Chispicas 202

Padre Martínez Cano, m.C.R.

San Ambrosio - Obispo de Milán* Nos olvidamos fácilmente que nada sucede en el mundo y en la Iglesia, que no esté sometido al gobierno divino. Vivimos en la historia de Dios.

* El capitalismo salvaje tiene sus cimientos en el democratismo. Los empresarios católicos, tienen sus cimientos en la Doctrina Social de la Iglesia.

* Marxistas, ateistas y tontolones dicen que los católicos sufrimos una alineación permanente. Ellos no cesan de adorar a un «futuro» que no existe.

* Cuando se dice que el matrimonio es cosa de tres es que en el matrimonio que vive Dios -vivir en gracia de Dios- viven del amor de Dios. Dios os ama y nosotros amamos a Dios.

* En nuestro blog «Contracorriente» hemos publicado el siguiente título «Doctrina Católica y homosexualidad».

Ternura

Carlos González Flórez

Sagrada Familia - NavidadRecientemente leí algo sobre «Evangelio de la ternura» y lo primero que se me ocurrió al leer esa frase es que hay quienes se ponen tiernos con la muerte de un animal, pero son incapaces de amar a su prójimo. Por otra parte, hay mucha gente buena que sufre profundamente ante la pobreza material y el dolor ajeno, llegando a veces a sufrir un síndrome de extrema ternura que les hace confundir la verdad con sus sentimientos. En mi opinión, el Evangelio no se debe apellidar con palabras que puedan significar un aditivo más o menos dulce.

Para algunos, hablar de un Evangelio de la Ternura es como si el Evangelio fuese interpretable de forma exclusivamente sentimental. Nada más lejos de la verdad.

No digo que el Evangelio no implique ternura, pues de hecho Jesús nos enseñó a rezar llamando Padre a Dios, pero también nos enseñó a llamar a otras cosas por su nombre, por ejemplo «sepulcros blanqueados» a los fariseos que olvidaban el precepto fundamental o «ladrones» a quienes utilizaban el templo para sus negocios. No hizo caricias a los mercaderes ni lisonjeó a los fariseos. Hablar de un Evangelio de ternura es algo que puede inducir a interpretaciones buenistas y eso no es bueno.

Buenistas son los que se niegan a ver un crimen en el aborto, o los que ven misericordia en ese descarte de ancianos y enfermos que es la eutanasia, o los que no reconocen los ataques a la infancia y a la familia desde la engañosa ideología de género, o los que llaman queridos hermanos masones a los que quieren cambiar la Doctrina de la Iglesia.

Amor es compartir lo mejor de nuestra vida. Amor es contribuir a la evangelización y a la cristianización de la sociedad, ayudando a los más necesitados a que superen situaciones de pobreza espiritual y material. Amor es, sobre todo, imitar a Cristo y eso es mucho más que ternura o cualquier otro sentimiento.

(El Pan de los Pobres)

Mojones 158

Montserrat

El consenso

San Nicolas de Bari - Patrón de los niñosSi la democracia es un género de convivencia basada en la dilucidación en común de la verdad, la práctica por sistema del consenso es radicalmente antidemocrática. El consenso es una técnica maniobrera útil para resolver de modo expeditivo y a cierto precio problemas que por la vía de la clarificación parlamentaria exigirían largos debates de final imprevisible. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

Obediencia

Obedecer al superior en todo lo que no se oponga a la fe y moral católica pero renovar cada día el firme propósito de negar la obediencia a quien quiera que sea, en lo que directa o indirectamente sea opuesto a la integridad del Catolicismo. Y no desmaye el que en tal situación se encontrare. Dios, que ve sus luchas, no le faltará con el auxilio conveniente. Hemos reparado que los buenos católicos de países liberales y de familias liberales suelen distinguirse, cuando son verdaderamente buenos, por cierto especial vigor y temple de espíritu. Es este el constante proceder de la gracia de Dios, que allí alienta con más firmeza donde más apurada y apretada ve la necesidad. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

La libertad negativa

Mas, como sostiene Castellano, la libertad negativa no resiste el orden, la voluntad de autodeterminación ve al orden como una negación de la libertad, tiende necesariamente a la anarquía, de modo que la sociedad es, en el fondo, un mal, una constricción -un límite- a la libre autodeterminación. Lo que lleva a una aporía: no aceptando ninguna norma fuera de la propia voluntad, ¿cómo se puede fundar un orden?, ¿cómo regular el concurso de mónadas autodeterminadas? (Juan Fernando Segovia – Verbo)

