San José y María matrimonio“Conservad, pues, esposos, un tierno, constante y cordial amor a vuestras esposas… Si queréis que os sean fieles vuestras esposas, enseñadles la lección con vuestro ejemplo. ¿Con qué cara queréis, decía S. Gregorio Nacianceno, pedir honestidad a vuestras mujeres, viviendo en deshonestidad vosotros?” – “Mas vosotras, mujeres, cuya honra está inseparablemente unida con la pureza y honestidad, conservad celosamente vuestra gloria, y no permitáis que disolución alguna, sea la que fuere, amancille la blancura de vuestra reputación. Temed cualquiera invasión, por pequeña que sea; nunca permitáis que os anden alrededor los galanteos; tened por sospechoso a cualquiera que entre alabando vuestra belleza y vuestra gracia…; pero, si a estas alabanzas añade algunos desprecios de vuestro marido, ése os ofende mucho, pues claro está que, no solamente quiere perderos, sino que os juzga ya medio perdida, y que ya está medio hecho el trato con el segundo comprador cuando se está disgustado con el primero”.

“Por esto las mujeres han de desear que sus maridos estén confitados con el azúcar de la devoción, porque el hombre sin devoción es un animal severo, áspero y duro; y los maridos también han de desear que sus mujeres sean devotas, porque la mujer sin devoción es sumamente frágil, y está expuesta a descaecer o mancillar su virtud”.

“Por lo demás, han de tener tanta condescendencia uno con otro, que jamás se enfaden los dos a un mismo tiempo, para que nunca haya disensión ni disputa”. Si uno de los dos se encolerizare, permanezca el otro tranquilo para que se firme la paz lo más pronto posible.