Cristo humillado

Padre Manuel Martínez Cano, mCR.

Jesús - Pilatos«Aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón». Sí, aprendamos de Él. Aprendamos de Jesús en su vida oculta, en su vida pública, en su vida dolorosa, en su vida eucarística. Durante nueve meses se encerró en las purísimas entrañas de María Santísima. Nació en un pesebre, sobre un poco de paja y aquel Niño era el Hijo de Dios, igual al Padre y la Espíritu Santo, la Sabiduría increada. Fue circuncidado, huyó a Egipto, vivió escondido en una aldea de Galilea (Nazaret), aprendiz y obrero, pasó treinta años obedeciendo, Él que era el Amo del mundo.      

En su vida pública no cesó de practicar el olvido de sí mismo. Se rodeó de apóstoles ignorantes, de pecadores, publicanos y mostró preferencia por los que el mundo desprecia: pobres, afligidos, pecadores, niños, enfermos. Vivió de limosna y no tuvo casa propia siendo el Señor del mundo, se hizo criado de los hombres: «El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en redención de muchos» (Mateo 20, 28).

Jesús padeció terribles sufrimientos de tristeza, abatimiento y desmayo en el Huerto de los olivos, al verse cubierto con nuestros pecados. Entregado por Judas, abandonado de sus apóstoles, calumniado, tratado como loco, el pueblo lo desprecia prefiriendo a Barrabás. Condenado injustamente por Pilato, calla y se deja azotar, coronado de espinas y vilipendiado como rey de burlas. Se abraza a la cruz que ponen sobre sus hombros y se deja crucificar sin quejarse ni una sola vez. Junto a Él, crucificaron a dos bandidos. Y fue contado entre malhechores.

En su vida eucarística, el Señor perpetúa los ejemplos de su humildad. Porque Jesús está en el Sagrario más escondido que en el pesebre y en el Calvario. Y, sin embargo, en la Eucaristía Cristo consuela y conforta a los misioneros, a los mártires, a las vírgenes, a los matrimonios, a los hijos.

Y en la Eucaristía, Cristo es profanado y maltratado no sólo por sus enemigos, sino también por sus escogidos. Y en lugar de quejarse, no cesa de decirnos: «Venid a Mí todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré» (Mt 11, 28).

«El remedio es éste: Fijar la mirada en Tí, o Verbo Encarnado, clavado en la Cruz» (Santa Mª Magdalena de Pazzi). Sí, fijémonos en Nuestro Señor y en Nuestra Señora, porque, «Nuestra Señora no ama sino los lugares ahondados por la humildad, ennoblecidos por la simplicidad dilatados por la caridad, estaré muy a gusto al pie del pesebre y de la Cruz» (San Francisco de Sales).

Que con la Virgen Santísima, digamos siempre al Señor: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra». Porque eso es la humildad vivir esclavos de la voluntad de Dios, vivir para Dios. «Vivir sumergidos en humildad es vivir sumergidos en Dios» (Santa Isabel de la Trinidad). «Nada hay más sublime que la humildad ante Dios» (San Jerónimo).

Jesucristo dijo a Santa María Faustina Kowalska: “Una hora de meditación de Mi dolorosa Pasión tiene mayor mérito que un año entero de flagelaciones a sangre; la meditación de Mis dolorosas llagas es de gran provecho para ti y a Mí Me da una gran alegría. Me extraña que no hayas renunciado todavía completamente a tu propia voluntad, pero Me alegro enormemente de que este cambio se produzca durante los ejercicios espirituales».

¡Oh María! Madre de los humildes, rogad por mí.

San José, protector de las almas humildes rogad por mí.

San Miguel, que fuiste el primero en abatir el orgullo rogad por mí.

Todos los justos santificados por la humildad, rogad por mí.

Fidelidad mutua

San José y María matrimonio“Conservad, pues, esposos, un tierno, constante y cordial amor a vuestras esposas… Si queréis que os sean fieles vuestras esposas, enseñadles la lección con vuestro ejemplo. ¿Con qué cara queréis, decía S. Gregorio Nacianceno, pedir honestidad a vuestras mujeres, viviendo en deshonestidad vosotros?” – “Mas vosotras, mujeres, cuya honra está inseparablemente unida con la pureza y honestidad, conservad celosamente vuestra gloria, y no permitáis que disolución alguna, sea la que fuere, amancille la blancura de vuestra reputación. Temed cualquiera invasión, por pequeña que sea; nunca permitáis que os anden alrededor los galanteos; tened por sospechoso a cualquiera que entre alabando vuestra belleza y vuestra gracia…; pero, si a estas alabanzas añade algunos desprecios de vuestro marido, ése os ofende mucho, pues claro está que, no solamente quiere perderos, sino que os juzga ya medio perdida, y que ya está medio hecho el trato con el segundo comprador cuando se está disgustado con el primero”.

