hitoIsabel

La Virgen y los religiosos

Porque los consejos, abrazados voluntariamente según la personal vocación de cada uno, contribuyen no poco a la purificación del corazón y a la libertad espiritual, estimulan continuamente el fervor de la caridad y, sobre todo, como demuestra el ejemplo de tantos santos fundadores, son capaces de asemejar más al cristiano con el género de vida virginal y pobre que Cristo Señor escogió para sí y que abrazó su Madre, la Virgen.

Así, pues, al celebrar el sacrificio eucarístico es cuando mejor nos unimos al culto de la Iglesia celestial, entrando en comunión y venerando la memoria, primeramente, de la gloriosa siempre Virgen María, más también del bienaventurado José, de los bienaventurados Apóstoles, de los mártires y de todos los santos. (Lumen Gentium 46-50)

La mujer

Edith Stein

Si nos asomamos tras los muros de los claustros, vemos que allí tampoco el común de las religiosas está a la altura del ideal. Ciertamente se han dado en todos los tiempos religiosas que se han mostrado conscientes de toda la importancia de sus votos o que estaban dispuestas al sacrificio total en el primer ardor juvenil, pero no pudieron perseverar: su existencia se convierte en la mayor parte de los casos en tormento y carga para la comunidad. A esto se agregan las dificultades que las condiciones de la vida moderna han traído consigo: la doble actividad de la religiosa, que al mismo tiempo como enfermera, maestra o asistente social debe mantenerse a la altura de los retos del momento presente y debe cumplir con los deberes de su orden. Muy a menudo sucede que, como en la esposa y madre que debe ganar el sustento, bajo un peso ingente se pierde la recta actitud del alma.

El orden social es de Dios

No, también el orden social es de Dios. No hay tierra de nadie en las actividades ni en los planos de la política, de la cultura, de la economía. Aunque en sí tengan autonomía estas actividades, jamás son independientes de Dios. El cristiano debe santificarse en su vida personal, familiar, profesional. Pero, también, en la órbita de sus posibilidades, debe proyectarse a la vida social. Porque sin Jesucristo, ni la política, ni la cultura, ni la economía, solucionan los problemas humanos, antes bien los agravan y los complican. Pío XII lo recordó el 13 de abril de 1953, con palabras que restallan como un desafío permanente: Mirad bien, desde que la humanidad ha efectuado su progresiva apostasía lejos de Jesús, muchos maestros han pretendido sustituirse a Él para instruirla y guiarla; muchos constructores han tratado de suministrarle las estructuras necesarias; muchos médicos se han empleado en curarle las enfermedades y llagas. Pero todos, al fin, se han encontrado delante de la humanidad desorientada, desanimada, sin fuerza. Sin embargo, es necesario, con tanta mayor premura, llevar a los hombres a la persuasión de que hay un único maestro, que es Cristo. (Mt. 23, 11). (Mn. José Ricart Torrens)

Santa Mónica. Cualidades femeninas

En el trato con su esposo nos describe la sabiduría de esta mujer extraordinaria. No sólo toleraba sus infidelidades conyugales, hasta el punto que jamás tuvo con él sobre esto la menor queja, sino que sabía llevarle y aguantaba su carácter duro y colérico. Sus amigas se extrañaban de que siendo su marido tan violento, no apareciera nunca con cardenales en el rostro o con ojos amoratados, como aparecían otras con maridos parecidos. Y es que cuando tronaba en casa, ella se callaba; y cuando había pasado la tormenta, en tiempo oportuno, venían las explicaciones.

¡Magnífico ejemplo! Le debían seguir todas las mujeres. Así triunfarían. ¡Cualidades femeninas!: dulzura, suavidad, cariño, intuición, ternura, delicadeza, bondad, religiosidad… A lo bruto, más brutos serán ellos. Además, los hombres son nobles y sinceros, y casi siempre se darán a razones. Ahí, superan a las mujeres. ¿Qué duda cabe que el hombre es más noble y sincero que la mujer, y que ellas son más lagartas? (P. Jesús González-Quevedo, s.j.)

Estudiar a fondo

En su Discurso a la Comisión Pontificia para América Latina de 7 de diciembre de 1989, San Juan Pablo II indicaba: “Hay que estudiar a fondo en qué consiste esta nueva evangelización, ver su alcance, su contenido doctrinal e implicaciones pastorales; determinar los métodos más apropiados para los tiempos que vivimos; buscar una expresión que la acerque a la vida y a las necesidades de los hombres, sin que por ello pierda nada de su autenticidad y fidelidad a la doctrina de Jesús y a la Tradición de la Iglesia”.

No está en absoluto de más señalar lo que la Iglesia considera que es evangelizar, si bien de manera ciertamente somera y fijándonos con prioridad en aquellos aspectos que más nos afectan y más nos interesan. Sobre todo cuando la evangelización tiene cierta conexión con la Contrarrevolución como trataremos de mostrar. (Estanislao Cantero – Verbo)

 

 

 

 

Realidad no frivolidad

Debemos también ver señales positivas en la sociedad contemporánea. Esto no significa obviamente caer en un frívolo optimismo alejado de la realidad, como vemos en el Cándido. Debemos ser capaces de discernir las pequeñas o grandes gracias que el Señor nos envía en medio de la tierra desolada por la que caminamos. Sería muy peligroso y, más aún, pondría en peligro nuestra salvación, el ser dominados por un espíritu totalmente negativo que se niegue a ver las pequeñas señales de esperanza que nos envía el Señor. Semejante espíritu negativo podría llevarnos a la desesperación. Podría llevarnos a un celo amargo que haría más mal que bien. Esto sería también nocivo para la formación de nuestros hijos, y podría incluso llevarlos a perder la fe, porque se preguntarían, sabiendo que existe un Señor providente y bueno, por qué Él no viene a ayudarnos. (Ignacio Barreiro Carámbula – Verbo)

Homosexualidad y esperanza

Debe notarse que casi sin excepción, aquellos que consideran la terapia como contraria a la ética, también rechazan la abstinencia de actividad sexual extramatrimonial, como una meta mínima (Barrett 1996) y entre los terapeutas que aceptan los actos homosexuales como normales, son muchos los que no encuentran nada malo en la infidelidad dentro de relaciones comprometidas (Nelson 1982), contactos sexuales anónimos, promiscuidad general, auto-erotismo (Saghir 1973), sadomasoquismo, y varias parafilias. Algunos llegan a propiciar la reducción de restricciones sobre relaciones sexuales entre adultos y menores (Mirkin 1999) o niegan el impacto psicológico negativo del abuso sexual de niños. (Rind 1998, Smith 1988). (Asociación Médica Católica – AMCA)

La pureza luz y fuerza suprema

EI místico Ruysbroeck escribe: “La pureza es la luz del hombre interior. Es la fuerza suprema, que cierra el corazón a las cosas de aquí abajo, y lo abre para las que son celestiales”. San Juan de Ávila escribe: “El que es casto agradezca a Dios la gracia que le hace, y viva con temor y temblor por no caer él, y ayude a levantar al caído, compadeciéndose de él y no despreciándolo”.

Del Kempis son estas expresiones: “No hay edad, ni sexo que pueda proceder con ligereza en lo tocante a la castidad”.

“Toda precaución es poca para el que quiera perseverar en la castidad y defenderla. Jamás, ni por dentro ni por fuera, se dejará el menor portillo abierto al astuto tentador”.

“Nada eleva tanto al hombre sobre su propia flaqueza como la virtud de la castidad, que hace violencia al mismo cielo”. (Jaime Solá Grané – La castidad, ayer y hoy)