La Pasión explicada por Jesús

Palabras de Cristo a Sor Josefa Menéndez

Imagen de Jesús orando en el huertoMe retiré al huerto de Getsemaní… a la soledad. Que el alma busque a Dios en la soledad, es decir, dentro de sí misma. Que para hallarla imponga silencio a todos los movimientos de la naturaleza, en rebelión continua contra la gracia. Que haga callar los razonamientos del amor propio y de la sensualidad, los cuales sin cesar intentan ahogar las inspiraciones de la gracia, para impedir que el alma llegue a encontrar a Dios…

– Postraos humildemente, como criaturas en presencia de su Creador y adorad sus designios sobre vosotras, sean cuales fueren, sometiendo vuestra voluntad a la divina.

Así me ofrecí Yo para realizar la redención del mundo.

¡Ah!, ¡qué momento aquel en que sentí venir sobre Mí todos los tormentos que había de sufrir en mi Pasión: las calumnias, los insultos, los azotes, la corona de espinas, la sed, la Cruz!… ¡Todo se agolpó ante mis ojos y dentro de mi Corazón! Al mismo tiempo vi las ofensas, los pecados y las abominaciones que se cometerían en el transcurso de los siglos; y no solamente los vi, sino que me sentí revestido de todos esos horrores y así me presenté a mi Padre Celestial para implorar misericordia. Entonces sentí pesar sobre Mí la cólera de un Dios ofendido y airado. Y Yo mismo, que era su Hijo, me ofrecí como fiador para calmar su cólera y aplacar su justicia.

Pero viendo tanto pecado y tantos crímenes, mi naturaleza humana experimentó terrible angustia y mortal agonía, hasta tal punto, que sudé sangre.

¡Oh! ¡Almas que me hacéis sufrir de esta manera! ¿Será esta sangre salud y vida para vosotras?… ¿Os vais a perder? ¿Será posible que esta angustia, esta agonía y esta sangre sean inútiles para tantas y tantas almas?…

Sí… aquí vengo para manifestarte los sentimientos de mi Corazón; pero también para descansar entre vosotras. ¡Ah! ¡Qué gozo me proporcionan las almas que reciben con alegría mi visita! A veces las visito para consolarlas; otras, para que me consuelen. Pero no siempre conocen que soy Yo, sobre todo cuando tienen que sufrir…

Vamos a continuar nuestra oración en Getsemaní. Colócate a mi lado, y cuando me veas sumergido en una mar de tristeza, ven conmigo a buscar a los tres discípulos que se han quedado a cierta distancia.

Los había traído para que me ayudasen, compartiendo mi angustia… para que hiciesen oración conmigo… para descansar en ellos… pero ¿cómo expresar lo que experimentó mi Corazón cuando fui a buscarlos y los encontré dormidos?… ¡Cuán triste es verse solo sin poder confiarse a los suyos!…

¡Cuántas veces sufre, mi Corazón la misma angustia… y queriendo hallar alivio en mis almas, las encuentro dormidas!…

Más de una vez cuando quiero despertarlas y sanarlas de sí mismas, de sus vanos e inútiles entretenimientos, me contestan, si no con palabras, con obras: “Ahora no puedo, estoy demasiado cansada, tengo mucho que hacer… Esto perjudica mi salud, necesito un poco de paz…”.

 Insisto y digo suavísimamente a esa alma: “No temas; si dejas para Mí ese descanso, Yo te recompensaré. Ven a orar conmigo tan sólo una hora. Mira que en este momento es cuando te necesito. ¡Si te detienes ya será tarde!… Y ¡cuántas veces oigo la misma respuesta!

¡Pobre alma! ¡No has podido velar una hora conmigo!

Mojones 175

Montserrat

La caridad

Jesucristo rezando el RosarioSepamos ante todo qué significa la palabra caridad. La teología católica nos da de ella la definición por boca de un órgano el más autorizado para la propaganda popular, que es el sabio y filosófico Catecismo. Dice así: Caridad es una virtud sobrenatural que nos inclina a amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios. De esta definición, después de la parte que a Dios se refiere, resulta que debemos amar al prójimo como a nosotros mismos, y esto no de cualquier manera, sino en orden y con sujeción a la ley de Dios y por amor de Dios. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Destruye el matrimonio

