El octavo día 41 – LA CONFUSIÓN VISTA POR LOS PASTORES (IV)

Mons. D. José Guerra Campos - entrevistado

D. José Guerra Campos
El octavo día
Editorial Nacional, Torrelara, Madrid, 1973

Los momentos actuales de renovación son «propicios al confusionismo. Las llamadas de alerta (del Papa) han de hacernos reflexionar seriamente para no dejarnos llevar por novedades peligrosas» (11). «Si en nuestros días se han hecho muy profundas… las divisiones… entre los católicos, es principalmente porque no aparece siempre (entre los ministros de Cristo) la unidad fundamental en la predicación del Evangelio… y en otras actividades pastorales… ¿Puede extrañarnos que los hombres desconfíen de nosotros, los sacerdotes, cuando colectivamente no sabemos mantener la fidelidad al sacerdocio de Cristo?» (Cardenal Tarancón, arzobispo de Madrid) (12).

«No sólo no se han corregido tales desviaciones, sino que se propagan cada vez más en traducciones y resúmenes que llegan a todas partes originando la más lamentable confusión. También en España, en algunas revistas destinadas al gran público, se vierten sin escrúpulo estas enseñanzas. Avergüenza comprobar la extrema debilidad intelectual y religiosa de quienes, para renovar, lo único que hacen es destruir. ¿Dónde está la radical novedad del Evangelio sino en su propia identidad?» (Mons. González, arzobispo primado) (13).

«En nuestros días, se insiste tal vez demasiado exclusivamente en la misión y compromiso temporal de la Iglesia»… Como si «la misión de la Iglesia fuera ante todo la renovación social en un orden puramente humano», olvidando «la prioridad de lo sobrenatural» (Mons. Dadaglio, nuncio de Su Santidad) (14).

 Notas:

(11) Nota sobre el día del Papa, junio de 1971.

(12) Carta a los sacerdotes de Madrid, enero de 1972.

(13) Día de la Resurrección de 1972.

(14) Homilía en la consagración del obispo de Segorbe: Ecclesia, 26 de febrero de 1972. En la consagración del obispo de Segovia, monseñor Palenzuela, el mismo nuncio había dicho: «Es ya tiempo de hablar con claridad, de tomar posiciones con firmeza, de señalar el error con responsabilidad, de orientar con valentía» (22 de febrero de 1970).

Semillicas 248

Santos Ángeles Custodios - Niño

Padre Cano, m.C.R.

* Tampoco muchos medios han publicado que más de 100 sacerdotes han perdido la vida en España por estar junto los que más estaban sufriendo estos días.

* Al pecador que pide perdón a Dios se le ilumina el camino de la esperanza que lleva al Cielo.

* Liberalismo y marxismo son un amasijo de mentiras que impiden pensar en la realidad, en la verdad.

* «El sello distintivo de la fiscalidad moderna es la injusticia, sea cual sea el aspecto considerado» (Silvano Borruso).

* El hombre abstracto no existe. Existen las mujeres y hombres concretos. La masificación estatal moderna es antihumana.

* «¿Qué vamos a decir? ¿Que Dios es injusto cuando descarga su ira? (estoy expresándome en términos humanos) De ningún modo; y si no, ¿Cómo va a juzgar Dios al mundo? (Romanos 3, 5-6).

* «El pueblo estadounidense es maduro y ahora ha entendido que tanto es que los medios de comunicación se niegan a difundir la verdad, buscando silenciarla y distorsionarla, difundiendo la mentira que es útil para los propósitos de sus amos» (De la carta del arzobispo Viganó al presidente Trump).

* «Me encuentro en una época de mi existencia en que puedo echar una mirada sobre el pasado. Mi alma se ha madurado en el crisol de las pruebas exteriores e interiores» (Santa Teresa del Niño Jesús).

Hispanoamérica. La verdad 177

Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Virgen de Guadalupe - Bandera de Méjico

La Hispanidad, firme y prometedora realidad (32)

La esencia de la Hispanidad es el catolicismo romano (7)

Y como Filipinas, Méjico. El fiel país hispánico de América del Norte tiene condicionada su prosperidad y su dicha, y aún su misma salvación nacional, a la fidelidad que debe guardar a la religión católica, simbolizada para la tierra mejicana en su virgencita de Guadalupe.

“Que la morenita de Tepeyac, que la Emperatriz de América y Reina de Méjico no tenga que llorar deserciones; que, como lo estuvo ayer, pueda estar también mañana orgullosa de sus hijos.

Vuestro Congreso, recogiendo^ millares de firmas, la ha aclamado como Sedes Sapientiae, trono de la Sabiduría. No lo olvidéis, católicos de Méjico y de toda la América: La verdadera sabiduría es la que Ella nos enseña: ¡Salve, fuente abundantísima de donde emanan los arroyos de la divina Sabiduría, rechazando con las aguas purísimas y limpísimas de la ortodoxia las olas encrespadas del error! (S. Germán de Constant. P. G., 98, 305-306). ¡Salve, Virgen de Guadalupe! Nos, a quien la admirable disposición de la divina Providencia confió, sin tener en cuenta, nuestra indignidad, el sagrado tesoro de la divina Sabiduría en la tierra para la salvación de todas las almas, Nos colocamos hoy de nuevo sobre tus sienes la corona que pone para siempre bajo tu poderoso patrocinio la pureza y la integridad de la santa fe en Méjico y en todo el continente americano, porque estamos ciertos de que, mientras Tú seas reconocida como Reina y como Madre, América y Méjico se han salvado”.

