir copias para su difusión.

Los grandes beatos y santos turineses han estado a lo largo de los siglos muy vinculados al Santuario de la Consolata. Entre ellos, San José Cafasso, que está enterrado en el interior del santuario, San Juan Bosco y San Leonardo Murialdo que acudían al templo con frecuencia, además, del Beato José Allamano, fundador de la Misión de la Consolata, que fue rector de la basílica desde 1880 hasta 1926.

Sabaticas 219

Vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme». Algunos escribas fariseos, al ver que comía con publicanos y pecadores, les dijeron a los discípulos: «¡De modo que come con publicanos y pecadores!» Jesús lo oyó y les dijo: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores».

El Consiliario

* »Se deberá evitar reducir el pecado mortal a un acto de opción fundamental -como hoy se suele decir- contra Dios, entendiendo con ello un desprecio explícito y formal de Dios o del prójimo. Se comete, en efecto, un pecado mortal también cuando el hombre, sabiendo y queriendo, elige, por cualquier razón, algo gravemente desordenado» (San Juan Pablo II).

* La falsa »moral de situación» enseña que la bondad o malicia de un acto humano no lo determina la Ley eterna universal e inmutable, sino que depende del estado anímico o de las circunstancias en que se encuentra la persona.

* San Juan Pablo II ha salido también al paso de este error: »Existen actos que, por sí y en sí mismos, independientemente de las circunstancias, son siempre gravemente ilícitos por razón de su objeto. Estos actos, si se realizan con el suficiente conocimiento y libertad, son siempre culpa grave».

* La »nueva moral» niega la Ley natural a la que califican de moral cerrada y le contrapone una moral abierta que depende de la psicología, la sociología, la biología, etc.

* Sólo hay una verdadera moral: la Moral Católica. Sólo la Moral Católica ofrece y garantiza al hombre la verdadera moralidad, porque la moral católica reconoce:

* a) Un Legislador Supremo, con autoridad soberana para imponer obligaciones y deberes a los hombres.

* b) Una sanción eficaz para premiar o castigar, especialmente en la otra vida, todos los actos humanos, incluso los actos internos.

* c) Y ofrece un auxilio eficaz, la gracia divina, para superar los obstáculos y vencer las tentaciones que se opongan al cumplimiento de la Ley de Dios.

Franco en Directo 141

Nuestra Revolución no merecería este nombre si no estuviese llena de su contenido doctrinal que nos arrastra, con carácter de permanencia, a servir el destino histórico español cambiando para un siglo el signo de nuestra Historia.

Dar forma al ansia colectiva

Las razones de nuestro Movimiento no pueden limitarse al hecho inicial de nuestra Cruzada; su virtualidad descansa precisamente en haber sabido dar forma a aquel que venía torciendo el destino histórico de nuestro pueblo a través de los egoísmos e intereses acumulados en dos siglos de total abandono.

Si alguien, empequeñeciendo sus horizontes, le bastaba con alcanzar el que España no desapareciese como nación, otros, con mayor responsabilidad y visión, no nos conformamos ni nos conformaremos jamás con retroceder a una situación en que las mismas causas provocarían a plazo fijo los mismos efectos. Nuestra Revolución no merecería este nombre si no estuviese llena de su contenido doctrinal que nos arrastra, con carácter de permanencia, a servir el destino histórico español cambiando para un siglo el signo de nuestra Historia.

(28-HI-1950: Alocución al Frente de Juventudes.)

Chispicas 332

Abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados quedan perdonados». Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: «Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?» Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: «¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico «tus pecados quedan perdonados» o decirle «levántate, coge la camilla y echa a andar?» Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados…» Entonces le dijo al paralítico: «Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa.»

Padre Martínez Cano, m.C.R.

* La moral, es la ciencia teórico-práctica que enseña a portarnos bien en el cumplimiento de nuestros deberes.

* La moral no puede darse sin Dios o sin la Religión, porque el hombre ha sido creado por Dios y es el mismo Dios quien ha señalado al hombre los medios que ha de usar para alcanzar su fin.

* La moral natural es buena, pero no basta, porque el fin del hombre no es meramente natural; se necesita, además, la moral sobrenatural, porque el fin del hombre es un fin sobrenatural que alcanza con el cumplimiento de los deberes que le enseñan la Religión y la Moral Católica.

* En nuestros tiempos se difunden muchos errores morales. La falsa »moral de actitudes» enseña que lo importante es la actitud que habitualmente mantiene la persona ante Dios.

* Lo importante para los partidarios de esta falsa moral es la opción fundamental de amar a Dios. Los actos concretos no tienen importancia. Todo está bien. Nada es pecado. No hay distinción entre pecado mortal y venial.

* El error fundamental de esta doctrina es olvidar que la libertad del hombre es una libertad limitada por el pecado original y los pecados personales. El hombre puede cometer pecados mortales no sólo porque directamente se opone a Dios, sino también por debilidad.