En virtud de ciertas leyes psicológicas y sociológicas, la legalización del divorcio -aunque en principio sea tímida y cautelosa- produce una serie de reacciones en cadena cada vez más laxas y disolventes de la unidad familiar. Así, consta por experiencia que, cuando el matrimonio pierde su sentido de unidad perenne y se reduce a una forma de contrato temporal, condicionado, da entrada rápidamente al concubinato. Si la ceremonia nupcial no entraña la creación de un vínculo realmente nuevo, originario, valioso, permanente, muy pronto -por pura economía de medios- se tiende a simplificar las cosas suprimiendo ritos vacíos. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

La desnaturalización

Sin embargo, con la modernidad se ha ido desnaturalizando el concepto de bien común a la par del de la política. La desnaturalización viene ya de identificar el bien de la comunidad política con el bien de un tercero -el Estado-, ya de hacerlo con el bien privado del individuo -sus derechos. Castellano ha tratado de estas desviaciones que destruyen el concepto de bien común en más de una ocasión, y últimamente lo ha hecho en su ponencia madrileña de 2012 durante las IV Jornadas Hispánicas de Derecho Natural sobre el bien común-. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

Mi nombre es victima

Con igual disposición recibo la alegría y el sufrimiento, la alabanza y la humillación; recuerdo que la una y la otra son pasajeras. ¿Qué me importa lo que digan de mí? Ya hace mucho he renunciado de todo lo que concierne a mi persona. Mi nombre es hostia, es decir, víctima, pero no en la palabra sino en la acción, en el anonadamiento de mí misma, en asemejarme a Ti en la cruz, oh Buen Jesús y Maestro mío. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

Conocer los problemas

Por todo eso, la masa nacional no puede conocer todos los grandes problemas que hoy se plantean en los Parlamentos, lo mismo sociales que políticos y económicos, porque no está capacitada para conocerlos; y no pudiendo conocerlos, no puede manifestar su voluntad acerca de ellos, ya que primero es conocer las cosas y después viene el quererlas, si es que son dignas y merecedoras de que se las quiera, pues el pensamiento precede a la volición. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

La burguesía

Max Horkheimer distingue dos fases en la evolución mundo burgués. En la fase primera, ascendente, la burguesía se afirma a través de unos valores sólidos, que son la religión, la patria y la familia, y de unas virtudes como la honra, la responsabilidad, la decencia, etc. (Aquilino Duque – Razón Española)

Arraigado en la tierra

Si estudiamos con seriedad la historia de diferentes países europeos podemos ver cómo el mensaje cristiano se volvió un elemento constitutivo fundamental de las instituciones y costumbres de esos países. Lamentablemente hoy en día asistimos a una alienación progresiva del hombre respecto a cualquier tipo de arraigo en la tierra fértil de la experiencia histórica pasada, vista como una realidad viva y no como una mera idea. Estar arraigado en la tierra significa estar anclado en lo que es concreto y permanente y brinda un puente hacia lo que es eterno. Una realidad que puede ser tocada y experimentada. (Mons. Ignacio Barreiro Carámbula – Verbo)

 

 

 

 

La oración en el Huerto

Padre Manuel Martínez Cano, mCR.

Jesús orando en el huerto con el PadreMateo 26, 36-56: “Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos: “Sentaos aquí, mientras voy allá a orar”. Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dijo: “Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo”. Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo: “Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú”. Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro: “¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil”. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo: “Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad”. Y viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque sus ojos se cerraban de sueño. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba repitiendo las mismas palabras. Volvió a los discípulos, los encontró dormidos y les dijo: “Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega”. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, enviado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña: “Al que yo bese, ese es: prendedlo”. Después se acercó a Jesús y le dijo: “¡Salve, Maestro!”. Y lo besó. Pero Jesús le contestó: “Amigo, ¿a qué vienes?”. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano y lo prendieron. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús le dijo: “Envaina la espada: que todos los que empuñan espada, a espada morirán. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría enseguida más de doce legiones de ángeles. ¿Cómo se cumplirían entonces las Escrituras que dicen que esto tiene que pasar?”. Entonces dijo Jesús a la gente: “¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos como si fuera un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me prendisteis. Pero todo esto ha sucedido para que se cumplieran las Escrituras de los profetas”. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron”.

Serían de las 10 a las 12 de la noche cuando salió Jesús del Cenáculo, bajo el barranco el valle del Cedrón y salió de la ciudad por la puerta de la Fontana; tomó después la dirección norte. Los discípulos iban llenos de miedo, conturbados por las predicciones del Señor: le abandonarían, negación de Pedro… También aumentaba su tristeza al ver a su Maestro visiblemente triste. Llegaron a Getsemaní, que significa lugar de aceite, porque sin duda, había uno tallado en la roca en el que se molía la aceituna de los numerosos olivos allí cultivados.

