Mojones 176

Montserrat

Experiencia histórica

Jesús Crucificado implorando al PadreEl hombre que no está arraigado en la tierra sufre la forma más aguda del desamparo y la alienación, y por lo tanto se inclina a dejarse llevar constantemente por experiencias pasajeras superficiales que en definitiva lo dejan más angustiado y vacío que antes. El estar arraigados en la tradición nos preserva de volvernos prisioneros de las referencias de las presentaciones contemporáneas sobre lo que es real y lo que no lo es. Esto es así porque el arraigo en la experiencia histórica nos brinda los elementos interpretativos necesarios para permitirnos discernir lo que es real de lo que en definitiva no lo es. La virtud de la prudencia está anclada en la experiencia histórica y personal y debe llevarnos en forma sabia a adoptar las adecuadas disposiciones para el futuro. (Mons. Ignacio Barreiro Carámbula – Verbo)

La sociedad permisiva

En la fase segunda, dominante, de gran expansión del capitalismo, todos esos valores y esas virtudes son otras tantas trabas de las que hay que liberarse cuanto antes. La llamada “moral burguesa” salta en pedazos y hace eclosión la sociedad permisiva. Tuvo que ser Pasolini, “intelectual orgánico” por excelencia, quien comprendiera quién iba a salir ganando con la “revolución cultural” de la contracultura. La burguesía capitalista hizo suyas las modas ideológicas e indumentarias de la juventud respondona y convirtió sus símbolos, sus ritos, sus músicas y sus danzas en rentables artículos de consumo. ¿Ha pensado alguien en el dinero que habrá hecho el fulano que tuvo la ocurrencia de vender camisetas con la santa faz del Che Guevara? (Aquilino Duque – Razón Española)

Qué representan los Parlamentos

Como el hombre abstracto no se encuentra en la realidad y el verdadero individuo es irrepresentable, ¿qué es lo que queréis vosotros representar en el Parlamento? Lo que se da es el hombre concreto, el hombre-grupo, que pertenece siempre a una clase determinada. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

Pequeño Cielo

Oh Jesús, cuando vienes a mí (en) la Santa Comunión, Tú que Te has dignado morar con el Padre y el Espíritu Santo en el pequeño Cielo de mi corazón, procuro acompañarte durante el día entero, no Te dejo solo ni un momento. Aunque estoy en compañía de otras personas o con las alumnas, mi corazón está siempre unido a Él. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

Gnosticismo moderno

El origen de la desintegración está en el gnosticismo moderno: al negar la politicidad natural del hombre y la naturalidad de la sociedad política, el constructivismo asigna a ésta un fin convencional establecido en su contrato constitutivo que es distinto -no sólo diverso- del fin del hombre. A mi entender, en este momento se producen las dos desviaciones que apuntara Castellano: de un lado, la sustitución del bien común por el “bien/ interés público”, entendido como bien privado de la persona civitatis (variante hobbesiano); del otro, la confusión del bien común con el bien privado de los individuos contratantes, esto es su libertad negativa traducida en los derechos del hombre o la dignidad de la persona (Juan Fernando Segovia – Verbo)

El hombre “estético”

Una vez perdido el sentido del valor de la unidad, la vida social se despeña por el plano inclinado del vértigo provocado por los instintos autonomizados, sobre todo los instintos de placer y de poder. El hombre «estético» -en la clasificación de Kierkegaard-, que vive entregado en exclusiva a las sensaciones placenteras, se ve forzado por ley psicológica a buscar en el cambio fuentes incesantes de gozo. Para cambiar, se requiere poder de disposición, facultad de manipular libremente la propia situación existencial como se maneja un objeto. Esta libertad absoluta de manipulación objetivista es la meta perseguida, en definitiva, a través de la defensa del divorcio. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

¿Qué es amar?

Ahora bien: ¿Qué es amar? Amare est velle bonum, dice la filosofía: “Amar es querer bien a quien se ama”. ¿Y a quién dice la caridad que se ha de amar o querer bien? Al prójimo, esto es, no a tal o cual hombre solamente, sino a todos los hombres. ¿Y cuál es este bien que se le ha de querer para que resulte verdadero amor? Primeramente el bien supremo de todos, que es el bien sobrenatural: luego después, los demás bienes de orden natural, no incompatibles con aquél. Todo lo cual viene a resumirse en aquella frase “por amor de Dios”, y otras mil de análogo sentido. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

 

 

 

Jesús ante Anás y Caifás

Padre Manuel Martínez Cano, mCR.

