Año de la Misericordia

Mártir 1Una de las dificultades más frecuentes en la vida espiritual es la tentación de desesperanza ante nuestras propias caídas y limitaciones. La M. María Félix, que tenía una experiencia profundísima del amor y la misericordia del Señor, procuraba siempre, con la palabra y con el ejemplo, dirigir la mirada al Corazón de Cristo para experimentar su misericordia infinita. Así lo hace en esta carta dirigida a una joven religiosa el 7 de noviembre de 1961.

Pax Chrisri.

Muy amada Hermana:

Brevemente voy a glosar su carta del día 22 de octubre: “Tengo una confianza grande en Dios, pues solo Él es el que me ha de hacer santa, contando con mi correspondencia, que a veces es tan poco generosa. Aquí está el punto de todas mis negruras”…

Primera parte. Su confianza en Dios. La confianza está hecha de esperanza, de fe y de caridad, las tres virtudes teologales infusas. La confianza es también virtud infusa y el don de la confianza en Dios lo ha de agradecer, y agradecer mucho, que no es pequeño. Dios le ha de hacer santa. Dios ya la hace santa, Dios directamente y a través de sus instrumentos según su voluntad, y nosotras hemos de querer lo que Él quiere, como Él lo quiere y cuando Él lo quiera. Su correspondencia es necesaria, sin su correspondencia y voluntad decidida no hay santidad posible, pero su correspondencia, en tanto viva en naturaleza humana, necesariamente ha de ser imperfecta o, mejor dicho, nunca será tan grande como usted desea. San Pablo también se dolía de esta limitación humana y se han dolido todos los santos. Pero han sido santos porque han sido humildes y, a pesar de su limitación, no han huido de Dios y le han servido según las posibilidades humanas, que no son pocas cuando se actúan. Quiero decir: que usted ame mucho, que sea como niña chiquita en la presencia de Dios, que no se entristezca ni se apure, ni se sorprenda de sus debilidades. Que estas mismas debilidades sean escalera para subir más alto.

Todo es cuestión de humildad, de mansedumbre para consigo mismo. Dios lo ha hecho así. Usted no ha de querer ser de otro modo. La Virgen la ama así, y usted ha de esperar en Ella siendo así y porque es así. Tenga gran paz en su alma, mire más a Dios y contémplese un poco menos a usted, ni siquiera para hurgar en sus miserias. Esto no es constructivo. La miseria propia la apartamos como se aparta una mosca que sabemos ha de volver, pero que no nos ha de impedir nuestro propósito, y hemos de apartar la mosca con paciencia, con indiferencia de ella, atentas a nuestro trabajo, y nuestro trabajo es amar a Dios y al prójimo por amor de Dios, y hacer por Él algo grande en nuestra perfección y en la santificación de los demás. No me da tiempo de escribir más. Pida por mí. Escríbame siempre que quiera. Suya en Jesús y María.

María Félix, C.S.