padre canoMartínez Cano, m.C.R.

Podemos vivir amando siempre a Dios y al prójimo. El amor no tiene límites ni en la tierra ni en el Cielo. El amor es infinito. Dios es amor. Y Dios quiere que le amemos como el más cariñoso de los padres.

Dios quiere que nos amemos unos a los otros como Él nos ama. A todos. También a nuestros enemigos. Que recemos y nos sacrifiquemos unos por otros para seguir viviendo eternamente amándonos. ¡Siempre!

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Me ha contado una antigua alumna, que un día llamaron a una compañera a quirófanos para aprender a hacer autopsia.

Al entrar al quirófano vio a dos niños abortados. Su compañera de estudios, sintió tal impacto que salió inmediatamente llorando. Nadie consiguió que dejara de llorar.

Llegó a su casa llorando abrazó a su madre. Sus primeras palabras: ¡Qué horror si para esto es la medicina!

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Hay una guerra invisible que no cesa. La guerra contra nuestros afectos desordenados, nuestra soberbia, nuestros egoísmos… una guerra a muerte contra los enemigos del alma, el mundo, el demonio y la carne.

No tengáis miedo nos dice Cristo. No tengamos miedo. Combatamos los nobles combates de la fe contra el enemigo de la Iglesia de Cristo. Cruzadas y cruzados de Cristo. Él está siempre con nosotros.

Militemos bajo la bandera de Cristo Rey siempre bajo el cuidado maternal de la Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra. Ella es la causa de nuestra alegría. Ahora en la tierra y eternamente en el Cielo.

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Los ciudadanos de las democracias modernas se tragan círculos – cuadros que pervierten la inteligencia y corrompen la voluntad.

Dicen que un niño en las entrañas de su madre, no es una persona humana. Es un monstruo, enemigo de la mujer, al que se debe matar antes que él mate a su madre.

El marido es otro monstruo que se ha destruir sicológicamente. Para convivir con otro hombre menos monstruo, más democratista y más bestia.

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Vinieron a vernos tres antiguos alumnos que estudian en la universidad. Estuvieron muchos años en el colegio. A la chica le dije: estás muy guapa ¡bellísima! Inclinó la cabeza. Le dije: los chicos también son guapísimos. Lo ratificó moviendo la cabeza varias veces.

¿Sabéis por qué estáis tan alegres, simpáticos y atrayentes? Porque no os habéis dejado arrastrar por el mundo de vicios y corrupciones que nos envuelven. Seguir rezando cada día.

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Si adaptarse a los signos de los tiempos es mundanizarse, abandonar la Tradición de la Iglesia y las tradiciones de los pueblos; si es imponer los caprichos y desórdenes particulares, eso se llama borreguismo y totalitarismo.

Colaborar con el democratismo libertario, abortista, divorcista… es, sencillamente, militar bajo la bandera de Satanás.

Cristo nos llama y nos dice: Sed perfectos como nuestro Padre es perfecto.

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La llamada “voluntad general” es un cuento salido de los fondos bajos del resentimiento y la soberbia.

La voluntad no es general. Es un don que Dios nos da para hacer el bien y evitar el mal. Someter la propia voluntad a esa llamada voluntad general es aberrante.

Si no quieres que haya abortos en España ¿por qué votas a partidos abortistas?