Era el huerto de algunos de sus discípulos lugar en el que tenía costumbre de retirarse para pasar la noche. A la entrada del huerto dejó ocho de sus Apóstoles: «Sentaros aquí mientras yo voy más allá y hago oración”.

Tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan. Los tres que habían admirado los resplandores de la Transfiguración del Señor en el Tabor. Aquella fue su preparación para que ahora no se escandalicen de los abatimientos de la Pasión. Y les hizo testigos de la más profunda de cuantas humillaciones había de sufrir ¡Cómo se esconde la divinidad! El Hijo de Dios mendigando el consuelo de sus Apóstoles, «Triste está mi alma hasta la muerte».

Mateo 26, 38: «Permaneced aquí y orad conmigo». Lucas 22, 40: «Orad para que no caigáis en tentación» «Y se retiró de ellos a la distancia de un tiro de piedra». Antes de salir del Cenáculo, había tenido otra despedida más tierna y más costosa: la de su Madre. Jesús por mí… y yo, ¿qué hago por Él? Mateo 26, 39: «Y adelantándose un poco, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí este cáliz; sin embargo, no se haga como yo quiero, sino como quieres Tú». ¡Misterio profundo! Todo un Dios hecho niño; hombre que pasa hambre y sed, que llora y que ahora ante la inminencia de la Pasión siente despertarse en Él la angustia que en todo corazón humano precede al sacrificio.

Luego volvió a donde quedaron los tres Apóstoles, Marcos 14, 37-38: «Vino y los encontró dormidos, y dijo a Pedro: Simón ¿duermes? ¿No has podido velar una hora? Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu está pronto, más la carne es flaca».

Pedro que poco antes se jactaba de ir con Cristo a la cárcel y hasta la muerte. ¡Orad!

Volvió a orar Jesús y volvió a encontrar a los discípulos dormidos. Dejándoles dormir vuelve a orar por tercera vez, Mateo 26, 45-46: «Luego vino a los discípulos y les dijo: «Dormir ya y descansar, que ya se acerca la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en mano de los pecadores (Levantaos, vamos; ya llega el que va a entregarme)».

A Cristo hay que acudir para que aleje de nosotros el dolor, la tribulación pero añadiendo siempre: Pero no se haga mi voluntad sino la tuya. Porque quizás sea mejor que venga el dolor y la tribulación para avanzar por el camino de la perfección y hacer méritos de vida eterna.

¡Velad y orad conmigo! Los apóstoles se durmieron ¡cuántas veces en nuestra vida espiritual las grandes caídas y traiciones se han producido por dejar la oración! La tristeza de Jesús era tan grande que, como Él mismo dijo, era suficiente para causarle la muerte. Lucas 22, 44: «Lleno de angustia, oraba con más insistencia; y sudó como gruesas gotas de sangre, que corrían hasta la tierra».

Jesús a Santa Margarita: «En el huerto fue donde sufrí interiormente más que en todo el resto de mi Pasión, viéndome, en total abandono del Cielo y de la tierra cargado de todos los pecados de los hombres. Comparecí ante la santidad de Dios, que sin mirar mi inocencia, me trituró en su furor, haciéndome apurar el cáliz que contenía toda la hiel y amargura de su justa indignación y como si hubiese olvidado el nombre de Padre para sacrificarme en su justa cólera. No hay criatura alguna que pueda comprender la inmensidad de los tormentos que entonces sufrí». ¡Acércate a Jesús, consuélale!

¿Que sufrió? «cargó con nuestros pecados».

Los evangelistas, para expresarlo multiplican las palabras: Lucas 22, 44: «Lleno de angustia». Mateo 26, 38: «Triste está mi alma hasta la muerte». Mateo 26, 37: «Comenzó a entristecerse y angustiarse». Marcos 14, 33: «Comenzó a sentir temor y angustia». Miedo, temor natural a la muerte, lo sienten todos los hombres. También nos asaltará nosotros. Aceptarla. Asco, náuseas, tedio, angustia de verse Él, pureza infinita y santidad esencial, como anegado en las iniquidades y pecados de todo el mundo.

Isaías 53, 6: «Y se cargó sobre Él la iniquidad de todos nosotros”.