Jesús encadenado«Llegó Judas… y al instante, acercándose a Jesús dijo: «Salve, Rabbí. Y le besó. Jesús le dijo: “Amigo ¿a qué vienes?». «Judas con un beso entregas al Hijo del hombre”. Aquel beso hubo de causarle repugnancia mayor que las asquerosas salivas de sus enemigos ¡Pena hondísima la del Corazón de Jesús! ¡Qué horrible ejemplo! Judas fue uno de los doce privilegiados, compañero de Pedro, de Juan… tal vez hizo milagros, fue algún tiempo fervoroso… la caída no fue repentina, quizás comenzó por una afección desordenada de codicia que le llevó a hurtar.

¡Cuidado! El diablo desata pasioncillas Judas si hizo falso doblado. Interés por los pobres…

“¿A quién buscáis? A Jesús de Nazaret ¡Yo soy! retrocedieron y cayeron en tierra”. Magnífica manifestación del poder de nuestro Rey; solo una palabra suya bastó para dar en tierra con todos sus enemigos. ¡Qué poder manifestará en el juicio universal! San Ambrosio: «Cuando leemos que fue Jesús detenido, guardémonos de pensar que fue preso contra su voluntad y como si fuera débil» ¡Fue nuestro amor quién le movió a dejas prender! A Jesús van a buscarlo con palos y como ladrón y nosotros queremos que nos guarden consideraciones y se nos trate con honra.

«Uno de los que estaban con Jesús extendió la mano, y sacando la espada, hirió a un siervo del pontífice, cortándole una oreja» (Mateo 26, 51). ¡Muy bien, Pedro! ¡Hay que defender a Cristo! “Deja la espada o crees que no puedo rogar a mi Padre, quien pondría a mi disposición al punto más de doce legiones de ángeles» «¿Cómo van a cumplirse las Escrituras de que así conviene que sea?». Que sea como lo dicen las Escrituras, pero a Cristo hay que defenderlo.

«El cáliz que me dio mi Padre, no he de beberlo» (Juan 18, 11). Siempre lo mismo el deseo ferviente de hacer la voluntad del Padre.

«La corte pues, y el tribuno y los aguaciles de los judíos se apoderaron de Jesús y le ataron” (Juan 18, 12) (Marcos 14, 50) “y abandonándole, huyeron todos» Y yo ¿le volveré a abandonar?

Juan 18, 13: «Y le condujeron primero Anás, porque era suegro de Caifás, pontífice aquel año» Caifás lo tenía todo… menos la estima de las gentes honradas. Era manejado por Anás, jefe del partido sacerdotal que maquinaba la muerte de Jesús. A Jesús le llevaban fuertemente amarrado, a empujones e insultándole.

Juan 18,19: «El pontífice pregunto a Jesús sobre sus discípulos y sobre su doctrina. Respondióle Jesús: «Yo públicamente he hablado al mundo; siempre enseña en las sinagogas y en el templo, a donde concurren todos los judíos; nada hablé en secreto ¿qué me preguntas? Pregunta a los que me han oído que es lo que yo les he hablado; ellos deben saber lo que les he dicho. Habiendo dicho esto Jesús, uno de los aguaciles, que estaba a su lado, le dio una bofetada, diciendo: «¡Así respondes al pontífice! Jesús le contesto: «Si hablé mal muéstrame en qué, y si bien ¿por qué me pegas?» ¿Por qué le pegas a Jesús? ¿Por qué hablas mal del prójimo? ¿Por qué mientes? ¿Por qué no te levantas del lodazal de la lujuria?

De casa de Anás, le llevaron a casa de Caifás. Juan y Pedro los siguieron a escondidas. Pedro tenía miedo y fue junto al fuego que había en el patio. Lucas 22, 56-57: «Viéndole una sierva sentado a la lumbre y fijándose en él dijo: «Este estaba también con Él. Él lo negó, diciendo: “No lo conozco mujer”. La negación de Pedro fue motivo grande de amargura para el Corazón de Jesús. Tres veces le negó y hasta con juramento. Terminado el juicio, bajaron a Jesús de la sala donde se habían reunido el Sanedrín al patio inferior y pasó por donde estaba Pedro calentándose. Lucas 22, 61: “Vuelto el Señor, miró a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra del Señor cuando le dijo: “Antes que el gallo cante hoy me negarás tres veces; y saliendo fuera lloró amargamente. ¡Ah si nosotros llorásemos amargamente nuestros pecados!