Frivolidad de la prensa

A propósito del movimiento de Solidaridad que se difunde cada vez más por todas las regiones y empieza a resonar con acentos vibrantes en Valencia y en Galicia, y la de las justas protestas con que Vizcaya se yergue contra el bárbaro centralismo que adula a la muchedumbre obrera, arrojada por obra de la economía liberal en el mercado de la concurrencia, mientras, por otro lado, atenta contra su riqueza y su industria no repuesta de la crisis reciente, algunos periódicos vuelven a hablar del regionalismo con esa frivolidad que parece característica de la que llaman gran prensa. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

Se duplican los kilovatios

Hay que recordar que la potencia eléctrica de origen hidráulico instalada en 1940 era 1.350.000 kilovatios mientras que en 1975 llegó a 12 millones de kilovatios, o sea, se decuplicó en 35 años gracias a las presas construidas. Desde 1956 pudimos exportar energía (2.333.000 kilovatios/hora en 1960 y más de un millón en 1974), mientras que ahora la importamos de las centrales nucleares francesas, amenazadoramente próximas a nuestras fronteras. (Gonzalo Fernández de la Mora – Razón Española)

Transformación en Jesús

Jesús, Vida mía, siento bien que me estás transformando en Ti, en lo secreto del alma donde los sentidos perciben muy poco. Oh Salvador mío, escóndeme entera en lo profundo de Tu Corazón y protégeme con Tus rayos de todo lo que me aleja de Ti. Te suplico, oh Jesús, que estos dos rayos que salieron de Tu Misericordiosísimo Corazón, alimenten continuamente mi alma. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

Edad Media

El libro que editó Rubén Peretó Rivas aparece en el momento adecuado: ha habido en los últimos años un aluvión de historias y reflexiones sobre la tolerancia ancladas en la modernidad, pues casi todas aceptan como punto de partida que la Edad Media fue intolerante o, para decirlo con el título del libro de Robert Ian Moore, fue una sociedad perseguidora u opresora, a persecuting society, caricatura que hace caso omiso de otros estudios -como los de John Christian Laursen y Cary Nederman, entre ellos- que vieron una real tolerancia más allá del velo de la persecución. Sirve así esta obra para rectificar un juicio injustificado. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

 

 

 

Por el Noroeste de España

Padre Manuel Martínez Cano mCR.

descargaParticipamos en la Solemne Vigilia Extraordinaria de Cristo Rey, en el Templo Nacional Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús, del Tibidabo. Santa Misa presidida por el cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, y unos veinte sacerdotes. Durante una hora, estuve oyendo confesiones.

La Iglesia estaba repleta de fieles. Muchos jóvenes y bastantes niños. Algunos de ellos, sentados en el suelo y apoyados en una columna, dormían plácidamente. Delante del confesionario, una joven madre, improvisó una cama con dos sillas para su hija. Jóvenes, mayores y niños despiertos, participaban con mucho fervor en la Santa Misa.

Terminadas las confesiones y, desde el confesionario di a dos niñas estampas del Niño Jesús. La más pequeña, de dos años, volvió, diez o doce veces al confesionario. Echaba su parlamento y se marchaba. En una ocasión puso en mi mano una medallita milagrosa, pero la cogió inmediatamente, con una pícara sonrisa.

A varios grupos de chicas, les pregunté: ¿Qué pasa esta noche en el Tibidabo que os habéis juntado las chicas más guapas de España? Sonreían. Y es verdad. Sus rostros reflejaban la pureza de sus almas. En los jóvenes y mayores se veía su serenidad, su piedad, su bondad. Los niños, angelicos del Cielo.

El señor cardenal, bajo palio con Cristo Eucaristía, salió a la explanada, desde donde bendijo a la ciudad de Barcelona. Volvimos al templo y un joven me dijo: «Padre, pase que vamos a cerrar la puerta”. Le pregunté si era hijo de tal matrimonio. Me dijo que sí. Sus padres me acogieron caritativamente en su casa hace unos cincuenta años.

En la Adoración Perpetua del Tibidabo, hay línea directa con el Cielo. Cristo está siempre acompañado por sus adoradores. De santos lugares como éste, salen muchas gracias para la conversión de los pecadores, sacar almas del purgatorio y gracias especiales ¡Viva Jesús Sacramentado! ¡Viva y de todos sea amado!

Volvimos a casa a las dos de la noche. A las siete de la mañana, tocan la campana para levantarnos. Hoy tenemos Cenáculo de oración y convivencia. Solemnidad de Cristo Rey del Universo.

He cambiado de opinión. En lugar de explicar cómo se desarrolló nuestro Cenáculo, recordando las palabras del Obispo Don José Guerra Campos, os ofrezco unas citas de los Santos Padres. Nuestro obispo, decía que no se enseñaba, que no se predicaba la doctrina Social y Política de la Iglesia. Que había mucha ignorancia hasta en los eclesiásticos.

