vaticanoPapa Francisco

Misionariedad y pastoralidad. La misionariedad es lo que hace y muestra a la curia fértil y fecunda; es prueba de la eficacia, la capacidad y la autenticidad de nuestro obrar. La fe es un don, pero la medida de nuestra fe se demuestra también por nuestra aptitud para comunicarla. Todo bautizado es misionero de la Buena Noticia ante todo con su vida, su trabajo y con su gozoso y convencido testimonio. La pastoralidad sana es una virtud indispensable de modo especial para cada sacerdote. Es la búsqueda cotidiana de seguir al Buen Pastor que cuida de sus ovejas y da su vida para salvar la vida de los demás. Es la medida de nuestra actividad curial y sacerdotal. Sin estas dos alas nunca podremos volar ni tampoco alcanzar la bienaventuranza del “siervo fiel”. (Mt 25, 14-30)

Cardenal Gerhard Ludwig

Las consecuencias pastorales de una adecuada concepción y actuación de las conferencias episcopales son evidentes. El papa Francisco ha querido dar un signo en tal sentido al promulgar las normas sobre los procedimientos para declarar la nulidad del vínculo matrimonial, atribuyendo, como es de propia naturaleza, a los obispos diocesanos un papel esencial en la decisión de estas delicadas cuestiones y haciendo así más cercano a los que sufren en este ámbito, la persona y la figura del obispo.

Cardenal Fernando Filoni

¿Y AQUÍ? En Vietnam, la práctica religiosa es alta (80-93%) no sólo el domingo, sino los días de la semana. Los fieles muestran un interés especial en la Palabra de Dios y el estudio del catecismo. Por esta parte están dispuestos a contribuir con sus propios esfuerzos y con sus habilidades en la construcción y desarrollo de la Iglesia en el país.

Cardenal Leonardo Sandri

Es un gran deseo que Oriente Medio no se quede sin cristianos: sería otro Oriente Medio, no conforme a una identidad histórica y a toda la riqueza que representa la presencia cristiana en esa región.

Arzobispo Juan José Omella

La benevolencia de Dios se nos presenta, se nos hace cercana y nos ilumina a través de Jesús y su Evangelio, “porque Él es la puerta que nos conduce hacia el Padre”. A través de los relatos de san Lucas, la misericordia de Dios se hace misericordia humana en Jesús. Esto es lo que distingue a los cristianos en su forma de entender a los hombres como prójimos y como hermanos. Por eso el Evangelio nos dice: “Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo”. (Lc. 6, 36)