La mirada de Jesús conmovió profundamente a Pedro ¡Mira a Jesús y deja que Él te mire! Pedro cayó y ¿tú después de tantos propósitos, peticiones y ofrecimientos volverás a caer? ¿Seremos fieles al Señor o traidores? Si traicionamos al Señor, como Pedro somos presuntuosos y confiamos más en nuestro pasajero fervor que en auxilio de la gracia. Sí. Si, como Pedro, nos dormimos en la oración y no perseveramos en ella. Sí, Si, como Pedro seguimos a Jesús de lejos y nos metemos en la ocasión y en el trato con los enemigos de Cristo. ¡Como Pedro caeremos! Y si tenemos la desgracia de caer, como Pedro levantémonos.

El Señor, el Omnipotente, cuyas manos todo lo pueden, todo lo han hecho, todo lo conservan y mantienen atado y reducido a la impotencia más absoluta. El abuso de nuestra libertad de nuestros pecados… y Jesús se deja atar ¡Por mi amor Jesús atado! ¿Y yo me ato el amor de Jesús para cumplir siempre y en todo la voluntad divina? ¡Cuántas veces nos parecen intolerables las ligaduras del deber o del amor a Jesús! ¡Cuántas veces nos dejamos esclavizar por las ligaduras de las pasiones desordenadas!

Átate al amor de Jesús de tal manera que en la misma muerte te repare de Él.

El Sanedrín convocado por Caifás, es un Tribunal Supremo constituido por 71 miembros. Príncipes de los sacerdotes, doctores de la ley y ancianos jefes de las principales familias. Mayoría fariseos, hipócritas, saduceos, escépticos y epicúreos, que no admitían la inmortalidad del alma, la resurrección de la carne, ni la vida eterna. ¡En tales manos estaba la causa de Jesús!

Y como no encontraban nada de que acusarle buscan un falso testigo. Pero ni por esas. Entonces airado Caifás, puesto en pie, conjuró en nombre del Dios vivo a Jesús para que dijeses si era el Cristo el Hijo de Dios.

Mateo 26, 64: “Tú lo has dicho. Y yo os digo que un día veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir sobre las nubes del Cielo. Entonces el pontífice rasgó sus vestiduras, diciendo ha blasfemado” ¿qué necesidad tenemos de más testigos? Acabéis, de oír la blasfemia. ¿Qué os parece? Ellos respondieron “Reo de muerte”. Entonces empezaron a escupirle el rostro y a darle puñetazos. Y otros le herían en la cara, diciendo: “Profetiza, Cristo ¿quién te hirió?”.

¿Quién? ¡Yo! Jesús condenado a muerte por mis pecados. Jesús tú sabes que te amo.

 

Hemos leído 129

Pablo

El liberalismo confusión de muchos cristianos

Jesús ayudado por Cirineo con la CruzEs bastante obvio que el liberalismo, y más en su versión religiosa, ha escandalizado a muchos. Es decir, ha hecho tropezar a muchos cristianos. Ha inducido a confusión. Ha sido causa de extravío para muchos católicos, sin excluir clérigos ni obispos, desviándolos por los caminos del catolicismo liberal. Y es también obvio que esto ha sucedido especialmente con los cristianos más sensibles a los halagos del mundo y más temerosos de sus condenaciones o persecuciones. El Padre Félix Sardá i Salvany, observa cómo la iniquidad liberal instalada en la mente de sacerdotes y obispos se convierte en motivo de escándalo, es decir de tropiezo, de los fieles que, por ese motivo, terminan por encontrar aceptables las opiniones liberales. (Javier Ravasi)

Epicúreos

Por otro lado está la concepción de felicidad de los epicúreos, que consiste en disfrutar de los placeres con moderación. Se trata de conformarse con lo que uno tiene, huyendo de las pasiones desbocadas. «No es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita». Confórmate con lo que tienes y no sufras por no poder alcanzar lo que no tienes. Disfruta de una comida sencilla, de un paisaje, de un jarrón con flores, de un frutero que cualquiera puede tener en la cocina de su casa. Ahí está la felicidad: en disfrutar de los placeres sencillos de la vida y dejar de preocuparse y de luchar por alcanzar lo imposible. Esta felicidad, como se ve, es puro hedonismo. (Pedro L. Llera)