Los de Sodoma, Gomorra, Nínive, Babilonia, robos, asesinatos, perjurios, blasfemias, apostasías.

¡Mis pecados causaron los sufrimientos de Jesús! ¡Horror a toda mancha, amor a la pureza!

Isaías 53, 4: «Fue Él quien soporto nuestros sufrimientos y cargo con nuestros dolores». Tristeza hondísima, desalientos íntimos, producido por la visión de la ingrata correspondencia de los más de sus Redimidos.

Jesús a Santa Margarita: «Lo que me es más sensible de todo cuanto sufrí en mi Pasión; es la ingrata correspondencia de los redimidos, de suerte tal, que si ellos me correspondieran con algo de amor, estimaría Yo en poco cuando he hecho por ellos y querría, si fuese posible, hacer aún más…» ¡Jesús, te amo!

Procuremos tomar parte en los sufrimientos de Jesús. Reparemos ¿Qué voy a hacer por Él? Los sufrimientos de su Madre Santísima también le hacían sufrir ¡La amaba tanto! Afirmarse en las resoluciones tomadas ¡Hágase tu voluntad!

Misericordia Divina a Santa Faustina: «Tus oraciones me consolaron en Getsemaní».

Santa Teresa de Jesús nos dice: “Si estáis con trabajos o triste, miradle camino del Huerto: qué aflicción tan grande llevaba en su alma, pues con ser el mismo sufrimiento la dice y se queja de ella. (C, 26, 5). De sólo ver al Señor caído con aquel espantoso sudor en el Huerto, aquello le basta para no solo una hora si no muchos días, mirando con una sencilla vista quién es y cuán ingratos hemos sido a cargar pena. (6 M, 7, 11). Mirad que dice el buen Jesús en la oración del Huerto: «La carne es enferma»; y acuérdeseos de aquel tan admirable y lastimoso sudor. Pues si aquella carne divina y sin pecado, dice Su Majestad que es enferma, ¿cómo queremos la nuestra tan fuerte que no sienta la persecución que le puede venir a los trabajos? (CAD 3, 10).

San Juan de Ávila y la Iglesia

Jesús - Padre siglo futuro¿Qué bienes nos ha traído la fidelidad a la Iglesia Católica? Nos lo expone San Juan de Ávila en su «AUDI FILIA», entre otras muchas cosas:

 ….»Y has de saber que declarar qué escritura es palabra de Dios, para que sea creída de todos como tal, no pertenece a nadie más que a la misma Iglesia cristiana, cuya cabeza en la tierra, por ordenación divina, es el Romano Pontífice»…

…»Y quienquiera que sea hallado fuera de Ella, necesariamente ha de perecer, como se ahogaron en el diluvio los que no entraron en el arca de Noé. Ésta es la Iglesia, a la que manda el Evangelio que oigamos y que a quien no la oiga lo tengamos por malo y por infiel» (Mat. 18, 17) y (S. Pablo en 1ª Tim. 3, 15)… «Por tanto, contra esta Iglesia no te mueva ninguna revelación, ni sentimiento de espíritu, ni ninguna otra cosa mayor ni menor, aunque parezca que es un ángel del Cielo (Gal.1, 8) el que habla contra Ella, porque no es posible lo sea de verdad»… «Y mira, por otra parte, la firmeza de nuestra fe y de nuestra Iglesia, y cómo ha quedado por vencedora; y, aunque ha sido combatida desde su nacimiento, nunca fue vencida, porque está fundada sobre roca firme (Mat. 7, 25) contra la cual ni las lluvias, ni los vientos, ni los ríos, ni las puertas de los infiernos pueden prevalecer (Mat. 16, 18)»… «Cierra, pues, tus oídos a toda doctrina ajena a la de la Iglesia, y sigue la creencia usada y guardada por tanta muchedumbre de años; pues es cierto que en Ella se ha salvado y santificado una grandísima muchedumbre de gentes»…

España ha sido siempre fiel a estas grandes verdades. Y desde el Concilio III de Toledo, reunido por Recaredo en 589, y pasando por los Reyes Católicos ha defendido siempre la Unidad Católica de la nación.