“Por esto las mujeres han de desear que sus maridos estén confitados con el azúcar de la devoción, porque el hombre sin devoción es un animal severo, áspero y duro; y los maridos también han de desear que sus mujeres sean devotas, porque la mujer sin devoción es sumamente frágil, y está expuesta a descaecer o mancillar su virtud”.

“Por lo demás, han de tener tanta condescendencia uno con otro, que jamás se enfaden los dos a un mismo tiempo, para que nunca haya disensión ni disputa”. Si uno de los dos se encolerizare, permanezca el otro tranquilo para que se firme la paz lo más pronto posible.

 

La Madre María Félix (8)

Año de la Misericordia

Mártir 1Una de las dificultades más frecuentes en la vida espiritual es la tentación de desesperanza ante nuestras propias caídas y limitaciones. La M. María Félix, que tenía una experiencia profundísima del amor y la misericordia del Señor, procuraba siempre, con la palabra y con el ejemplo, dirigir la mirada al Corazón de Cristo para experimentar su misericordia infinita. Así lo hace en esta carta dirigida a una joven religiosa el 7 de noviembre de 1961.

Pax Chrisri.

Muy amada Hermana:

Brevemente voy a glosar su carta del día 22 de octubre: «Tengo una confianza grande en Dios, pues solo Él es el que me ha de hacer santa, contando con mi correspondencia, que a veces es tan poco generosa. Aquí está el punto de todas mis negruras»…

Primera parte. Su confianza en Dios. La confianza está hecha de esperanza, de fe y de caridad, las tres virtudes teologales infusas. La confianza es también virtud infusa y el don de la confianza en Dios lo ha de agradecer, y agradecer mucho, que no es pequeño. Dios le ha de hacer santa. Dios ya la hace santa, Dios directamente y a través de sus instrumentos según su voluntad, y nosotras hemos de querer lo que Él quiere, como Él lo quiere y cuando Él lo quiera. Su correspondencia es necesaria, sin su correspondencia y voluntad decidida no hay santidad posible, pero su correspondencia, en tanto viva en naturaleza humana, necesariamente ha de ser imperfecta o, mejor dicho, nunca será tan grande como usted desea. San Pablo también se dolía de esta limitación humana y se han dolido todos los santos. Pero han sido santos porque han sido humildes y, a pesar de su limitación, no han huido de Dios y le han servido según las posibilidades humanas, que no son pocas cuando se actúan. Quiero decir: que usted ame mucho, que sea como niña chiquita en la presencia de Dios, que no se entristezca ni se apure, ni se sorprenda de sus debilidades. Que estas mismas debilidades sean escalera para subir más alto.

Todo es cuestión de humildad, de mansedumbre para consigo mismo. Dios lo ha hecho así. Usted no ha de querer ser de otro modo. La Virgen la ama así, y usted ha de esperar en Ella siendo así y porque es así. Tenga gran paz en su alma, mire más a Dios y contémplese un poco menos a usted, ni siquiera para hurgar en sus miserias. Esto no es constructivo. La miseria propia la apartamos como se aparta una mosca que sabemos ha de volver, pero que no nos ha de impedir nuestro propósito, y hemos de apartar la mosca con paciencia, con indiferencia de ella, atentas a nuestro trabajo, y nuestro trabajo es amar a Dios y al prójimo por amor de Dios, y hacer por Él algo grande en nuestra perfección y en la santificación de los demás. No me da tiempo de escribir más. Pida por mí. Escríbame siempre que quiera. Suya en Jesús y María.

María Félix, C.S.

 

Hemos leído 124

Pablo

El padre Solá habla del demonio (36)

Jesús en el desierto orandoAhora aquí viene una cuestión: ¿Por qué Dios permite esta existencia del diablo? Lo que hemos dicho al principio, aparte del misterio que es, y no hemos de pedir cuentas a Dios de lo que hace. Sabemos que lo que hace lo hace bien, por tanto no nos preocupemos, seamos buenos y no temamos a Dios, que Dios es mejor que nosotros, es más misericordioso y más bondadoso. Pero le permite eso para que se vea precisamente la eficacia de Dios y la existencia de Dios. (P. Francisco de Paula Solá S.J.)

