viacrucisMeditaciones del Padre Giovanni Salerno, msp

4ª estación: Jesús se encuentra con su Madre

V/. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.

R/. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum.

V/. Te adoramos, Cristo Señor, y te bendecimos.

R/. Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo.

Del Evangelio según Lucas (2, 34-35.51)

Su padre y su madre (de Jesús) estaban admirados de lo que se decía de él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones”. (…) Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón.

Pienso que para Jesús ha sido un gran consuelo encontrarse con su madre, María. En la Cordillera he encontrado a muchísimos niños que, antes de que tuvieran el uso de razón, habían sido quitados a sus madres por el “dueño” del pueblo, y a menudo habían sido vendidos bajo el “disfraz” de la adopción. Otros eran arrancados a sus padres por los patronos y esclavizados.

He oído el llanto de numerosos muchachos que querían conocer a su madre, cuyas huellas sin embargo era imposible encontrar. Por eso nos hemos esforzado por darles a conocer a María, la Madre de todos los hombres, pero sobre todo de los huérfanos.

Sólo en poquísimos casos hemos logrado encontrar a la mamá de unos niños que, abandonados ya desde el primer día de nacidos, han crecido en nuestras Casas y en nuestra “Ciudad de los Muchachos” durante quince o dieciséis años. No puedes imaginar la alegría, no sólo de estos hijos al reencontrarse con su mamá, sino también de nosotros, los misioneros, por haber podido hacer realidad ese reencuentro.

Es de veras un gran privilegio ser misioneros, porque Jesús quiere servirse de tus labios, de tus manos y de tus pies, de todo lo que tú eres, para llevar el Evangelio a los pobres, para llevarles la fuente de una alegría sin fin.

Padre nuestro…

Pro peccatis suae gentis
vidit lesum in tormentis
et flagellis subditum.

Vidit suum dulcem Natum
moriendo desoLatum
dum emisit spiritum.

Por los pecados de su pueblo
vio a Jesús en los tormentos
y sometido a los azotes.

Vio a su dulce Hijo
morir en la desolación
al expirar.

Santa Madre, yo te ruego:
¡graba aquí en mi corazón
las heridas del Señor!

O también:

V/. Señor, pequé: ten misericordia de mí.

R/. Pecamos, y nos pesa: ten misericordia de nosotros.