Montserrat

Nuestra única esperanza

“Oh Santa Hostia, nuestra única esperanza entre las mentiras y las traiciones. Oh Santa Hostia, nuestra única esperanza entre las tinieblas y la impiedad que sumergen la tierra. Oh Santa Hostia, nuestra única esperanza entre la nostalgia y el dolor, en el que nadie nos comprende. Oh Santa Hostia, nuestra única esperanza entre las fatigas y la vida gris de todos los días. Oh Santa Hostia, nuestra única esperanza cuando nuestras ilusiones y nuestros esfuerzos se esfuman. Oh Santa Hostia, nuestra única esperanza entre los golpes de los enemigos y los esfuerzos del infierno.” Santa Faustina Kowalska, Diario de Santa Faustina Kowalska, nº 356.

Potestad absoluta

“La potestad absoluta, directa y total sobre el Estado no la ha sostenido nunca la Iglesia, aunque, interpretando torcidamente frases de documentos medievales y exhumando las exageraciones de escritores de mediana categoría o alegatos sombríos y pesimistas de una época decadente como el De Plantu Ecclesiae, haya querido la mala fe sostener lo contrario, y precisamente para traspasar esa potestad absoluta del Estado a fin de que la ejerciese directa y total sobre la Iglesia.” Juan Vázquez de Mella, El Verbo de la Tradición, p. 75.

La misericordia de Cervantes

“Entre los consejos que don Quijote dirige a Sancho, cuando su escudero ya se apresta a ser gobernador de la ínsula Barataria, leemos: «Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia ». Con esta máxima Cervantes no contrapone misericordia y justicia, ni cree que la primera deba anular a la segunda, sino que (además de condenar la prevaricación) establece que la justicia debe ser dulcificada por la misericordia. Cervantes habla de «doblar» la vara de la justicia, no de quebrarla; postula que la misericordia suavice la aplicación de la justicia, no que se anteponga a ella, bajo la forma de un perdón discrecional” Juan Manuel de Prada, Revista Verbo, nº 547-548, agosto-septiembre-octubre 2016, p. 577.

Criterio liberal

“Que el librepensador sea un monarca, con sus ministros responsables, o que lo sea un ministro responsable, con sus Cuerpos colegisladores, para el efecto es igual. En uno y otro caso anda aquélla informada por el criterio librepensador, y de consiguiente liberal. Que tenga o no tenga, por sus miras, aherrojada la prensa; que azote por cualquier nonada al país; que rija con vara de hierro a sus vasallos, podrá no ser libre aquel mísero país, pero será perfectamente liberal Tales fueron los antiguos imperios asiáticos; tales varias modernas monarquías; tal el Imperio alemán de hoy, como lo sueña Bismarck; tal la actual monarquía española, cuya Constitución declara inviolable a Dios. Y he aquí el caso de algo que pareciendo no ser Liberalismo, lo es sin embargo, y del más refinado} y del más desastroso, por lo mismo que no tiene apariencia de tal.” Félix Sarda y Salvany, El Liberalismo es pecado, pp. 30 y 31.

Privación de verdad

“Los principios del orden moral son los fines que se encuentran inscritos en la naturaleza humana. La fundamentación metafísica, significa, entonces, arraigar el orden moral -también el político y el jurídico- en el ser mismo de las cosas, en este caso, en el del ser humano y sus fines. El sujeto moral puede realizar su bien en la medida en que evite la tentación del subjetivismo, pues éste le priva de su verdad que constituye su bien: «El subjetivismo, intrínseco a cualquier forma de racionalismo, pero explícito en el pensamiento moderno, lleva a la pérdida del significado y de la dignidad del sujeto o de la persona, privándolo de su verdad, es decir, de lo auténtico del ente hombre, y, por consiguiente, hace que la persona humana no sepa qué es el bien».” José Luis Widow, Revista Verbo, nº 537-538, agosto-septiembre-octubre 2015, pp. 601 y 602.

Reduccionismo

“Cuando se llega a una cota de cierta madurez intelectual que permite divisar el largo alcance’, la riqueza de horizontes, la complejidad y poder creador de la persona humana, se empieza a comprender la gravedad del reduccionismo, su potencia destructora, las oscuras posibilidades de manipulación que abre. Al reducir la comunidad humana a mera colectividad, la persona a individuo, el ser creador a ser instintivo, se practica una forma radical de sadismo, que -visto con rigor- no consiste en tratar a los demás de modo cruel para causarles sufrimiento, sino en reducirlos a condición de objetos para envilecerlos -incluso a sus propios ojos-. Es la meta perseguida en diversos campos de concentración, organizados con las técnicas sutiles que hace posible la ciencia actual. Esta violenta reducción sádica del hombre a objeto se está realizando hoy a escala planetaria con técnicas de guante blanco mediante la movilización de los recursos estratégicos que ofrece el lenguaje.” Alfonso López Quintás, Manipulación del hombre en la defensa del divorcio, Ed. Acción familiar, Madrid-1980, pp. 11 y 12.

La crítica

“Luciano de Samosata- haciéndose eco de una firme y madura convicción helénica, sostuvo en el más hondo de sus diálogos –Hermotimos o las sectas, que la capacidad crítica o facultad de juzgar, sobre ser la más difícil y tardía, era indispensable para el hallazgo de la verdad. Este es el recto planteamiento del problema. La crítica no es un menester secundario, sino egregio y consustancial al pensar. No cabe un entendimiento acrítico, porque lo propio de la razón en marcha es enjuiciar, tarea tanto más ardua cuanto más sutil es el objeto de estudio. El saber no es, en definitiva, sino extensión y afinamiento de la capacidad de juzgar. Corresponde, pues, a los maestros, y no a los aprendices, el menester crítico. Cuando este imperativo se cumpla, ni el trabajo intelectual podrá ser monólogo infecundo, ni la recensión convencional elogio.” Gonzalo Fernández de la Mora, Revista Razón Española, nº 198, julio-agosto 2016, p. 9.