León XIII enseña que Cristo es «Rey y Señor de todo el Universo».

Con las siguientes palabras que hacemos nuestras: «El poder de Cristo se extiende no sólo sobre los pueblos católicos y sobre aquellos que, por haber recibido el bautismo, pertenecen de derecho a la Iglesia, aunque el error los tenga esclavizados o el cisma los separe de la caridad, sino que comprende también a cuantos no participan de la fe cristiana, de tal manera que bajo la potestad de Jesús se halla todo el género humano».

San Pío X, en el documento que condena el movimiento «Le sillón», abanderado de la democracia moderna, dice: «No se levantará la sociedad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos, no; la civilización no está por inventar, ni la ciudad nueva por construir en las nubes. Ha existido, existe; es la civilización cristiana, es la ciudad católica. No se trata más que de instaurarla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques siempre nuevos de la utopía malsana de la revolución y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo» (Notre charge apostolique, 11).

El Papa Pío XI comienza la encíclica “Quas Primas” haciendo: «dos claras afirmaciones: El mundo ha sufrido y sufre este diluvio de males porque la inmensa mayoría de la humanidad ha rechazado a Jesucristo y su santísima Ley en la vida privada, en la vida de familia y en la vida pública del Estado; y es imposible toda esperanza segura de una paz internacional verdadera mientras los individuos y los Estados nieguen obstinadamente el reinado de nuestro Salvador. Por esto, advertimos entonces que la paz de Cristo hay que buscarla en el reino de Cristo» (Quas Primas, nº 2).

Pío XII, al iniciar su pontificado, declaró: «Aprovechando de buena gana esta oportunidad, Nos queremos que el culto debido al Rey de reyes y al Señor de los señores sea como la plegaria introductoria a nuestro pontificado, cumpliendo así los deseos de mi predecesor» (Summi Pontificatus, 2).

La doctrina de la realeza de Cristo está muy presente en los documentos del Concilio Vaticano II: «La Iglesia ha nacido con este fin: propagar el reino de Cristo en toda la tierra para gloria de Dios Padre, y hacer así a todos los hombres partícipes de la redención salvadora y por medio de ellos ordenar realmente todo el universo a Cristo» (Apostolicam actuositantem, 2).

“… el aspecto más siniestramente típico de la época moderna consiste en la absurda tentativa de querer reconstruir un orden temporal sólido y fecundo prescindiendo de Dios, único fundamento en que puede sostenerse”… “Sin embargo, la experiencia cotidiana, en medio de los desengaños más amargos y aun a veces entre formas sangrientas, sigue atestiguando lo que afirma el Libro inspirado: «Si el Señor no construye la casa, en vano se afanan los que la edifican» San Juan XXIII, Encíclica Mater et Magistra (217; 15-V-61).

En su primera homilía como Papa, San Juan Pablo II dijo: «Hermanos y hermanas, no tengáis miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad, ayudad al Papa y a todos los que quieran servir a Cristo. En nuestro conocimiento y, con la potestad de Cristo, servid al hombre y a la humanidad entera. No temáis. Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo. Abrid a su potestad salvadora los confines de los Estados, tanto los sistemas económicos como los políticos, los campos extensos de la cultura, de la civilización y del desarrollo. No temáis».

Pensamientos

Madre María Félix. Fundadora de la Compañía del Salvador

  • Jesucristo sentado en el tronoNi un milímetro quisiera desviarme del camino que señala la Iglesia.

(Escritos Autobiográficos, 1940)

  • La Iglesia es la obra de Jesucristo, mi Señor. Es la obra de mis amores, y mil vidas daría por Ella, porque es de Jesús.

(Apuntes, 1941)

  • Que la entrega sea según el espíritu de la Iglesia, para utilidad de la misma Iglesia y mayor gloria de Dios.

(Ejercicios Espirituales, 1942)

  • En Roma sentí mucha consolación ante el Papa: sólo quería ver en Él al Vicario de Jesucristo, al Cristo visible, al cual hago profesión de servir fidelísimamente como único empeño en mi vida; al Cristo visible de nuestro voto de obediencia.

(Viaje a Roma, 1959)

  • Aprender a mirar a la Iglesia como Madre. Iglesia Jerárquica real. Ilusos son los que quieren hacer una Iglesia «santa» y destruir la real.

(Ejercicios Espirituales, 1979)

  • Tu mayor gloria, el servicio a la Iglesia, amarte con toda mi alma. Llevarte a muchas almas es lo que me pedías, y yo lo deseaba y lo deseo.

(Ejercicios Espirituales, 1988)