La Beata Ana María Taigi nació en Siena e l 29 de mayo de 1769. Por razones eco nómicas, sus padres Luigi Giannetti y María Masi se trasladaron a Roma.

En la ciudad eterna fue encomendada a las Religiosas Maestras Pías Filippini donde por espacio de dos años recibió una completa formación. Para ayudar a sus padres que estaban necesitados, aceptó diferentes trabajos, hasta el oficio de camarera.

Siendo aún joven se casó con Domenico Taigi, hombre piadoso pero de carácter difícil y rudo. Ana María no le daba importancia a esto y se fijaba principalmente en lo que tenía de virtud. De este modo, siendo ella de modales finísimos, tuvo la oportunidad de ejercitar continuamente la paciencia y la caridad por espacio de 49 años.

Su matrimonio lo vivió de acuerdo a los elevados principios cristianos. Conociendo todo su profundo valor ético-social y considerándolo sencillamente como una altísima vocación recibida, donde Dios ocupaba el puesto de preferencia. Dócil siempre a su marido, evitaba en lo posible irritarlo y turbar la paz del hogar. Sobria y hacendosa, no permitió que faltase nada a su familia y, en la medida de sus posibilidades, fue muy generosa con los pobres.

Tuvo siete hijos, de los cuales tres murieron aún en tierna edad, llegando a la edad adulta solamente dos hijos y dos hijas. Les dio una educación civil y religiosa muy esmerada y completa.

Ya desde niña aprendió a corresponder a la gracia y comenzó a vivir una vida espiritual intensa. Tenía un sólo deseo: amar a Dios y servirlo en todo; una sola preocupación: evitar hasta la sombra de cualquier imperfección voluntaria. Fue devotísima de la SS. Trinidad, de Jesús Sacramentado y de la Pasión del Señor; nutrió también una tiernísima devoción a la Virgen.

Abrazada la Orden Secular Trinitaria el 26 de diciembre de 1808, cumplió a la perfección sus obligaciones y se convirtió en una grande adoradora de la SS. Trinidad. Dios la enriqueció con muchos dones carismáticos: entre todos ellos destaca el de un sol luminoso que por espacio de 47 años brilló ante su rostro y en él veía todo lo que sucedía en el mundo y el estado de cada alma en vida y en muerte.

Voló al Paraíso el 9 de junio de 1837; fue Beatificada el 30 de mayo de 1920. Su cuerpo se conserva en Roma en la Basílica de S. Crisógono en una artística urna.

Triduo a la Beata Ana María Taigi

Oh Beata Ana María Taigi, por aquella humilde sumisión con que creíste y adoraste el augusto misterio de Dios Trino y Uno, alcánzame de la SS. Trinidad la gracia que confiadamente suplico.

Padre Nuestro y Gloria.

Oh Beata Ana María Taigi, por el grande amor y tierna piedad con que honraste los misterios de la vida de Jesús, alcánzame de Él la gracia que vivamente suplico.

Padre Nuestro y Gloria.

O h Beata Ana María Taigi, por vuestra filial devoción hacia la Virgen María, alcánzame de Ella la gracia que humildemente suplico.

Padre Nuestro y Gloria.