Isabel

La mujer

Edith Stein

Me parece que el alma femenina vive más fuertemente en todas las partes del cuerpo y está presente y se encuentra en el interior de todo lo que le sucede, mientras que en el hombre, cuyo cuerpo es más fuerte, tiene el carácter de instrumento de trabajo que le sirve en su actividad y que lleva una lejanía de sí. Esto concuerda con el destino de la mujer a la maternidad. La tarea de recibir dentro de sí a un ser vivo que se hace y crece, de albergarlo y nutrirlo, condiciona una cierta determinación en sí misma y el proceso misterioso de la formación de una nueva criatura en el organismo materno es una unidad tan íntima de lo anímico y corporal, que se entiende bien que esta unidad pertenece a la impresión de toda la naturaleza femenina.

Ascética del Evangelio

Se dice que la pedagogía moderna exige nuevas modalidades en la disciplina y métodos de formación eclesiástica. Pero la ascética del Evangelio pide, en todo tiempo, la huida de las ocasiones, la guarda de los sentidos, la oración mental, la mortificación. Si la mundanidad en sus diversas expresiones tiene vía libre en los seminarios y en ellos se cultivan experiencias qué ponen en peligro normal la vida de los jóvenes, en esto y no en teorías capciosas está la causa de las defecciones y progresivo descenso vocacional. (ASOCIACIÓN DE SACERDOTES Y RELIGIOSOS DE SAN ANTONIO Mª CLARET)

Partidos y oligarcas

Lo cierto es, que los partidos de cualquier tipo dependen de los oligarcas que los dirigen: de sus principios o ideas, de sus gustos, sus amistades, afectos, simpatías y antipatías, aficiones, intereses en sentido amplio y materiales en sentido concreto, etc. Si se trata de partidos únicos o prácticamente únicos, el jefe -Stalin, Hitler…- decide sin más. Si se trata de partidos consensuados, deben sopesar todo eso con los oligarcas de los otros partidos. (Dalmacio Negro – VERBO)

Ateísmo practico

En vano el hombre levantará la mirada a las alturas y descubrirá con facilidad unas pocas leyes fundamentales, poderosísimas, dadas al mundo sideral por Dios, comprobará que el universo está y se mueve en un orden maravilloso; en vano meditará sobre la ley moral de los Diez Mandamientos, sublime sabiduría. El hombre se deja llevar por el ateísmo práctico. “Si Dios no existe debo cumplir las leyes que los hombres voluntariamente nos hemos impuesto para gozar más y mejor del Estado de Bienestar”. (Jaime Solá Grané – CASTIGOS DE DIOS)

España no existió

Así se puede leer bajo diversas firmas que no ha habido nación ni Estado “españoles”, no solo en el siglo VII, sino tampoco en los siglos XVI, XVII e incluso XVIII. El nacimiento de España en tanto que nación se remontaría, según los prejuicios de ciertos ideólogos, no a la Casa de Austria, en el siglo XVI, ni a la de los Barbones, en el siglo XVIII, sino a las monarquías constitucionales del siglo XIX, a la constitución de la II República (1931) o incluso a la de la actual monarquía parlamentaria (1978). Para los espíritus más febriles nunca hubo nación española ni imperio español y el término España sería solo utilizado por costumbre o por comodidad. (Traducción hecha por Maite Vaquero Oroquieta – RAZÓN ESPAÑOLA)

Soberanía legitimada

Maistre, que aceptó la palabra soberanía y fue defensor de la soberanía absoluta, sin embargo no compartió su sentido pues la presuponía legitimada, es decir, “en su ejercicio legítimo”, dentro de su esfera de competencia y, por ello, limitada por las leyes fundamentales, las leyes del reino, los estados generales y los parlamentos. “La esencia de la ley fundamental -añadía- es que nadie tiene el derecho de abolirla”. El soberano no estaba, pues, por encima de las leyes fundamentales. El rey estaba sujeto, además, por las leyes que él hubiera dictado. (Estanislao Cantero – VERBO)

Bandas políticas

Por lo tanto, la nación no es la mera suma aritmética de sus individuos, sino la integración de sus instituciones. Y un ensayista tan conocido como Arnold J. Toynbee, escribió: “¿Y es democrático el sistema de partidos en que se basa el Gobierno parlamentario? ¿No nos hallamos, acaso, ante una conspiración -montada por bandas políticas muy bien organizadas y financiadas- cuyo objetivo es privar al electorado de sus derechos constitucionales a elegir a sus representantes con toda libertad?”. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)