Me llamo Francisco. Mi familia y yo vivimos en Pachuca, Hidalgo, México. Hace unos años mi hermana Eva fue atropellada por un camión. Como consecuencia del accidente, tuvo, fractura craneoencefálica con pérdida de masa cerebral, desgarro total de la piel de las dos piernas y choque hipovolémico (disminución brutal del volumen sanguíneo). Con esas lesiones y el sangrar tan intenso, el pronóstico esperado era la muerte. El primer milagro que recibimos, fue que uno de los mejores neurocirujanos del país accedió a operarla esa misma noche… Mi hermana tuvo una larga estancia en el hospital pasando por múltiples cirugías. Como familia vivimos momentos de mucha angustia y desesperación desde que nos informaron del accidente, pero nuestra Señora de Lourdes nos acompañó. Momentos después de ser informados del estado crítico de mi hermana, recordé que un amigo me había regalado una estampa con la imagen de la Virgen de Lourdes, que había comprado en su visita al Santuario. Con mucha devoción y confianza nos encomendamos a la Virgen, y rezamos frecuentemente la oración, además, depositaba vía internet, nuestra intención de oración cada vez que fue intervenida quirúrgicamente. La recuperación fue muy difícil y fatigosa. Finalmente mi hermana, milagrosamente, no tuvo ninguna secuela grave derivada del accidente, contrariamente a lo que dijo el neurocirujano de que tendría consecuencias irreversibles. Ahora mi hermana trabaja, se traslada y lleva una vida completamente normal. Todo esto se lo debemos a Dios nuestro Señor y a la intercesión de María en su advocación de Lourdes. Dios los bendiga y los fortalezca para seguir con éste trabajo espiritual que nos ha ayudado a tantas personas.

Francisco Solano (México)