(Radiomensaje a Méjico en el 50 aniversario de la coronación de Nuestra Señora de Guadalupe, 12-X-1945).

 Y lo propio se puede decir de todas y cada una de las naciones del bloque iberoamericano, pues cada uno de esos pueblos lo ha recibido todo de la Iglesia. La Iglesia los ha dado a luz espiritualmente, la Iglesia los ha educado, la Iglesia los ha ennoblecido y levantado. Sus verdaderos grandes hombres eran todos de hecho cumplidos cristianos. Su arte es eminentemente religioso. Su historia, paralela a la historia de nuestra santa religión en esos países. Todo, en una palabra, todo lo bueno, todo cuanto de valor poseen, se lo deben a la Esposa de Cristo.

Que hable Paraguay, por ejemplo, nutrido y formado por el clero católico; Paraguay, que aprendió a leer y a trabajar en las Reducciones de los jesuitas, en las que empezó, por lo demás, a ser pueblo.

Los nobles hijos del Paraguay reconocen agradecidos su génesis “eclesiásticas Testigo son las palabras de su enviado extraordinario ante el Vicario de Cristo, pronunciadas el 12 de julio de 1949 en el Vaticano.

La respuesta del Papa corrobora satisfecha la afirmación del ministro paraguayo.

“Habría que subir mucho más lejos, como vuestra excelencia acaba de hacer, si se quisiera recordar la primera presencia de la Iglesia Católica en su hermosa nación, puesto que la diócesis de Paraguay la más antigua del Plata efectivamente, fue erigida nada menos que el 1 de julio de 1547. De ahí arranca toda una historia, donde la Iglesia Católica nunca ha estado ausente; una historia donde la Iglesia ha dejado capítulos de trascendencia mundial: Nos referimos también Nos a las famosísimas “Doctrinas guaraníes” donde, entre dificultades sin cuento y gravitando más sobre lo moral que sobre lo material, la labor civilizadora del Evangelio llegó a tales realizaciones sociales que, descartando los defectos inherentes a todas las cosas humanas, han quedado ahí para admiración del mundo, honor de su país y gloria de la ínclita Orden que las realizó no menos que de la Iglesia Católica, en cuyo regazo maternal surgían. La experiencia se encargó de demostrar la genialidad del sistema” (344).

(Discurso a D. Julián Augusto Saldívar, ministro plenipotenciario del Paraguay ante la Santa Sede, 12-VII-49).

(344) De 1610 a 1768, los jesuitas establecieron entre los guaraníes un régimen político-social particular, que consistía en una especie de sociedad fraternal, organizada según los principios del cristianismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mostacicas 178

San Pedro y San Pablo. Apóstoles

Don Manuel

* Nuestra existencia en la tierra, reclama un Dios eterno. Razonemos.

* El becerro de oro que ha recorrido la historia, está presente en este mundo. Se llama usura.

* La parroquia San Juan de Dios reparte en el barrio madrileño de Vallecas 70.000 kilos de alimentos.

* Quién practica la virtud, vive bien. Quién práctica el vicio vive mal. a lo animalico.

* Las promesas de futuros maravillosos en la tierra pueden hacernos olvidar la vida eterna. Cielo o infierno.

* Jesucristo es el Rey del mundo. Satanás y sus sicarios no quieren reconocerlo. ¡Viva Cristo Rey!

* El día que desaparezca la usura aparecerá la justicia social en la tierra.

* «Me siento privilegiado de trabajar en un campo fundamental de la ciencia donde puedo ver algunas de las más profundas armonías internas de la naturaleza. La contemplación de tales cosas y es una forma de oración» (Stephen M. Barr, Sociedad Americana de Física ).

* «Franco, nunca puso límites a las horas de trabajo, ni de día ni de noche. El Sagrario de su capilla sabe de las horas de la noche -mientras los demás dormíamos confiados- pasadas en prolongada vela cuando los problemas de la patria exigía a su fe la inspiración del Cielo» (Arzobispo Segundo García de la Sierra).

 

.

Dominicas 170

Corazón de María y Jesús Sacramentado

El Párroco

* Los científicos analizan y profundizan la realidad. Los cientifistas dicen necedades.

* La tradición es el pasado vivo en el presente. La subsistencia de la verdad y el bien en los pueblos.

* El llamado Nuevo Orden Mundial quiere ser una coexistencia de extraños. Las patrias son comunidades de amigos y familias.

* «Y fue precipitado el gran dragón la serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el que engaña al mundo entero; fue precipitado a la Tierra y sus ángeles fueron precipitados con él» (Apocalipsis 12, 9).

* La democracia moderna es un sistema político artificial, antinatural, diabólico. El holocausto permanente de millones de niños inocentes en los abortorios.

* «La soberbia es una debilidad de la persona: mata la alegría, mata la admiración, mata la caballerosidad y la energía… es insípida y ni siquiera puede sonreír» (Chesterton).

* Uno de los elementos fundamentales de la Revolución anticristiana es la absoluta libertad de cambiar todo. No hay verdad, ni bien, ni tradición.

* «Dios Nuestro Señor vende más generosamente a quién se lo da todo a Él y, en ese mercado del mundo, percibe más los más generosos y reciben menos los que tontamente creemos que así vamos a tener más» (P. José María Alba Cereceda, S.I.)