La Nueva Jerusalén

Ante el día dichoso de la realización de la Nueva Jerusalén: «Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido, y el mar no existía ya. Y vi la ciudad santa, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo del lado de Dios, ataviada como una esposa que se engalana para su esposo. Oí una voz grande que del trono decía: he aquí el tabernáculo de Dios entre los hombres, y erigirá su tabernáculo entre ellos, y serán su pueblo y el mismo Dios será con ellos, enjugará las lágrimas de sus ojos y la muerte no existirá más, ni habrá duelo, ni gritos, ni trabajo, porque esto es ya pasado» (Ap 21, 1-4). (José Ricart Torrens, Pbro. – AVE MARÍA)

Pudor y castidad  (120)

El celibato ofrece un marco de oro para esa vida de oración y de predicación del Reino. El apóstol célibe, centrado exclusivamente en el amor de Cristo, encuentra la máxima fuerza y libertad para anunciar el Evangelio a los hombres. En cambio, el apóstol de vida afectiva vulnerable, llena de necesidades sentimentales, deseoso de triunfos y temeroso de persecuciones, está perdido para el servicio de la Verdad. Por eso la Iglesia ha querido unir el celibato al sacerdocio ministerial, viendo entre uno y otro un nexo de “múltiple conveniencia”, aunque no sea un vínculo esencial (PO 16; cf. Sacerd. coelib.17, 18, 21, 31, 35, 44). (José María Iraburu)

Trigo amontonado se pudre

Bien enseña santo Domingo de Guzmán que el “trigo amontonado se pudre”. La comunidad cristiana nace no para servirse a sí misma, sino para servir a los que están fuera de ella. El mandato queda explícito en Marcos 15, 15: “Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Nueva a toda la creación”; pero este anuncio debe estar sellado con el testimonio de la unidad. (Ángela Cabrera – VIDA SOBRENATURAL)

Antiguo Régimen

La revolución de las ideas y de los principios protagonizada por la Ilustración subvirtió el sistema de valores y creencias de un mundo que fue capaz de mantenerse en pie sobre el sistema estamental (el llamado Antiguo Régimen, con todas sus taras), como antes se había mantenido sobre el sistema esclavista romano. Si estos dos sistemas (no tan ajenos a nosotros como queremos creer) no fuesen parte de la cimentación de Europa, ésta no sería lo que es: que bien profunda e imborrable lleva su marca. Y si no formase también parte esencialísima de su cimentación el cristianismo, que vino a corregir los tremendos problemas de esos dos regímenes, Europa no sería lo que es. ¡Ni de lejos! (Custodio Ballester Bielsa, pbro.)

Yo soy la luz del mundo

La sustancia de la ley que Jesús vino a enseñar al mundo, es la contemplación y la imitación del mismo Jesús; por eso Él decía: yo soy la luz del mundo, y el que me sigue a mí no camina a oscuras. De ahí proviene que el Rosario sea una norma de vida cristiana, porque es una contemplación divina: la contemplación de Jesús y de María a los que el Eterno envió al mundo para salvarlo, y dar a los hombres un ejemplo de vida perfecta. (Josep Torras i Bages – CRISTIANDAD)

Acción de la masonería

Pensadores, políticos, figuras históricas, están esperando ser redescubiertas, pues los propios países hispanoamericanos las desconocen por acción de la masonería y la revolución que se han encargado de que no conozcan sus raíces. Es sorprendente descubrir que la inmensa mayoría de mexicanos desconoce siquiera la Guerra de los cristeros. El tradicionalismo español puede encontrar en Hispanoamérica como realidad material y en la Hispanidad como realidad espiritual, un resorte de rejuvenecimiento, de apertura armoniosa con los principios que representamos y fructífera en su proyección internacional, pero también en la reconstrucción en nuestra Patria. (Javier Barraycoa – AHORA-INFORMACIÓN)

Miguicas 177

Padre Martínez m.C.R.

Casulla de Miercoles de Ceniza* Quién niega que el hombre es un animal racional, que tiene alma espiritual, lo reduce a mero animal.

* La oración es imprescindible para vivir cristianamente, pero seremos santos en la medida que practiquemos las virtudes.

* Se dice que «Estamos en el fin de una civilización» a mi entender, es más bien propaganda mediática financiada por las oligarquías de poder.

* Vayas donde vayas siempre irás contigo mismo. No se trata de cambiar de ambiente, sino de purificar tu corazón, si quieres ser santo.

* Un lema carlista dice: «Ante Dios nunca serás héroe anónimo». Todos pasaremos por el juicio de Dios. Eterna felicidad o eterno sufrimiento.

* Para mi buen contradictor: el humanismo cristiano enseña que somos imágenes de Dios, llamados a convertirnos en hijos de Dios, por los méritos de Jesucristo.

* «Así pues, como elegidos de Dios, santos y amados, revestíos de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo» (Colosenses 3, 12-13)