Hemos leído 128

Pablo

Pudor y castidad  (124)

Jesús escribe en el sueloSan Agustín decía: Ya que “la virginidad es un espléndido don de Dios en los santos, es preciso velar con suma diligencia, no sea que se corrompa por la soberbia. La guardiana de la virginidad es la caridad, pero el castillo de tal guardiana es la humildad” (ML 40, 415.426). (José María Iraburu)

El padre Solá habla del demonio (40)

El caso del exorcista, de la película «El Exorcista», es un caso real, sólo que en la película hicieron algunos cambios: 1º. No era una niña, sino un niño de unos 12 años. 2ª. Era protestante, y no católico. El demonio le cogía cuando jugaba a la guija. Los padres de él vieron cosas raras y se lo llevaron al pastor protestante, el pastor protestante los vio, lo miró y dijo «sí, es un caso de posesión diabólica». Y les dijo «miren, vayan allí abajo, en la misma calle más abajo, hay una iglesia católica. Allí se lo echarán al demonio”. Él no se atrevió, lo llevó a la iglesia católica. En la iglesia católica le echaron el diablo. Lo que no quiso hacer el pastor, lo hicieron ellos. Demuestra el poder que tiene Cristo como Dios, de poder echar al demonio por su cuenta. (P. Francisco de Paula Solá S.J.)

La munificencia

La munificencia es la virtud que nos inclina a emprender obras grandes, concediendo grandes medios económicos para realizarlas. Cuando estas grandes obras se hacen por soberbia o ambición, obviamente no es una virtud. Sí se sobrenaturaliza el deseo natural de grandezas, y en lugar de ir amontonando riquezas, se gasta generosamente en empresas grandes y nobles, en obras de arte, monumentos públicos, construcciones de iglesias, hospitales y universidades; en todo aquello que favorece al bien común, entonces es una virtud que nos hace vencer el apego natural que tenemos al dinero y el deseo de ir aumentando las propias riquezas. (Julián Jarabo Ruiz – AVE MARÍA)

La guerra Cristera

Calles llegó a intentar prohibir el culto cristiano, ordenó el cierre de las iglesias e incluso intentó crear una Iglesia «Patriótica» cismática. Ante esta tiranía anticristiana los católicos mexicanos, viendo que era imposible negociar con el gobierno, (algo que intentaron sin éxito) se alzaron en armas en varias zonas del país, como Oaxaca, Jalisco, Zacatecas o Guadalajara. La Guerra Cristera (Viva Cristo Rey era el lema de los «cristeros») fue una epopeya admirable de resistencia, heroísmo y martirio. Murieron 30.000 cristeros. La lucha más dura se dió en los estados de Jalisco y Michoacán, al norte del país, aunque la guerra afectó de hecho a la mayor parte de México. En 1926 y 1927 el Papa Pío XI declaró en varias ocasiones su admiración por los católicos mexicanos y deploró las leyes inicuas del gobierno, pero no llegó a aprobar la resistencia armada. (Javier Navascués Pérez)

Ignorancia religiosa

Pero no nos olvidemos, como nos dice Benedicto XVI que el tema fundamental de nuestra predicación ha de ser Jesucristo y que hemos de procurar instruir a nuestros fieles, porque la ignorancia religiosa, como consecuencia de la descristianización, es sencillamente horrorosa. En la homilía debemos procurar enseñar, pero recordemos siempre que la decimos en la Eucaristía y no debemos quitar protagonismo a ésta. (Pedro Trevijano, sacerdote)

Madre del que es el Alfa y Omega

Como faro en tormenta, enhiesta como torre resistente, es Nuestra Señora, la Virgen antes, durante y después del Parto, Reina del Cielo y de la Tierra porque es la Madre del que es el Alfa y la Omega, Señor de la Historia; brújula segura, por quien, mirándola y mirándonos en Ella -Espejo de Justicia-, nunca habremos de perder el Norte. Sólo por Ella y con Ella será posible quedarnos aún al pie de la Cruz cuando casi todos se hayan ido. (María Virginia)

New Age

La felicidad tal y como la entienden los budistas o Schopenhauer tiene vigencia hoy en día en la New Age, que no es otra cosa que un sincretismo de filosofías orientales que llegan a occidente a través de retiros budistas o pseudobudistas, del yoga, el mindfulness y de otras disciplinas que propugnan alcanzar la felicidad entendida como ese estado de paz interior que se alcanza cuando uno se siente en armonía con el cosmos y con uno mismo. Para el snob moderno, nada hay más cool que sentarse en la posición del loto y repetir mantras que son la nada. En cambio, arrodillarse ante el sagrario y rezar el rosario repitiendo avemarías… Eso, no: eso es muy aburrido y muy antiguo… (Pedro L. Llera)