La Tradición de la Iglesia

El auténtico avance del cristiano no se mide en kilómetros horizontales recorridos, sino en ascensos hacia el Sol de las almas. Como asciende quien se sube a los hombros de gigantes -la Tradición de la Iglesia- y ve más lejos, aunque algunos le reprochen que no camina, que está muy cómodo allí (¡y claro que lo está!), y que debe hacer «su propia experiencia»… Ésta es la suya, esta es la experiencia propia del cristiano: vivir anclado a la Verdad, con la claridad de la Mujer vestida de Sol, que todo lo ilumina, y sin quien todo se oscurece, como las tenebrosas herejías que ensombrecen las almas. Porque ¿cómo ser católico sin Ella?… ¿Cómo ser acogidos como hijos por el Padre si repudiamos o rebajamos la dignidad de la Madre? (María Virginia)

Voluntad negociadora

En 1928 un vengador cristero mató al general Obregón, que había vuelto a convertirse en presidente. El nuevo presidente Portes Gil manifestó una cierta voluntad negociadora y en ese momento intervino decisivamente el gobierno de Estados Unidos a quien en absoluto convenía la victoria de los Cristeros. Sus ejércitos se fortalecían mientras los del gobierno estaban en declive y es que el gobierno de lo que empezaba a llamarse PRI («Partido Revolucionario Institucional» había entregado a Estados Unidos y sus empresas el petróleo y otros sectores económicos del país). Los Cristeros defendían una política más patriótica. (Javier Navascués Pérez)

Magnificencia

La munificencia o magnificencia es una virtud excelente que pueden practicar los ricos. Así emplean bien las riquezas que Dios les da para que las administren generosamente. Muchas instituciones de beneficencia de la Iglesia pasan apuros por falta de recursos. Y cuántas más instituciones podrían fundarse. La Iglesia necesita ricos -pobres en el espíritu- fieles al Evangelio de Cristo. De ellos es también el Reino de los Cielos. (Julián Jarabo Ruiz – AVE MARÍA)

El padre Solá habla del demonio (41)

Fijaos que los milagros que hacía Cristo, y en esto se distinguía de todos los profetas y de todos los santos, los hacía en nombre propio, no en nombre de Dios. Los santos y los exorcistas y demás siempre lo echan en nombre de Cristo y de María Santísima, no en nombre suyo propio. Y Cristo decía: «Yo te mando», y el demonio se rebelaba. «Márchate de aquí», y el demonio no tenía más remedio que marcharse. Lo que vemos, con esto se prueba la divinidad de Dios y de la Iglesia. La existencia de Dios y la divinidad de la Iglesia Católica. (P. Francisco de Paula Solá S.J.)

Pudor y castidad  (125)

No sólo el celibato, la virtud de la castidad en general, ha de guardarse en la humildad, alejándose de aquellas ocasiones próximas de pecado que son evitables. El uso abusivo de la televisión, por ejemplo, o la aceptación pasiva de modas y costumbres absolutamente indecentes no solamente dañan con gran frecuencia la castidad, sino también -y antes- la humildad. (José María Iraburu)

Miguicas 182

Padre Martínez m.C.R.

Jesús traspasado por la lanza* No recuerdo quién dijo que el liberalismo es la «religión de la libertad». Así es. La Sodoma de nuestros tiempos.

* Quién no se meta por el camino de la humildad, fracasará en todo. Debemos ser los esclavos del Señor. Como la Niña Hermosa de Nazaret.

* Dios ha querido necesitarnos para salvar millones de almas. Cada uno en su puesto de combate. Combatamos los nobles combates de la fe.

* Circulan por todos los medios de comunicación millones de mentiras, sofismas, falacias. Vivamos en la verdad. Vivamos como Cristo nos enseñó.

* La religión católica es razonable. El católico tiene razones para creer. El ateísmo es la negación de la existencia de Dios. Nadie ha demostrado que Dios no existe.

* Es verdad que hay un capitalismo salvaje, sin rostro. También es verdad que hay empresarios honrados que trabajan y dan trabajo para el bien común de la patria.

* Quién más ama a Dios, más ama al prójimo. Conozco a personas que han consagrado su vida a la oración y sacrificio, en monasterios, para reparar los pecados de la humanidad.